Aspectos Mediúmnicos

SINTONÍA ESPIRITUAL

“¿Influyen los Espíritus en nuestros pensamientos y en nuestros actos?

– Mucho más de lo que imagináis. Influyen a tal punto, que de ordinario, son ellos quienes os dirigen.”

(El Libro de los Espíritus, Allan Kardec, pregunta 459).

“Por tanto, puesto que “tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos”, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,” (Hebreos; 12:1)

Como ya es sabido, el pensamiento es una energía poderosa del ser humano que constantemente está emitiendo y recibiendo, tanto de encarnados como de desencarnados.

Rodeados de esos “testigos” e influenciados por ellos, como hacemos mención al principio, hemos de ser conscientes de la alta sensibilidad que nos caracteriza, por el hecho de ser en mayor o menor medida médiums, y por tanto, la influencia que recibimos y ejercemos sobre otros es mayor de lo que nos podemos imaginar.

De ese modo, la actitud y la naturaleza de los pensamientos que emitimos son fundamentales a la hora de hablar de los grupos mediumnicos, pues la sintonía es determinante para atraer fuerzas de un tipo u otro.

Mucho se habla de esa sintonía, del animismo, de las mixtificaciones en los trabajos, de la influencia de los hermanos benefactores. Sin embargo, nos olvidamos que, fuera del trabajo mediumnico, siempre estamos rodeados de entidades de todo orden, especialmente, de aquellas que atraemos por ley de afinidad y de vibración; formando así, una atmósfera propia que unida a la del resto, conforma el ambiente espiritual que se respira en nuestro centro espirita.

Es precisamente en el centro espirita donde se deben de marcar unas líneas de trabajo claras, en base a una disciplina y unos sentimientos sinceros de cambio. Es donde también se deben de  reflejar las más nobles aspiraciones espirituales, conscientes de nuestra inferioridad y de las deudas karmicas que arrastramos del pasado.

Efectivamente, es perentorio realizar un esfuerzo continuado de superación personal, no obstante, las amenazas a las que estamos expuestos.

Aunque pueda existir buena voluntad por parte de todos, los espíritus perturbadores, siempre al acecho, intentarán aprovecharse de nuestros defectos y debilidades, especialmente de aquellos que permanecen distraídos, de los acomodados, de los que no terminan de asumir sus compromisos, dejándose llevar por la corriente de los pensamientos inspirados por esos hermanos de bajo tenor vibratorio.

Si encuentran algún resquicio, tratarán de incentivar, aprovechando los momentos de reunión, las intrigas, desconfianzas, provocando choques inoportunos, discusiones estériles, para que la confianza vaya menguando, y con ella, las ilusiones de compartir, de trabajar juntos con un propósito común. Poniendo a prueba, la solidez, la armonía y la buena voluntad de los componentes del grupo.

Esos seres del bajo astral, son verdaderos artesanos de nuestros defectos. En cuanto nos descuidamos fomentan el personalismo, alimentan a través del pensamiento relajado,  la vanidad respecto a nuestra valía e importancia dentro del conjunto. Inciden para que engordemos el “yo” por encima del “nosotros”. Nos pueden inducir sutilmente a centrarnos en la cuota de trabajo personal, para olvidar que “los otros también trabajan y aportan su granito de arena”, perdiendo el interés por sus “actividades menores” en pos del bien general.

Cada componente del grupo ha de encontrar su sitio, ninguna tarea es más importante que otra, puesto que todas son necesarias para enriquecer al conjunto. En el campo de la mediumnidad ocurre lo mismo, todos son necesarios pero nadie imprescindible. Hay que abandonar los campeonatos de protagonismo en los trabajos mediumnicos. La limpieza de sentimientos y de intenciones es fundamental.

Desde el respeto mutuo, valorar las opiniones y los comentarios de nuestros compañeros; no como un ataque, o una desconsideración, sino como algo edificante y constructivo, que nos puede ayudar a mejorar en nuestro trabajo en común, en aquello que aportamos al conjunto.

Otra de las circunstancias que se pueden dar, generando desequilibrio y problemas, es el de aquellas personas que en base a su buena fe y cierta candidez, son fácilmente influenciables por compañeros a los que les gusta dirigir. Estos últimos creen saberlo todo, necesitan reivindicarse, pero se esconden detrás de una imagen de prudencia, humildad y cordialidad, generando una brecha, un resquicio por donde pueden dichas entidades, filtrarse y actuar con más facilidad.

Por todo ello, es muy importante el estar pendiente de los detalles, demostrando valoración hacía todos sin distinción. Por ejemplo, a la hora de hacer partícipes a la totalidad de componentes del grupo de las iniciativas, cuando son de una cierta relevancia, para que la gente sepa y se ilusione, creando un frente común, y para alejar aquellas ideas fantasmas que puedan provocar recelos y desconfianzas.

Otro de los problemas que suelen generar esos espíritus de baja condición, cuya misión consiste en torpedear cualquier foco de luz, cualquier compromiso colectivo con el Maestro Jesús, lo encontramos muy bien detallado en la obra psicografíada  por Raúl Teixeira “Corriente de luz”. Nos explica el espíritu de Camilo lo siguiente: “La fascinación fundada en la vanidad y en el orgullo va minando siempre las posibilidades de la persona… Muchos dan preferencia al uso de expresiones que bien indican su poca disposición de transformación superior: “no hay nada malo en eso”, “todo el mundo lo hace así”, mientras otros prefieren: “no soy de hierro “, “aún soy humano”, “no soy fanático…”

Es en pocas palabras, acomodarse a una determinada condición espiritual, a una forma de ver las cosas, olvidando, que el verdadero espirita es un trabajador incansable, un servidor que no se puede permitir el lujo de adaptar la doctrina, la vivencia espirita y mediumnica a su interés o capricho.

Por muchos años que podamos conocer y estudiar la doctrina, nunca sabremos bastante. Es necesaria una actitud y una predisposición al cambio, a estar abiertos, con verdadera humildad y un sincero propósito de cambio moral y de aprendizaje.

Como hemos comentado en otras ocasiones, la tarea mediumnica comienza cada día, cada hora. Manteniendo, dentro de nuestras posibilidades, un tenor vibratorio alto, para que esa parte negativa no pueda apartarnos del camino trazado, y así evitar fascinaciones producto de nuestra falta de vigilancia.

Si en alguna ocasión fallamos o nos descontrolamos, tener el suficiente coraje para rectificar y reconducir la nave.

El éxito o fracaso en el intercambio mediumnico depende mucho de las grietas abiertas, de los resquicios por donde esos hermanos ignorantes de su realidad espiritual puedan actuar. Es necesaria mucha dedicación, mucho esmero y atención para no dejarse embaucar. El mundo espiritual superior ayuda muchísimo, sin embargo, necesitan de nuestra colaboración, de nuestra entrega sincera.

Actualmente se está librando una dura batalla entre las dos fuerzas espirituales, unas sutiles, benefactoras, invitándonos al cambio y al sacrificio; y por otro lado, aquellas que tratan de imponerse a través de una estrategia muy bien definida, para casi, sin darnos cuenta, hacernos caer en sus redes, con las lamentables consecuencias que ello supone.

El mundo mayor informa a través de distintas fuentes que ha llegado la hora del testimonio. Debe de existir un equilibrio manifiesto entre la razón y el corazón. El espiritismo exclusivamente intelectual está condenado al fracaso si no viene acompañado de un sentimiento sincero puesto en acción; de esos brotes de amor, compasión, solidaridad, fraternidad, etc. El camino es muy claro y no ofrece dudas.

Por todo ello, es perentorio, ahora más que nunca recordar y tener muy presente las palabras del Maestro cuando afirma: “Orad y vigilad”.

Cuando un grupo trabaja bien, con un alto sentido de la responsabilidad; cuando trata de vivir la fraternidad desde la comprensión y la tolerancia, los resultados no tardan en llegar. Esta circunstancia provoca un efecto contagioso, es decir, se transmite alrededor, sobre todos hacia quienes se acercan a ellos, o cuando viajan a eventos como congresos, convivencias, encuentros, etc.

Sin embargo, cuando se descuida el trabajo interior, la unión se puede resentir, dando paso a las malas tendencias, como pueden ser los comportamientos individualistas, o con la creación de subgrupos dentro del conjunto, dándoles cierta preferencia.

Por lo general, la falta de comunicación, de previsión y de compromiso, demuestra a las claras cómo las influencias negativas corroen las entrañas del centro espírita, provocando tristeza, desaliento, desánimo. Si falla el sentimiento sincero, por muy blindados que estén de conocimientos, es como una gran máquina de producción pero sin corriente eléctrica que la haga funcionar. Es como una gran obra literaria, en la que no se pasa del primer capítulo porque no se termina de entender, obligando a empezar una y otra vez desde el principio. También con excusas como: “La evolución es lenta”, “las cosas espirituales cuestan mucho de implantarse en la sociedad”.

Nadie nos pide ser una especie de místicos o santos. No obstante seamos, en nuestras relaciones sociales, verdaderamente auténticos, naturales y sencillos. Tengamos el coraje de trabajar por el entendimiento mutuo, el trabajo noble y sincero, cargado de buena voluntad para superar todos los obstáculos.

 

Sintonia espiritual por:José M. Meseguer

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