Año nuevo vida nueva

AÑO NUEVO VIDA NUEVA

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Año nuevo vida nueva Cuando conocí el Espiritismo, al llegar el primer día del año 1873, quise emplear bien sus horas, y me dirigí a...
Espíritus pequeños

ESPÍRITUS PEQUEÑOS

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Espíritus pequeños Hemos dicho muchas veces que nosotros no buscábamos los grandes hombres en los escaños de los ateneos, ni de las academias, ni del...
Ciento cincuenta años

CIENTO CINCUENTA AÑOS

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Ciento cincuenta años “Ha muerto en Belgoroff (Rusia) un mendigo de ciento cincuenta años, cuya vida novelesca e interesante tiene episodios realmente fantásticos. Este hombre,...
Egoísmo

EGOÍSMO

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Egoísmo —¿Por qué me miraste? ¿Por qué? —Porque tú eres uno de los muchos egoístas que pululan en el mundo y justo es que conozcas...
Sin brazos y sin piernas

SIN BRAZOS Y SIN PIERNAS

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Sin brazos y sin piernas En una de las oraciones que rezan los católicos romanos llaman a este mundo valle de lágrimas, y creo que...
El amor no es un mito

EL AMOR NO ES UN MITO

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El amor no es un mito Era una noche hermosa de verano cuando estábamos varios amigos reunidos en el Salón del Prado, en Madrid. No sé...
Cuarenta y cinco años

CUARENTA Y CINCO AÑOS

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¡Cuarenta y cinco años! Todo tiene su causa, y tu tristeza y abatimiento la tiene también; te envuelve con su denso fluido un Espíritu de...
La esencia del espíritu

LA ESENCIA DEL ESPÍRITU

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La esencia del espíritu Cierto día en que me hallaba con varios amigos de ambos sexos, se promovió la conversación sobre los distintos modos de...
A un espíritu que huye de la luz

A UN ESPÍRITU QUE HUYE DE LA LUZ

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A un espíritu que huye de la luz Mujer, hace algún tiempo que perdiste a una hija adorada, pero su muerte no fue una muerte...
Los grandes de ayer

LOS GRANDES DE AYER

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Los grandes de ayer Siempre que encuentro en mi camino alguno de esos desventurados que no tiene casa ni hogar, murmuro con profunda tristeza,...
No hay dolor sin historia

NO HAY DOLOR SIN HISTORIA

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No hay dolor sin historia Sigo recibiendo diariamente cartas, cual más conmovedora. Ora es una madre desolada que me dice: “Yo tenía un hijo de veintiséis...
Sombra...más sombra

SOMBRA…MÁS SOMBRA

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Sombra...más sombra No pasa un solo día que no reciba alguna carta contándome algún suceso doloroso y suplicándome que averigüe el porqué. No siempre puedo complacer...