SUBLIMACIÓN SEXUAL

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Sublimación sexual

Sublimación sexual

 

“La disciplina mental que favorece la sublimación sexual es un hábito que se adquiere mediante el esfuerzo. El desplazamiento de las energías sexuales para ampliar la potencia del funcionamiento cerebral se clasifica como ascensión del Kundalini”.

Divaldo Franco – Libro: Sexo y Conciencia

Estamos ante un tema de gran importancia a la vez que desconocido en sus aspectos esenciales. La sublimación o transmutación de las energías sexuales es un aspecto tan antiguo como el propio hombre. En el oriente, con sus tradiciones milenarias de control corporal mediante los centros de fuerza del periespíritu (chakras), meditación y supremacía de la mente sobre el cuerpo, fueron desarrolladas determinadas técnicas que ayudaban a la canalización y sublimación de la fuerza sexual a fin de aprovechar estas energías en los desarrollos de la mente y la conciencia.

En occidente, los místicos de todas las eras, así como aquellos maestros espirituales más avanzados con total dominio sobre su cuerpo y su periespíritu, eran capaces de sublimar esa energía sexual, transmutándola en potencia de desarrollo mental y de capacidades psíquicas o paranormales.

De hecho, los éxtasis de los místicos o santos que conocemos tienen mucho que ver con esta canalización energética que tiene la función sexual en cuanto a sus células se refiere. Cuando la persona preparada alcanza un éxtasis místico, suele experimentar una sensación de plenitud, placer y bienestar equivalente a muchos orgasmos físicos (orgasmo de amor psíquico), pero con una sensación todavía mayor que viene derivada de su expansión de conciencia en esos momentos, en los que es capaz de conectar con las fuerzas poderosas de amor cósmico que dirigen la vida y la naturaleza.

Es, pues, conveniente decir que el equilibrio emocional, mental y espiritual puede alcanzarse sin necesidad de dar expresión a la función sexual mediante los hábitos comunes; sino que existe esta posibilidad de transmutación de las energías sexuales que, ascendiendo a través de los centros de fuerza o energía del periespíritu (chakras) desde el centro genésico (kundalini) hasta el centro coronario (chakra superior situado en la cabeza) logran expresar la función de las células sexuales y la canalización de su energía sin ningún tipo de tormento, perturbación o desequilibrio (un ejemplo de esto es el Kriya Yoga).

Antes al contrario, cuando se logra esta característica, el equilibrio mental aumenta, el sentido emocional encuentra su mayor afectividad en el desarrollo de los sentimientos conscientes y las neuronas cerebrales son capaces de implementar esa energía extra que les aporta el centro periespiritual de la mente, situado en el periespíritu, para tener una mayor capacidad de percepción de la realidad física y espiritual, desarrollando con suma facilidad cualidades psíquicas, paranormales o mediúmnicas con total sencillez y equilibrio para aquel que las experimenta.

Al estar el centro psíquico de la paranormalidad humana situado en la glándula pineal o epífisis (en el centro del cerebro), un aporte de energías poderosas como son las que propician las fuerzas sexuales liberan las hormonas necesarias (oxitoscina, dopamina) que otorgan un sentimiento de placer, seguridad y plenitud cuando el sensitivo entra en éxtasis. Al mismo tiempo, la liberación de esa energía a través del campo electromagnético del periespíritu, en contacto con el cerebro, permite un desarrollo armónico equilibrado, ampliando las capacidades paranormales, psíquicas o mediúmnicas de la persona.

Una persona con capacidades de esta índole, mediúmnicas o anímicas, debe la debida atención al equilibrio de su función y la dirección de su energía sexual pues si puede canalizarla a través del amor y la receptividad con una pareja, es inmejorable. Pero si no tiene esa posibilidad, el camino adecuado es el que estamos explicando: la transmutación y sublimación de las energías sexuales hacia los centros superiores del equipamiento periespiritual. Y esto último puede lograrse utilizando la reflexión, una meditación que nos ayude a disciplinar nuestro pensamiento, pues la función sexual depende de nuestra vida mental.

En el desarrollo armónico de una buena mediumnidad cuenta sin duda el equilibrio de estas fuerzas y energías pues pueden ser fuente de tormento, perturbación o por el contrario, originar bienestar, plenitud, armonía y desarrollo equilibrado de la facultad mediúmnica.

Sin embargo hemos de explicar que, en el trabajo que se necesita para la canalización de esas energías es prioritario una buena fuerza de voluntad para canalizar los impulsos sexuales hacia el lugar y dirección que queremos proporcionales. De lo contrario, es mas difícil conseguir esta sublimación. No obstante, la fuerza de voluntad no es suficiente, es preciso dedicar la vida y las prioridades de la misma hacia ideales nobles, de alto significado espiritual o personal exentos de egoísmo, en los que empeñemos nuestras fuerzas a fin de alcanzar la auto-realización personal que a todos nos espera.

Cuando la vida tiene para nosotros un sentido superior, donde los valores superiores del espíritu y las leyes de Dios guían nuestro caminar por ella, estamos trabajando en la sublimación de esas energías sin apenas darnos cuenta, pues toda nuestra determinación, voluntad y fuerza son canalizadas en el bien al prójimo, abandonando el egoísmo y centrando nuestro objetivo en la vida en lo que verdaderamente importa: el progreso espiritual.

Es preciso entender que la vida es inmortal y que el espíritu posee un cuerpo transitorio para progresar, y cuando este se deteriore y deje de funcionar, nuestra alma regresará al plano espiritual para seguir creciendo moral e intelectualmente, hasta que llegue el momento de volver mediante una nueva vida (reencarnación) para seguir progresando y elevándonos espiritualmente hacia la plenitud.

Este conocimiento, intrínseco en los místicos orientales y occidentales, les permitía centrarse en el control de su materia y de sus energías periespirituales, es decir, un control de la mente con sus pensamientos y emociones, una entrega total y absoluta hacia el prójimo y un trabajo digno, edificante y con total renuncia por amor a los demás. Todo ello les permitía dirigir sus energías sexuales sin apenas esfuerzo hacia la potenciación de sus mentes y capacidades espirituales que demostraban por allá donde iban (éxtasis, trances, curaciones, etc.).

Nosotros, apenas aprendices de estos grandes maestros de la humanidad, también podemos hacerlo, pues solo son necesarias, como ya hemos dicho, la fuerza de voluntad y una entrega desinteresada a un ideal superior que requiera de nosotros las energías suficientes que la función sexual proporciona. Cuando esto lo tenemos avanzado, simplemente tomando las debidas precauciones y las técnicas adecuadas para no resbalar en las tentaciones morbosas que el sexo sin control ni afecto proporciona, estaremos en condiciones de controlar nuestros impulsos sexuales, dirigiendo esas poderosas fuerzas hacia el lugar y la necesidad que nuestra mente necesita.

“La victoria en la sublimación sexual depende de nuestra conducta mental”

Así pues, cuando no tenemos la posibilidad de canalizar estas energías sublimándolas a través de la afectividad y el amor con una pareja, se nos ofrece esta vía de escape que, no solo es un camino alternativo, sino que es mucho más, ya que nos ayuda a desarrollar nuestras capacidades mentales, energéticas y emocionales, transmutando el amor hacia toda la humanidad, a todo aquel que pueda verse beneficiado de algún modo con nuestro buen hacer sobre la Tierra.

Prestemos atención, pues todo lo que existe en el Universo tiene una función sagrada al ser creado por Dios, y la función sexual no solo es fuente de vida que permite la evolución, supervivencia y reproducción de los seres, sino que alberga en sí las potencialidades energéticas que, acompañadas por el amor noble y desinteresado por la humanidad, se convierte en una fuerza poderosa que expresa el Amor divino que Dios tiene por sus criaturas.

Sublimación sexual por:Redacción.

2020, Amor, Paz y Caridad

 

 

“Cuando la energía sexual no está bien dirigida, la persona se transforma en un ser insatisfecho, atormentado, y psíquicamente desequilibrado, lo que justifica la necesidad de trabajar estas energías para transformarlas en fuerzas psíquicas en beneficio del propio individuo” 

Divaldo Franco – Libro: Sexo y Conciencia

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