IMPERFECCIONES Y PROGRESO

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Imperfecciones y progreso

IMPERFECCIONES COMO IMPEDIMENTO DE PROGRESO.

Orgullo, soberbia y amor propio

Análisis psicológico y espiritual de estos aspectos.

Con el fin de que podamos descubrir en nosotros algunos de los aspectos o reflejos de estas imperfecciones del carácter y taras morales, que son fuerzas psíquicas negativas y frenadoras del progreso humano y espiritual, objeto principal de la vida y vidas humanas; analicemos tres de esas taras: orgullo, soberbia y amor propio; que son enemigos de la paz interna y de nuestro progreso en el proceso evolutivo.

Orgullo.- Comencemos este breve análisis con el orgullo, que es un estado mental y afectivo que produce en el individuo afectado un sentimiento de superestimación de sí mismo, y le induce a considerarse superior a los demás, a quienes suele mirar con menosprecio; condición esa de la que surgen vibraciones de una negatividad tan intensa, que presiona la mente del afectado, conduciéndolo al engreimiento y fatuidad ridícula.
El orgullo se encuentra en todos los ambientes sociales. Creyéndose superior a los demás, el orgulloso sufre cuando se ve menospreciado, o por alguna alusión a su persona se siente herido en su orgullo. En muchas personas, llega a convertirse en una pasión, al extremo de humillarse para obtener un lugar destacado. Y esto es muy frecuente, cuando el individuo, a más de orgulloso es vanidoso.

Personas hay que confunden el orgullo con la dignidad; y al sentirse heridos en su orgullo, suelen manifestar que les han herido en su dignidad.

La dignidad implica valor moral, estimula al individuo hacia la superación de sus imperfecciones; mientras que el orgulloso las oculta.

A este respecto, cito el pensamiento de Confucio: “El hombre noble es digno, pero no orgulloso; el inferior es orgulloso, pero no digno”.

Generalmente, el orgulloso invoca un pretendido honor, dignidad, prestigio; basados en: su apellido, fortuna, título académico u otros disfraces; para encubrir esa tara, esa inferioridad de su personalidad. Y resulta el colmo cuando, el individuo en su ignorancia, se siente orgulloso de su orgullo.

Si el orgulloso se percatara de lo ridículo de su postura ante quienes le conocen, tened por cierto que se avergonzaría. Su orgullo está en la ignorancia de su realidad, en su atraso evolutivo. Es como el pavo que se infla con sus plumas, para sentirse más grande, tratando de aparentar un valor del cual carece.

Sin embargo, el hombre o mujer, cuanto más vale, más sencillo se le ve. Porque, en la sencillez, que es una superación del orgullo y de la vanidad, está la demostración de la verdadera valía.

La espiga del trigo vacía, no vale más porque esté erguida; sino que vale menos que la espiga inclinada, cargada de grano. La primera, nos muestra la vacuidad del orgullo; la segunda, la sencillez del que vale.

Diversos son los aspectos y grados de manifestación de esta imperfección del carácter, que en nosotros mismos puede hallarse agazapada sin que nos percatemos de ella, y que es causa de sinsabores a la vez que un obstáculo en el proceso evolutivo del Espíritu. Busquémosla, analizando nuestros sentimientos y especialmente nuestras reacciones para con los demás y en el hogar. Y en esta búsqueda, en este análisis, no seamos tolerantes con ésa u otras imperfecciones que en nosotros encontremos, y determinémonos firmemente a superarlas, a fin de subir un peldaño más en la escala ascensional de la evolución.

Soberbia.- Si bien es verdad que todas las imperfecciones son causas de desdichas y sufrimientos, la soberbia es la mayor de todas, es el mayor azote de la humanidad. Porque, a diferencia del orgulloso, que suele retirarse cuando se siente humillado; el soberbio es arrogante, altanero, vengativo y a veces traidor; y sólo el dolor doblegará su cerviz.

Si analizamos con detenimiento los componentes de las diversas clases sociales, fácil nos será encontrar que, es en la clase más baja de la sociedad humana, donde la soberbia está más arraigada y hace más estragos; porque, la soberbia engendra odio y éste daña a quien lo siente, por la desarmonía psíquica que produce.
Y cuando el soberbio está rodeado de poder o autoridad, se torna déspota y hasta criminal. Fácil es identificar a la persona soberbia, por sus gestos y ademanes altaneros o su comportamiento provocativo y despótico.

La gran penalista y socióloga – Concepción Arenal – refiriéndose a la soberbia en su libro “El visitador del Pobre” (página 50), dice así:

“La soberbia en el débil es absurda, en el fuerte es vil. La soberbia humilla sin corregir, la humildad corrige sin humillar. La soberbia despierta el amor propio y nos dispone a defender nuestras faltas; la humildad habla al corazón y nos lleva a confesarlas”.

Y por desventura, la soberbia se encuentra hasta en el campo científico y en el religioso. Y de ahí los dogmas, tanto científicos como religiosos, que no admiten análisis; porque, la soberbia odia la contradicción y rechaza analizar nuevamente los conceptos sustentados.

A más de eso, el orgullo y la soberbia atraen, por sintonía vibratoria, a entidades del astral inferior, seres del mal que influyen en las mentes, más de lo que suponéis. Y por si todo eso fuese poco, al pasar el umbral del Más Allá, pueden llegar a arrastrar a los planos inferiores de tinieblas, a quienes vibren en esa sintonía.

Amor propio.- Otro impedimento para una vida humana de paz y armonía, y de progreso espiritual, es el amor propio, que es una rama del egoísmo, cuya manifestación en el individuo, es un gran amor a sí mismo.

Refiriéndose a esta tara humana, Napoleón decía:
“El más peligroso de nuestros consejeros, es el amor propio”.

El amor propio es el punto donde se hace fuerte el “ego” inferior. Y asociado al orgullo o soberbia, conduce al individuo a cometer muchos desaciertos y errores en la vida del hogar, en las relaciones de trabajo, etc.; de consecuencias perjudiciales.

Un alma impregnada de amor propio, es un alma envuelta en vibraciones intensamente negativas, que debilitan el Espíritu, impidiéndole cumplir la tarea que debe realizar; lo cual le obligará a nuevas y repetidas encarnaciones, para poder cumplirla.

Dijimos al final de la lección anterior: “Despertemos el Yo superior que está en nosotros, al qué el yo inferior, humano, mantiene narcotizado con el magnetismo venenoso del egoísmo”. Pues, el yo humano, absorbido como está por las cosas materiales y conveniencias humanas, pone todo impedimento para la manifestación del Yo superior, que hace esfuerzos por liberarse de la presión magnética que el yo inferior ejerce sobre la personalidad. Porque, nuestro yo inferior humano, en su acendrado amor propio, es el que nos impide reconocer y admitir nuestra parte de responsabilidad en nuestros errores y desviaciones, buscando siempre buenos pretextos para justificarse; pretextos que el Yo superior (el Espíritu) rechaza, rechazo que la persona percibe y siente, como sensaciones de desaprobación y a veces reproche.

Uno de los aspectos del amor propio, es tratar de justificar los errores y consecuencias de las imperfecciones, por lo que es impedimento de progreso en el proceso evolutivo del Espíritu. Por ello, no nos dejemos convencer por argumentos que el yo inferior humano nos presente, porque retardan nuestro progreso y evolución.

Y con el objeto de que comprendáis mejor la acción y efecto del amor propio sobre el proceso evolutivo, a continuación citamos parte de un mensaje. Dice así:

“¿Qué es lo que más frecuentemente obstaculiza o impide a los seres encarnados la realización espiritual? El amor propio.

El amor propio tiene tantas y tan diferentes facetas, que muchas veces os pasa inadvertido, y vosotros suponéis, equivocadamente, que estáis vibrando positivamente.

Debéis acostumbraros a analizar vuestros actos, sentimientos y pensamientos, con Conciencia espiritual; es decir, de acuerdo con las enseñanzas que estáis recibiendo. Debéis aprender a reconocer ese enemigo oculto.

Y continua el mensaje: “El amor propio tiene aspectos muy diferentes y puede llevaros a la ambición desmedida, al odio y a la lucha fratricida, a las separaciones y a las más viles acciones. Y el amor propio se agiganta a medida que vosotros le dais cabida, y os absorbe a medida que le servís.

Si analizáis frecuentemente vuestros sentimientos, pensamientos y aspiraciones, así como vuestras reacciones; podréis reconocer finalmente esa vibración de amor propio, que guía y rige vuestra vida humana.

A tal punto el hombre se siente identificado con esa vibración negativa, que ha llegado a darle en su vida, una preponderancia y un falso aspecto positivo, reconociendo con orgullo el poseerla, y sintiéndose superior a los demás cuando tiene mucho amor propio.

Tened en cuenta que, las fuerzas del mal son muy astutas, que conocen vuestros pensamientos y sentimientos, y vuestras flaquezas, y que tratarán de apoyarse en esos puntos que no hayáis purificado y superado.

Si comenzáis a ejercitaros en debilitar en vosotros el amor propio, hasta suprimirlo completamente; veréis como vuestra vida familiar, vuestra vida de relación irá cambiando sensiblemente. Cambiará, porque vosotros os veréis libres de muchos dolores, os veréis libres de muchas dificultades e incomprensiones que tienen su origen en el amor propio”.

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Si observamos los acontecimientos del momento actual en nuestro país, podremos apreciar, como el amor individual es explotado por aquellos que quieren llevar a las masas obreras por determinados caminos o dirigirlas contra otros grupos de nuestro conglomerado social, provocando con ello luchas fratricidas para conseguir sus fines ambiciosos de dominio.

Esa es la forma en que proceden los ambiciosos, y lo han sido en todos los tiempos, para llevar a las masas por el camino del dolor, con pretextos de la liberación de la pobreza y de las injusticias.

Por todo lo expuesto, hagamos examen frecuente de nuestras imperfecciones, si queremos progresar, si queremos librarnos de crear causas generadoras de dolor.

Y si en ese autoexamen, descubrimos que hay algo de estas taras, propongámonos con firme determinación a superar esos aspectos negativos.

Y esa determinación, en ese esfuerzo, estaremos ayudados desde lo Superior, si al mismo nos unimos mentalmente con amor, fe y humildad.

Con amor fraterno,

Imperfecciones y progreso por: Sebastian de Arauco

 

Extraído del tema III del segundo curso del Conocimiento espiritual de Sebastian de Arauco. Imperfecciones como impedimento de progreso.

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