DEUDAS DEL AYER

0
60
Deudas del ayer

Introducción y primera entrega

Hoy iniciamos una nueva serie de artículos de la revista amor paz y caridad. Durante los próximos meses publicaremos, resumidas, las comunicaciones espirituales recibidas por la gran escritora poetisa y médium Amalia Domingo Soler. En ellas encontraremos las explicaciones y las causas de diferentes tragedias y episodios graves acontecidos a numerosas personas en la Tierra.

En cada artículo será detallado un suceso que llamó la atención de Amalia en su tiempo y que posteriormente fue aclarado por sus protectores para explicar las causas de esas situaciones difíciles. A través de sus escritos podremos valorar con precisión y exactitud cómo las relaciones de los espíritus en vidas anteriores tienen su reflejo en esta vida actual, confirmando también que muchas de las situaciones que nos acontecen, tienen su origen en nuestro propio pasado espiritual.

La claridad de las comunicaciones que Amalia recibía y las explicaciones que los espíritus le daban acerca de las causas de los sufrimientos que sus contemporáneos sufrían, es la certeza de la perfección de la justicia divina; que a través de la Ley de Causa y Efecto, devuelve a cada uno la siembra que realizó, sea buena o mala, positiva o negativa.

La proporcionalidad de las consecuencias viene dada por la intencionalidad de los actos realizados. Y como comprobaremos en todos los casos, siempre prevalece la justa reciprocidad, para que sirva de progreso al espíritu endeudado, permitiéndole saldar sus deudas, para que logre avanzar en el camino de la dicha y la perfección al que todos estamos destinados.

Además, como bien sabemos, toda reparación de las faltas cometidas contra las leyes de Dios tienen que ser saldadas bajo tres aspectos principales: el arrepentimiento, la expiación y la reparación. Dios nunca castiga, su infinita misericordia y amor nos creó y nos puso en el camino de la dicha y la plenitud que hemos de conquistar con nuestro propio esfuerzo. 

Así pues, comencemos. El primero de los sucesos que vamos a desarrollar se titula:

DEUDAS DEL AYER

Un espiritista de Buenos Aires me escribió hace pocos días enviándome el recorte de un periódico, diciéndome que tuviera a bien pedir al guía de mis trabajos, si le es posible, explicarnos por qué ese joven, por casarse, se volvió ciego voluntariamente.

UN SACRIFICIO POR AMOR. –Los periódicos italianos dan cuenta de un suceso verdaderamente extraordinario Un joven de la buena sociedad se enamoró de una señorita llamada Rosa, ciega, muy buena y muy hermosa. Enamorada también de él, hubo de negar su correspondencia amorosa al apasionado pretendiente. Insistió este una y otra vez, sin lograr que Rosa explicara los motivos de su insistente oposición; tan grande fue la tenacidad del galanteador, que por fin la ciega, descubriendo el secreto, dijo:

-Yo no me atrevo a corresponder al amor que usted me ofrece, porque como mis ojos carecen de luz, lo más probable es que, cuando usted menos piense, se sienta deslumbrado por otras pupilas.

-¿Es esa la causa de su negativa?

-La única –respondió Rosa.

A la madrugada del siguiente día, el joven salió al campo y se tendió en la hierba, de cara al oriente, y cuando el disco enrojecido del Sol empezaba a levantarse en el horizonte, fijó en él sus ojos. Así permaneció sin apartar la vista del astro.

Repetida la misma operación al otro día, el atentado se consumó por completo: la ceguera se había apoderado de su retina. Entonces, se dirigió a tientas a la casa de Rosa, y tomándole la mano le dijo: 

−Ya soy ciego como usted. ¿Quiere usted aceptarme por esposo?

La ceremonia nupcial se ha celebrado con gran pompa.

Se comprende muy bien la entrega de la vida en un momento de desesperación, pero la inmersión voluntaria en las tinieblas eternas es superior a todos los sacrificios realizados en aras del amor, y deseando aclarar este amoroso misterio, he preguntado al guía de mis trabajos, obteniendo la comunicación siguiente:

«Este joven, en su anterior encarnación, no era tan bueno como ahora; se enamoró de una hermosa joven, pidió su mano, se comenzaron los preparativos de la boda y él, antes de celebrar su enlace, emprendió un viaje relacionado con sus intereses comerciales, en tanto que su prometida arreglaba sus galas de desposada. Una tarde salió ella con su familia al campo para visitar una quinta de su propiedad, y cuando estaban todos ultimando el decorado de la cámara nupcial, se cubrió el cielo de negras nubes, rugió el trueno y cayó un rayo en el gran comedor. Las señoras se desmayaron y la hermosa joven cayó al suelo, lanzando un grito aterrador. Cuando pasó el hecho, vio su familia con espanto que la gentil Adelina ¡se había quedado ciega!…

»La ciencia fue impotente para devolverle la vista, y cuando su prometido volvió, quedó aterrado, pues no parecía la misma.

»Ernesto se espantó de tal modo que huyó despavorido, sin dirigirle a su prometida una palabra de consuelo. Adelina comprendió enseguida que su prometido no se casaría con ella; lloró amargamente, pero su martirio no duró mucho tiempo, y murió sin exhalar una queja, encargando a sus padres que le escribieran a Ernesto, diciéndole que le perdonaba de todo corazón.

»Sintiéndose tan pequeño y tan humillado ante su inocente víctima, murió al poco tiempo muy contento de ello, porque creía que en la tumba quedaba sepultado el todo de nuestro Ser. Mas, ¡cuál fue su asombro cuando se encontró en el Espacio con Adelina!, siendo ella la que le hizo despertar, haciéndole comprender su verdadero estado.

»Ernesto, entonces, le ofreció seguirla eternamente y ser su esclavo hasta borrar con su sacrificio el horrible tormento que le había causado, pero ella le contestó: “Tal vez, con el transcurso de los siglos, un día nos podamos unir, pero por ahora será imposible, porque yo he de volver a la Tierra repetidas veces para quedarme ciega; porque he dejado a muchos hombres sin luz en sus ojos cuando era dueño y señor de muchos vasallos; yo no imponía la pena de muerte, pero en cambio le quemaba los ojos a mis súbditos rebeldes con hierros candentes; y cuando perdí mis hábitos de ferocidad, dejaba ciegos a los pájaros para que cantaran en mis jardines y me recrearan en mis horas de aburrimiento; y como he de vivir ciega, tengo el íntimo convencimiento de que rechazaré tus protestas de amor, porque recordaré vagamente el tormento que he sufrido”.

»Ernesto y Adelina volvieron a la Tierra, y Adelina es la joven que rechazó a su amado, temiendo que él le fuera infiel; y Ernesto, arrepentido de su crimen de ayer, se propuso demostrar a Adelina su verdadero arrepentimiento perdiendo voluntariamente la luz de sus ojos para vivir al lado de su víctima de ayer».

Si todos los culpables tuviéramos el valor suficiente para borrar con nuestros actos heroicos los crímenes cometidos ayer, la Tierra sería dentro de poco un verdadero paraíso. ¡Pero los sacrificios cuestan tanto!, que vamos dejando para mañana el saldo de nuestra larga cuenta.

Amalia Domingo Soler

Deudas del ayer recopilado por: Redacción

 

Publicidad solidaria gratuita