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UN DÍA PARA RECORDAR

El pasado domingo día 21 de mayo se celebró en la casa de campo de nuestros compañeros y queridos amigos Mila y Juan, una nueva convivencia que reunió a numerosa gente venida de otros centros espiritas, como son los de Valencia, Orihuela, Villena. También vinieron amigos venidos de otras ciudades, así como algunos familiares que no quisieron perderse esta nueva oportunidad de compartir unas horas juntos. Además contamos con la presencia de Roberto y su esposa Mª José venidos también de la provincia de Valencia, que nos deleitaron con la preparación de unas excelentes paellas para la ocasión.

Como viene siendo costumbre, cada grupo aportó su granito de arena, colaborando y aportando para que nadie se sobrecargara de trabajo y todos pudieran sentirse útiles. Una organización excelente gracias al estar pendientes unos de otros para que no faltara de nada.

Es sin duda, el deseo de encontrarse, de reunirse, de compartir. Salir de las dinámicas habituales de grupo para dialogar, mostrar el cariño que nos profesamos los unos con los otros. Limando, si las hubiera, asperezas y sacando lo mejor de cada uno de nosotros. Un esfuerzo en común, sencillo, pero muy significativo.

Quizás las palabras del filósofo y ensayista polaco Zygmunt Bauman, resuman un poco el sentimiento y la intención de lo vivido recientemente: “El regalo más importante que puedes hacer a los que quieres, es darles el sacrificio de tu tiempo.”

Precisamente, a medida que pasa el tiempo nos damos cuenta de que nos necesitamos los unos a los otros. Todas las formas de entender la doctrina son respetables y cada quien sabe el camino que transita; sin embargo, muchas personas perciben desde hace un tiempo, la necesidad de esta clase de encuentros. No sólo para hablar de temas espiritas o espirituales, sino como una oportunidad para conocernos mejor, en el aspecto personal, exteriorizando lo bueno que hay en cada uno. Alimentando los buenos sentimientos con una sonrisa, con una broma simpática; interesándose por los demás, hacerles pasar unas horas agradables…

Es en pocas palabras, poner en práctica lo aprendido. Con humildad al ser conscientes de nuestra insignificancia, no obstante, uniendo nuestras fuerzas, podemos lograr grandes cosas todos juntos. Es sembrar, y sobre todo, cimentar unos vínculos que nos van a facilitar superar los retos del camino.

Es muy grato sentirse apreciado, ya no sólo en tu propio grupo, sino también por personas que trabajan en otros pueblos, en otras ciudades. Sentirse valorado y querido, no puede haber mejor regalo para un día festivo de convivencia.

La jornada tuvo su guinda después del almuerzo, en donde los representantes de cada grupo dedicaron unas emotivas palabras. Y como no, hubo su momento para la poesía, en donde nuestros queridos amigos María Luisa Escrich y Jesús Fernández nos emocionaron con sus rimas preparadas para tal evento, como broche de oro a una convivencia más. Un nuevo granito de arena que va cimentando relaciones sinceras y duraderas.

No se podía dejar escapar una oportunidad como esta. Muchas personas manifestaron su deseo de que se repita, no tardando mucho. Nuestros amigos anfitriones nos han dejado las puertas de su casa abiertas para una próxima ocasión. Ojalá sea pronto.

Un día para recordar por:  Redacción

© Amor, paz y caridad

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