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CONSECUENCIAS MORALES

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Consecuencias morales
Las vidas sucesivas tienen por objeto el desarrollo de la inteligencia, del carácter, de las facultades, de los buenos instintos y la supresión de los malos.
Siendo la evolución continua y perpetua la creación, en el curso de sus existencias cada uno de nosotros es en todo momento lo que el ha hecho de si mismo. En efecto, cada uno de nosotros, lleva consigo una sanción inevitable que no puede ejercerse inmediatamente, pero que, tarde o temprano, tendrá una repercusión segura en las vidas futuras. 
 
Las desigualdades morales e intelectuales no son, por lo tanto, el resultado de arbitrarias decisiones de la divinidad, ni la justicia se ve ofendida. 
 
Partiendo todos del mismo punto para acabar en la misma meta, que es el perfeccionamiento de nuestro ser, pasando por todas las situaciones terrestres, existe, en realidad, una perfecta igualdad entre todos los individuos, compensándose las diferencias en el curso de múltiples vidas. 
 
Esta comunidad de origen nos demuestra claramente que la fraternidad no es una vana palabra. En todos los grados de evolución, nos sentimos unidos los unos a los otros, de modo que no existe ninguna diferencia radical entre todos los pueblos, a despecho del color de su piel y de su estado de adelanto. La evolución no es solamente individual; es colectiva. Reencarnándose por grupo cada nación, existe una responsabilidad colectiva como existe una individual; de esto se deduce que cualquiera que sea nuestra posición en la sociedad, tenemos interés en mejorarla, ya que, en realidad, con ello preparamos nuestra suerte futura. 
 
De consiguiente, el egoísmo es a la vez un vicio y un mal cálculo, puesto que el mejoramiento general no puede resultar mas que del progreso individual de cada uno de los miembros que constituyen la sociedad: cuando se comprenden estas grandes verdades, serán menos duros los que poseen y habrá menos odio y menos envidia en los desposeídos. 
 
Si los que detentan la riqueza estuviesen persuadidos de que en su próxima reencarnación pueden figurar entre las clases indigentes, tendrían empeño, porque les interesarla, en mejorar la condición social de los trabajadores; recíprocamente, estos aceptarían con resigna­ción su situación momentánea, sabiendo que mas tarde podrán, a su vez, encontrarse entre los privilegiados. 
 
La palingenesia es, pues, una doctrina esencialmente renovadora y un factor de energía, puesto que estimula en nosotros la voluntad, sin la cual no podría realizarse ningún progreso individual. 
 
La solidaridad se impone a nosotros como una condición esencial del progreso social; esta es una ley natural que puede distinguirse ya en las sociedades animales, que se han constituido para resistir a la ley brutal de la lucha por la vida. 
 
El mal, de consiguiente, no es una necesidad fatal impuesta a la humanidad; puede y debe salvarse, ya que es, pura y simplemente, el resultado de nuestra ignorancia de las leyes físicas y morales que rigen el mundo. 
 
En resumen, la teoría de las vidas sucesivas satisface todas las aspiraciones de nuestras almas, que exigen una explicación lógica del problema del destino. Se concilia perfectamente con la idea de una providencia, a la vez justa y buena, que jamás castiga nuestras faltas con eternos suplicios, sino que nos deja a cada instante el poder de reparar nuestros errores al elevarnos lentamente, por nuestro propio esfuerzo, franqueando los peldaños de esta escala de Jacob, cuyos primeros escalones se hunden en la animalidad, mientras los mas altos se levantan hasta la espiritualidad perfecta. 
 
Digamos con Maeterlinck: 
 
«Reconozcamos, de paso, que es muy lamentable que los argumentos de los teósofos y de los neo-espiritistas no sean perentorios; puesto que no ha habido creencia mas bella, mas justa, mas pura, mas moral, mas fecunda, mas consoladora y hasta cierto punto mas verosímil, que la suya. Es la única, con su doctrina de las expiaciones y de las purificaciones sucesivas, que da cuenta de todas las desigualdades sociales, de todas las abominables injusticias del destino. Pero la calidad de una creencia no demuestra su verdad. Aunque sea la religión de quinientos millones de hombres, la que mas se acerca a los misteriosos orígenes, la única que no es odiosa y la menos absurda de todas, será preciso que haga lo que las otras no hicieron, aportarnos irrecusables testimonios, pues los que hasta hoy nos ha dado, solo son sombra de un principio de prueba.» 
 
Creo haber aportado las pruebas que Maeterlinck pide. Poseemos actualmente una demostración positiva que nos permite comprender, no solo la supervivencia del principio pensante, sino también su inmortalidad, ya que durante millones de años hemos evolucionado en esta tierra que abandonaremos el día en que nada tengamos que aprender en ella.

Consecuencias morales por: Gabriel Delanne
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EL HOMBRE ANTE LA GRANDEZA ESPIRITUAL

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  Es en la vorágine de la vida donde se forjan las grandes aventuras y heroicidades que los hombres son capaces de hacer, es en la lucha diaria, en aquello que cuesta trabajo y esfuerzo conseguir, donde el hombre se eleva cada vez más a planos de mayor inspiración y
luz hasta alcanzar, con el transcurso de los siglos, la felicidad eterna.
 
  Si no somos capaces de empezar por el escalón más pequeño, ¿cómo pretendemos subir escaleras más grandes? Si ante nosotros se presentan horizontes de grandeza y éxito espiritual, hemos de saber tomarlos con filosofía, con calma, aprovechando el tiempo poco a poco, con alegría y entusiasmo en nuestro trabajo cotidiano.
 
   Es el hombre la criatura más grandiosa de la creación divina porque puede modelar a voluntad su propio destino. El espíritu, obra suprema del Creador, está en el universo para dar esplendor y grandeza a su propio origen, y a través de aquellos actos que lo elevan, lo dignifican o lo subliman espiritualmente, Dios alcanza mayor dimensión para nosotros mismos, pues vemos reflejadas esas cualidades en el ser supremo en toda su magnitud, en ese ser que nos dio la vida eterna como el mayor de los dones, concediéndonos la felicidad como consecución final de nuestro peregrinaje de siglos.Todo este planteamiento nos hace ser más responsables que nunca ante nuestro propio progreso, que es la clave de nuestras existencias terrenales, que se nos presenta arduo y difícil, pero al mismo tiempo grandioso y elevado, pues en el esfuerzo que el progreso espiritual lleva consigo, el espíritu humano se dulcifica con la humildad, se eleva con el amor y se resigna ante el sufrimiento, comprendiendo el adelanto que éste último supone.
 
   La comprensión de esta forma de entender la vida es compartida por muy pocos espíritus encarnados en este planeta. Pero también para todos ha llegado ahora la etapa final de su ejercicio. Un ejercicio de cientos o quizás miles de años, de sufrimientos y alegrías, de éxitos y fracasos que han hecho del espíritu encarnado, existencia tras existencia, un acervo importantísimo de experiencias, una amalgama de sentimientos, pensamientos y acciones positivas y otras no tanto; todo un mundo de personal idiosincrasia, única e intransferible y que ha forjado el carácter y la personalidad de cada hombre en los siglos que lleva acumulados de evolución.
 
   En todo ello encontramos la grandeza del esfuerzo, un esfuerzo generoso que ha sido la base del éxito de aquellos que lo han practicado, y que ahora en su etapa final de evolución, encuentran la satisfacción interior de tener conseguidos íntimamente aquellos valores que forjaron anteriormente con sus obras.
 
  ¿Y qué mayor grandeza podemos encontrar en nuestro interior que la de saber que nuestro espíritu es el mayor y más grande almacén de experiencias y conocimientos que existe y existirá nunca?; nada se pierde, todo queda indeleblemente grabado para despertar poco a poco la conciencia y hacerla más viva, más elevada, más cercana a la realidad divina y a sus leyes.
 
   Por eso nos advierten las leyes espirituales que estamos llegando a un final temporal, algunos recogerán frutos buenos, otros frutos amargos, así pues, se cumplirá nuevamente aquella frase pronunciada dos mil años antes: «A cada cual según sus obras».
 
 
REDACCIÓN
 

CONGRESO ESPIRITISTA Y ESPIRITUALISTA SEPTIEMBRE DE 1900

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  Si en 1.889 se celebró el primer Congreso Espiritista y Espiritualista en París, con notable éxito y transcendencia, en 1.900 se volvió a realizar nuevamente otro acontecimiento de tal magnitud, obteniéndose un resultado quizás más sobresaliente que el primero, en tanto que representó un nuevo paso dentro de la
divulgación espiritual y, sobre todo, para la unificación de ideas entre personas con distintos puntos de vista.
 
  Ante este conocimiento, es necesario hacer mención que en el Congreso de 1.889 no se habló de la existencia de Dios en las sesiones públicas, como consecuencia de un acuerdo preliminar tomado por consideración a los científicos. Esta concesión no dió los resultados esperados, por lo que hubo necesidad de afirmar en este Congreso la existencia de Dios, ya que en determinados momentos se tildaba al Espiritismo de ateo.
 
  Asistieron al mismo, representaciones de las siguientes naciones: Alemania, Argentina, Bélgica, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Holanda y Rusia. La única Federación Nacional que tomó parte activa fue «La Espirita Kardeciana» de Cataluña, presentando varias proposiciones, que fueron defendidas brillantemente por sus delegados J. Esteva y Angel Aguarod, que fueron objeto de diversas manifestaciones de entusiasmo por parte del público asistente.
 
  Igualmente, los Sres. García Gonzalo, Víctor Mencior, Quintín López y Augusto Vives, presentaron varios temas sobre la evolución, la reencarnación y la existencia de Dios.
 
  En este Congreso, hubo interesantes intercambios de opiniones acerca de dos amplios temas bien definidos: la reencarnación y la existencia de Dios. Estas dos grandes verdades, base de la Doctrina Espirita, fueron defendidas con gran esfuerzo y entusiasmo por León Denis, Gabriel Delanne y Encussa (Papus), llegando al reconocimiento de que existe algo supremo e inmaterial que inteligentemente ha creado todo lo que circunda a nuestro alrededor.
 
  Todas las exposiciones que se ofrecieron fueron de gran calidad, resaltando en todas el factor de la razón y el discernimiento. El trabajo desarrollado en la duración de este Congreso, consiguió plasmar una imagen limpia y nítida de lo que es el Espiritismo en toda su magnitud, matizando los diversos conceptos que dan forma y consistencia a la Doctrina.
 
  Las conclusiones aprobadas por unanimidad fueron las siguientes:
  • Reconocimiento de la idea de Dios. Inteligencia suprema,   causa primera de todas las cosas.
  • Pluralidad de mundos habitados.
  • Inmortalidad del alma, sucesión de sus existencias corporales sobre la tierra y otros globos del espacio.
  • Demostración experimental de la sobrevivencia del alma humana por medio de la comunicación medianímica de los espíritus.
  • Condiciones felices o desgraciadas de la vida humana, según los estados anteriores del alma, de sus méritos o deméritos y de los progresos que deba cumplir.
  • Perfeccionamiento infinito del Ser. Solidaridad y fraternidad universal.
  Estos conceptos que se expusieron y dieron lugar a un acuerdo unánime, no sólo significaron una circunstancia precisa que permitió la interrelación entre personas con un mismo sentimiento, sino también el medio propicio para estudiar y buscar juntos, nuevas planificaciones que sirvieran de base para la apertura de otras perspectivas de trabajo más extensas y prometedoras.
Y para concluir este breve recordatorio de lo que conllevó este Congreso, es necesario mencionar que al finalizar la realización del mismo, la Sociedad Francesa de Estudios de los Fenómenos Psíquicos quedó encargada de preparar un nuevo Congreso en 1.911. Creemos con sinceridad, que este hecho fue una magnífica conclusión a la que se llegó, ya que en ella se veía la ilusión y la constancia de unas personas que se esforzaron por hacer mejor todo lo concerniente a nuestra existencia humana.
 
REDACCIÓN
 
 

ESTOY HARTO DE LA VIDA

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Por: Mariano Osorio

EL PORVENIR DEL ESPIRITISMO 

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El porvenir del espiritismo

El porvenir del espiritismo

Mientras siguen desarrollándose trágicos acontecimientos, la mente ansiosa trata de horadar las brumas y sombras del futuro, de levantar el velo que lo esconde a nuestros ojos. Y se pregunta que pasara mañana. Cuando todo alrededor de nosotros parece desmoronarse, soñamos con una reconstrucción del orden político y social.

De cincuenta años acá venimos trabajando por preparar un mundo en que los seres humanos aprendan a amarse, a vivir en la santa comunión del intelecto y el corazón. Y asistimos a una serie ininterrumpida de salvajes luchas, a los titánicos esfuerzos que hace el espíritu de conquista para esclavizar a los pueblos y doblegarlos bajo su yugo… ¿Quien enseñara a los hombres las leyes verdaderas, quien les enseñara a evolucionar libremente, en paz y en armonía? En estos momentos, la Doctrina de los Espíritus se nos muestra como un rayo consolador, cual un astro nuevo que se levanta sobre un mundo de escombros y ruinas.

Los escépticos nos responderán con una sonrisa burlona. Nos preguntaran si de veras el Espiritismo es capaz de presentar un papel regenerador. Por nuestra parte, nos bastara como argumento, medir el camino que nuestra doctrina ha recorrido y los progresos que hizo después de la muerte de Allan Kardec.

Podemos afirmar que nuestros esfuerzos comunes no han sido en balde. La verdad y grandeza de las ideas que defendemos empiezan a ser reconocidas en todas partes.

En el transcurso de mis muchos viajes en todas direcciones y de las estancias que he hecho en ambientes muy diversos pude seguir los progresos, perceptibles y crecientes, de la idea espirita en la opinión general. Desde hace tres años, bajo el impacto de los sucesos y en medio del gran drama que sacude al mundo, muchas almas se acongojan y las mentes se vuelven hacia el Mas Allá, ávidas de consolaciones y esperanzas.

Por doquier se siente el vacío, la nada de las teorías materialistas y sus aciagas consecuencias en el orden social.

En todas partes se tiene conciencia, en grado igual, de lo insuficientes e indigentes que son las enseñanzas dogmáticas, su impotencia para curar las llagas, mitigar el dolor y explicar el destino humano.

Donde quiera que estemos hay multitudes que piden venir a nosotros y hacia las cuales debemos ir.

Ahora bien, ¿cual debe ser el objetivo esencial del Espiritismo? En primer termino, producir, investigar y coordinar las pruebas experimentales acerca de la supervivencia del alma después de la muerte. Esa indagación de la verdad debe ponerse por obra con ayuda de un controlador riguroso y metódico. Las justas exigencias del espíritu moderno nos imponen que pasemos todos los hechos por el tamiz de un examen imparcial, y debemos estar en guardia contra los riesgos de la credulidad y los de las afirmaciones prematuras.

Charles Richet y otros nos han acusado muchas veces de falta de rigor en nuestras investigaciones y experiencias.

Apoyándose sobre pruebas bien establecidas, sobre solidas bases, el Espiritismo debe preparar y renovar la educación científica, racional y moral del hombre, en todos los ambientes.

Su acción tiene que ejercerse, por tanto, en todos los dominios: el experimental y el doctrinario, el moral y el social. Hay en el un elemento regenerador del que podemos esperarlo todo. Es posible afirmar que esta llamado a convertirse en el gran libertador del pensamiento, esclavizado desde hace tantos siglos. Cada vez mas arrojara sobre el mundo gérmenes de bondad y fraternidad humanas, y tales simientes tarde o temprano tendrán que rendir su fruto.

Estamos impacientes a causa de que nuestra vida es breve y se nos ocurren lentos los progresos que se realizan. Pero ya podemos asegurar que el Espiritismo ha hecho mas, en el lapso de cincuenta años, que cualquier otro movimiento de ideas en igual periodo de tiempo y en cualquier otra época histórica.

Si somos impacientes, y nuestra piedad se conmueve a la vista de las ignorancias, rutinas, prejuicios, sufrimientos y miserias de la humanidad, sobre todo hoy en día. Así pues, quisiéramos obtener resultados inmediatos. Pero desde ya podemos comprobar que poco a poco todo va cambiando, todo evoluciona alrededor de nosotros, bajo la presión de los acontecimientos y el habito de nuevas ideas. Muchas tinieblas se disipan y hasta resistencias se desvanecen. Los odios que nuestras creencias provocaban en su entorno se truecan en simpatías y a veces en amistades, tan cierto es que los hombres sólo se combaten y se desprecian debido a que se ignoran… La obra magnifica del Espiritismo consistirá en acercar a los seres humanos, las naciones y las razas, formar los corazones y desarrollar las conciencias. Mas para esto son necesarios el trabajo, la perseverancia, la consagración y el autosacrificio.

El porvenir del espiritismo por: Leon Denis

 

Recordando el pasado. Articulo extraído de su libro «El mundo invisible y la guerra».

CANALIZAR LAS INQUIETUDES

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    En numerosas ocasiones, todos nos hemos detenido a reflexionar acerca del porque de nuestra existencia aquí y ahora. Cada cual, con arreglo a sus propias determinaciones, encuentra diferentes respuestas a este interrogante: todo depende de nuestras inquietudes interiores y de las perspectivas futuras que logremos entrever en el presente.
     Para unos, la respuesta no existe, por lo que ni siquiera merece la pena planteárselo. Pero para muchos otros, aun con notables diferencias, si existe un porqué y en él se encuentra el factor determinante que impulsa a las personas hacia un ansia de superación y un esfuerzo constante en pos de la realización de su propio ideal.
     Inquietudes, en todos existen, lo que ocurre es que no siempre les prestamos nuestra atención. A menudo ello es debido a la dificultad de encontrar respuestas que las satisfagan, sin olvidar tampoco que muchas veces dichas respuestas conllevan un esfuerzo y trabajo, que normalmente tiene que ver con nuestro propio interior, que no siempre estamos dispuestos a realizar. Frecuentemente, aparecen la comodidad o el conformismo en nosotros, enemigos internos que hay que combatir para la realización de la propia personalidad.
     Ya surgen entonces ante nosotros, obstáculos que requieren de nuestro esfuerzo para sobrepasarlos, el porque de nuestra vida comienza a tomar forma, aquella que nosotros mismos sentimos, aquella que nosotros mismos creamos.
     Cuando, ademas, nuestras inquietudes responden a un deseo de servir y ayudar a los demás, esa lucha interna se intensifica todavía mucho mas. Ya no se trata solo de comodidad o conformismo, ahora debemos enfrentarnos a esas características de nuestra personalidad que nos impiden una relación positiva y altruista con los seres que nos rodean, no solamente en nuestra familia, también en el trabajo y demás ámbitos de nuestra vida diaria.
     A poco que nos analicemos, aparecen ante nuestros ojos el personalísimo, el egoísmo, el orgullo… y tantas otras actitudes que chocan contra nuestro deseo de superación, contra nuestra inquietud de ser útiles a los demás. Se manifiestan, en suma, nuevas razones para continuar el esfuerzo diario, constante, en la lucha contra nuestros propios defectos.
     El porqué de la Vida ya no ofrece para nosotros duda alguna, se nos muestra con una sola respuesta pero con múltiples manifestaciones. La respuesta: darse a los demás; las manifestaciones: los motivos que constituyen nuestro esfuerzo constante para conseguir que ese ofrecimiento sea cada día mejor y llegue con mas altruismo y amor al prójimo. Manifestaciones que, no lo olvidemos, se nos muestran diariamente y son perfectamente palpables, lo cual acentúa todavía mas nuestro convencimiento interior y nos impulsa a continuar el camino emprendido.
     Moldeamos nuestra personalidad de acuerdo a nuestras propias inquietudes y con nuestro particular esfuerzo; al mismo tiempo, nuestra relación con los demás mejora ostensiblemente, ofreciéndonos mutua ayuda en las situaciones difíciles y compartiendo momentos de común alegría. Nuestra vida adquiere un sentido mucho mas profundo que el simple «pasar el tiempo».
     La superación de los propios defectos morales con vistas a servir a los demás, exige esfuerzo constante y son muchas las dificultades que se presentan diariamente; no obstante, somos cada uno de nosotros, en base a nuestro libre albedrío, quienes decidimos nuestro propio futuro y quienes debemos valorar si ese esfuerzo merece la pena: de ello depende el porqué de nuestra vida.
REDACCION

CONGRESO ESPIRITISTA Y  ESPIRITUALISTA INTERNACIONAL  PARIS – SEPTIEMBRE DE 1889 

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     Siguiendo con la trayectoria que habitualmente venimos desarrollando en esta sección, consideramos interesante para el conocimiento de todos, recordar en esta ocasión la importancia de la celebración del Congreso Espiritista y Espiritualista Internacional celebrado en la capital francesa, por el precedente que supuso unir a personas de diversas ideologías, para un intercambio mutuo de experiencias.
    La Comisión Permanente, encargada de cumplimentar los acuerdos del Iº Congreso, propuso París como marco de celebración. De igual forma, el Presidente del Congreso de Barcelona, Vizconde de Torres- Solanot, sugirió que este evento sirviera para unificar a todos los espiritistas del mundo con un alcance benéfico común de Amor, Paz, Caridad y Trabajo.
    Con estas bases, la Comisión envió una carta- circular en la que se evidenciaba el aperturismo de ideales, ya que no solamente tomaron parte los espiritistas, sino que también quedaron convocados espiritualistas, swedenborgianos, teósofos, ocultistas, partidarios de la teoría psíquica, magnetistas, teofilántropos y kabalistas.
    Los Presidentes Honorarios fueron: Ch. Fauvety y Eugéne Ñus, Duquesa de Pomar; y como Presidente Efectivo, Jules Lermina. Formaron el Congreso 450 delegados en representación de 21 países, de los cuales 50 fueron los componentes de la Mesa. España fue la segunda representación más numerosa con 24 delegados, entre los que se encontraban el Vizconde de Torres- Solanot, Facundo Usich, Miguel Vives, Huelbes Temprado, Sanz Benito y otros…
Para mejor distribución del Congreso se constituyeron 4 Comisiones, de las cuales 3 incidían directamente sobre los temas a tratar y la cuarta estaba destinada al estudio de diferentes proposiciones en beneficio del Espiritismo Internacional. Las Comisiones fueron las siguientes:
     1º) Espiritismo y Espiritualismo; bajo la presidencia del Dr. Chazarain y M. Alejandro Delanne.
     2º) Filosofía. Cuestión Social; a cargo del Dr. Huelves Temprado.
    3º) Ocultismo, Teosofía, Kábala, Francmasonería.
    4º) Comisión de Propaganda; dirigida por León Denis, de Tours.
   Cada Comisión trabajó intensamente dentro de sus competencias, para llegar a unas conclusiones comunes que llevaran el ideal de unir a todas las corrientes ideológicas.
   En este Congreso fueron abordados temas como el de la mediumnidad y los fenómenos espiritas, que no solamente se enfocaron desde el punto de vista espiritual, sino que también se dieron varios datos y aportaciones científicas, como los experimentos realizados por W. Crookes y los estudios que venía realizando durante cinco años el Capitán Volpi sobre la fotografía espirita.
   También hubieron diferentes aportaciones por parte de las delegaciones asistentes al Congreso. De todas ellas destacamos las siguientes:
     Infinidad de mundos habitados. 
    Unificación Universal y reconocimiento en todas las leyes de todos los derechos humanos. 
    Dios, causa y razón Universal, objeto y bien absoluto de todos los seres. 
    El sufrimiento como medio de progreso.
 Es preciso que todo espiritista muestre en la práctica de virtudes públicas y privadas, la virtualidad    y la transcendencia de la Doctrina.
     Para finalizar, diríamos que en el año de 1.889 llegaron a París personas de diversos países, donde vivieron juntos momentos inolvidables que el futuro recordaría, pues en este Congreso, espiritistas, científicos y espiritualistas, escribieron conjuntamente una de las páginas más maravillosas del ideal altruista, no en vano fusionaron sus corazones en uno solo para ofrecer a la humanidad un sentimiento libre de ataduras externas.
    Su unificación dejó un ejemplo de colaboración, capaz de sobreponerse a las diferencias que carecen de importancia, pero que desgraciadamente dividen a los hombres, y al mismo tiempo, se valoró la utilidad de una obra unida en sus más preciados fundamentos.
    Cuando el Amor es la virtud que mueve a unos y a otros, espiritistas, científicos o espiritualistas, qué más da, demuestran una confianza mutua y el anhelo unido de su peculiar y característica misión, sin diferencias ni recelos.
    Cuando espiritistas, científicos y espiritualistas, marcharon a sus respectivos lugares de origen, lo hicieron como portadores de un sentimiento universal, sin pretensiones particulares, unido en la esencia de sus aportaciones al hombre, abierto al cambio útil de la unificación y la solidaridad humana como factor imprescindible del progreso colectivo. Quedaba pues la aplicación del trabajo que hiciese fructificar la semilla allí recogida.
REDACCIÓN

AFRONTANDO INCONVENIENTES 

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     El mes anterior nos ocupábamos de cuál sería la actitud que habría de conseguir el hombre nuevo para poder formar parte de la Nueva Sociedad que se avecina, recalcamos la necesidad de un cambio interno a fin de alcanzar las vivencias que se necesitan para afrontar con éxito la sociedad del mañana, atesorando ya hoy las cualidades que serán precisas, siendo ésta la única forma de poder transmitir a los que nos rodean la esperanza de un futuro mejor.
   Ahora bien, estas características y cualidades que hemos de atesorar implican un riesgo: la incomprensión del resto de la sociedad y el rechazo de muchas personas. Este tipo de inconvenientes deberán ser afrontados con la sólida y firme base del convencimiento interno, apoyado en una fe razonada que dirija conscientemente todas y cada una de nuestras actuaciones.
   Sólo de esta forma podremos sobreponernos a las incomprensiones de los demás, que sin duda entenderán como falto de sentido un cambio espiritual en nuestras vidas que nos lleve a atesorar las cualidades morales que hoy día se encuentran en desuso en nuestra humanidad.
   El riesgo que implica afrontar las dificultades que se nos presenten, será sin duda recompensado por una mayor fortaleza espiritual, que irá desarrollándose en nuestro interior a medida que vayamos superando los obstáculos. No nos engañemos; siempre que acontece un cambio brusco a la humanidad, gran parte de ella se resiste a admitirlo, puesto que ello implica replantearse de nuevo su concepción sobre la Vida, y esto no es siempre del agrado de todos.
   Por ello, las personas que afronten la decisión de ser portavoces de este cambio que se avecina, que no les quepa duda que tarde o temprano estarán sometidos a la aceptación de unos y la crítica de otros. En esos momentos críticos, será necesario hacer acopio del equilibrio interno y fortaleza necesarios que nos permitan actuar con la ecuanimidad suficiente, sin dejarse llevar por el acaloramiento del momento y serenando el ánimo lo preciso, para entender que no todas las personas que nos rodean están en condiciones de comprender este cambio y por consiguiente nuestra actitud.
  Llegará un momento en que sin proponérnoslo, los acontecimientos pondrán de manifiesto las verdaderas intenciones de todas las personas, y entonces podremos llevarnos la sorpresa, al comprobar cómo algunas personas, que creíamos preparadas y en condiciones, se encuentran a años luz de entender nada de lo que se avecina, y por el contrario, debajo de su envoltura material anidan todavía deseos egocéntricos fuertemente arraigados. Y a su vez, muchos de aquellos que pueden pasar ante nosotros ignorados por su sencillez y modestia, se descubrirán con la grandeza de la humildad en sus corazones, habiendo atesorado de antemano la necesaria predisposición de este nuevo orden social, donde lo verdaderamente importante será la adquisición interna del amor al prójimo.
   De aquí se deduce, la importancia y la gran responsabilidad que tenemos todos aquellos que afrontando con decisión esos momentos, sepamos situarnos en el lugar preciso. De nuestra actuación dependerá en gran medida el que unos se inclinen hacia un camino u otro, y por ello es tremenda nuestra responsabilidad.
   En los momentos de mayor tensión habrá que hacer acopio de serenidad, tolerancia y comprensión, para que este ejemplo ilumine el camino a seguir para los indecisos. Aquellos que por un gesto, una palabra, un ejemplo o una mala conducta puedan inclinarse hacia un lado u otro.
   Seamos capaces de afrontar este papel con la decisión que se precisa y con el fuerte convencimiento interno que debe presidir todos nuestros actos. Estas dos cualidades serán imprescindibles en la sociedad del mañana, pero hay que hacerlas hoy realidad en nuestros corazones, a fin de ayudar a descubrir a los demás en qué consiste la verdadera fortaleza espiritual.
   Afrontando inconvenientes, será sin duda el paso obligado de los decididos a pregonar la Nueva Sociedad hasta que ésta sobrevenga, de ello podemos estar seguros.
   Pero manteniendo la fe y la esperanza en ese mañana no tan lejano, tenemos la fuerza suficiente para superar los obstáculos y salir airosos de los mismos. No nos importará el qué dirán ni la incomprensión hacia nuestra actitud por parte de los demás, ya que en todo momento seremos conscientes del futuro prometedor que espera a este planeta y que para muchos todavía constituye una quimera.
   Propongámonos pues, atesorar firmemente el convencimiento interno y la determinación necesaria que nos lleven con paso firme y seguro a conquistar los logros que desde hace muchísimo tiempo están previstos desde el mundo espiritual para todos los hombres de buena voluntad.

 

N.A.L.

EL PESCADOR

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     Un banquero americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño, cuando llegó una pequeña barca con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos. El pescador respondió que sólo un rato. El americano le preguntó que por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado. El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia. El americano le preguntó qué hacía con el resto de su tiempo. El pescador dijo:
    “Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida agradable y ocupada.”
     El americano replicó: “Soy graduado de Harvard y podría ayudarte.”
    “Deberías gastar más tiempo en la pesca y, con los ingresos, comprar un bote más grande y, con los ingresos del bote más grande, podrías comprar varios botes; eventualmente tendría una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y, eventualmente, abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pueblo e irte a la Capital, donde manejarías tu empresa en expansión”.
    El pescador le preguntó: “¿Pero cuánto tiempo tardaría todo eso….?”.
    A lo cual respondió el americano: “Entre 15 y 20 años”.
    “¿Y luego qué?”, preguntó el pescador.
   El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte. “Cuando llegue la hora deberías vender las acciones de tu empresa al público. ¡¡¡Te volverás rico….tendrás millones!!!”
   “¿Millones….y luego qué?”.
   “Luego te puedes retirar. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocar guitarra con tus amigos”.
   Y el pescador respondió:
   “¿Y acaso eso no es lo que ya tengo?”.
   Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos. La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos.

BENDITO SEAS

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Espiritismo divino,
voz del cielo que nos llama,
de fe el corazón inflama,

trae paz, al mundo vino.



Consolador Prometido
que llegó el siglo pasado,
por todos sea aceptado
y nunca más ofendido.
Filosofía aclarando
la mente del ser humano,
sin paja, directo al grano,
enseñando, practicando.

El sabio Kardec no engaña,
codificador que ha escrito
la pura verdad sin rito,
ya florece en toda España.

Refuta al materialismo
que pone al hombre en apuro
con la nada por futuro,
falsa idea el ateísmo.

Codo a codo con la ciencia
del cosmos ve el esplendor
que glorifica al autor,

Dios, Suprema Inteligencia.

Gran maestro nos alienta
que a los grupos siempre vela,
es Jesús, divina escuela que
hacia Dios nos orienta.

Aconseja al pobre rey
que cumplan bien su misión,
si no, en otra encarnación
sufrirán la justa ley.

Recomienda la oración
para almas que van a oscuras
por sus faltas y locuras,
recemos de corazón.

El don de mediumnidad
vivos y ausentes hermana,
bien puede la raza humana
comprobar su eternidad.

Una bendición de Dios,

mensaje que no caduca,
en la ley del Padre educa,
del Amor vamos en pos.
Doctrina de la verdad,
Tercera Revelación,
por divisa y salvación,
Amor, Paz y Caridad.

AMADEO VILA FIGUERAS

Poesía leída por su propio autor durante el SIMPOSIUM ESPIRITA celebrado en Villena el 7 de Diciembre de 1986.

 
 

PREFACIO DEL TESORO DE LOS ESPÍRITAS

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Prefacio del tesoro de los espiritistas

PREFACIO

¡Oh, Dios mío, qué agradecido me siento! ¡Que grandes son tus designios! Fue, tal vez, necesario pasar por una gran y prolongada aflicción, antes de recibir la luz del Espiritismo. Si hubiese gozado de buena salud, me hubiera engolfado con las distracciones de este mundo y, distraído y preocupado con las cosas de la Tierra, no habría dado importancia a lo que hoy tanto estimo, tanto me ha servido y tanto me servirá en el futuro. ¡Gracias, Dios mío, Omnipotente Señor mío, Soberano mío! Hoy reconozco tu grandeza, tu amor, tu presencia, y se que tu providencia abraza a todos, pues siempre das a todos lo mejor y lo mas justo. Yo te amo y te honro, te adoro con toda mi alma, y mi reconocimiento es tan grande que no tiene limites. Veo tu grandeza en todos y en todo, te admiro, te amo y te adoro. Y sobre todo, donde la veo tan sublime, es en la ley de la humildad que estableciste, para que nosotros, los hombres, podamos llegar a amarnos como verdaderos hermanos.

Cuando medito el drama del Calvario, y veo sometido a tanto sufrimiento y tanto dolor al Ser que vino a encarnarse en este mundo, exclamo: Si El, que era y es mucho mas que todos los habitantes de la Tierra, no vino a ceñir una corona y a empuñar un cetro, mas a hacerse el mas humilde, el servidor de todos, el que curó los dolores de la humanidad, el que sufrió todas las impertinencias, todos los suplicios, y dio tan gran ejemplo de paciencia, perdón y humildad, es que el Padre, es que tú Señor, no admites categorías, ni grandezas humanas, ni ostentación, mas apenas virtud, amor, pureza, sacrificio y caridad. Así, concluye tu Ley, que exalta al abatido, consuela al afligido, y el mas humilde es para ti el mayor, si es virtuoso y bueno.

Busco, entonces, la ley proclamada por el humilde de los humildes, por el bueno entre los buenos, el pacífico entre los pacíficos. Aquel que por su elevada conducta, es el rey de todos los corazones justos, el que dirige todas las conciencias puras, el que orienta a todos los que deseamos ir hasta ti. Y por eso lo admiro en la ley proclamada, en los ejemplos dados, y me inspiro en las palabras que pronunció, y así como El dijo que debemos perdonar, perdono todas las ofensas; y como dijo que debemos de amarnos, amo a todos mis hermanos; y como dijo que el que desease seguirle debía cargar su cruz, la llevo sin quejarme.

Y su figura me parece tan grande, que después de ti, mi Padre, El es mi amor, es mi esperanza, mi consuelo. ¡Señor!, siguiendole, encontraremos nuestra felicidad, nuestro gozo, nuestra vida eterna. Siguiendole, sentiremos paz en nuestra alma, porque seremos pacíficos y humildes. Siguiendole, tendremos nuestro espíritu lleno de esperanza. Por eso, yo le sigo como el criado sigue a su señor, como el pequeñín sigue a su madre. Y cuando me afligen los sufrimientos, le veo clavado en la cruz y sigo firme el camino del Calvario de mi vida, no olvidando el gran ejemplo que nos dio, llevando en mi corazón el agradecimiento y el respeto que le debemos por tan grandes virtudes practicadas, para enseñarnos el camino que conduce a la felicidad eterna.

Pido perdón al lector, por haberme demorado en estas consideraciones previas, pero habría considerado una falta de gratitud y respeto al Todopoderoso, si antes de entrar en el desarrollo del texto de GUIA PRACTICA DEL ESPIRITISTA, no hubiese dado un testimonio de amor y de adoración al Padre, y de agradecimiento y sumisión al Señor y Maestro.

Prefacio del Tesoro de los espíritas de: Miguel vives

Artículo extraído de «El Tesoro de los Espiritas».

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PROPOSITOS PARA EL NUEVO AÑO

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     Cuando comienza un nuevo año, los deseos de conseguir una verdadera fraternidad entre las personas se renuevan y cobran fuerza en cada uno de nosotros. Aunque pueda parecer una utopía, no podemos evitar sentir en nuestro interior esa inquietud, pues realmente a todos nos gustaría que así fuera. Sin embargo, la vida cotidiana nos muestra día a día lo laborioso que es conseguir ese ideal.
     Pero la inquietud existe en nosotros, y eso es prueba fehaciente de que podemos aportar nuestro granito de arena para avanzar en ese tan largo camino. Aunque hacerlo de forma generalizada no está a nuestro alcance, sabemos que particularmente sí lo podemos intentar y lograr llevarlo a la práctica. Las circunstancias nos van a ser muy adversas, pero tenemos la seguridad de que el esfuerzo vale la pena y que los logros que se consigan, por pocos que nos puedan parecer, compensan con creces las dificultades y obstáculos que se nos puedan presentar.
    Es más, sabemos que contamos con el apoyo incondicional de un mundo espiritual que constantemente vela por nosotros y nos ayuda en nuestra noble intención, que nos alienta en los momentos de flaqueza, que nos da ciento por uno en nuestras pequeñas consecuciones; es, en suma, ese amigo verdadero que nunca nos falla y cuya labor es difícil definir con simples palabras.
     No es un camino fácil, nuestra propia superación debe ser constante y la renuncia cada vez mayor; pero no es un esfuerzo aislado: junto a nosotros, hay muchas personas que piensan como nosotros y se unen en los mismos ideales, sintiendo y practicando diariamente la inquietud común del mejoramiento interior con vistas a ayudar a los demás altruistamente.
    Debemos buscar el apoyo y la unión con esas personas, con esos hermanos en ideal, pues de esta forma lograremos una acción conjunta, un mismo ejemplo que cobra mayor fuerza y llega con más facilidad a los demás, haciéndose notar cada día más. Es entonces cuando nos comprometemos, cuando asumimos la responsabilidad de realizarlo y empezamos a entrever, aunque quizá todavía de una manera algo indeterminada, la importancia y necesidad de su consecución. El tiempo, y con él las experiencias vividas, van concretando y precisando esa inquietud, haciéndonos cada vez más consecuentes y responsables con ella.
    Y es en ese grupo de personas con quienes compartimos este ideal de fraternidad, donde primero nos ejercitamos y comprobamos la validez de nuestro esfuerzo, sirviéndonos de plataforma para luego emprender la tarea más difícil: continuar esa labor de mejoramiento interior en todos los ámbitos de nuestra vida diaria, conviviendo con las personas que no nos comprenden o que incluso no participan de nuestras intenciones.
    La unión hace la fuerza, pero no solamente la fuerza conjunta de un grupo de personas, como normalmente pensamos, sino también la fuerza y el entusiasmo particulares de cada uno de sus componentes. La certeza del respaldo del grupo a que pertenecemos nos proporciona seguridad en nuestras acciones y nos estimula para continuar esforzándonos .
    El mutuo apoyo, la común inquietud y, sobre todo, las vivencias compartidas, constituyen bases muy sólidas que nos sirven a todos para comenzar a plasmar en la realidad aquello que es nuestra mayor ilusión: la fraternidad.
    Cuando comienza un nuevo año… la fraternidad puede dejar de ser una utopía, al menos para cada uno de nosotros.
REDACCION