Aspectos Mediúmnicos

CONCLUSIONES SOBRE LA MEDIUMNIDAD

A lo largo de estos últimos meses hemos hecho un recorrido por algunos de los aspectos que conciernen a la mediumnidad y que hemos considerado importantes. Siempre hemos tomando como referencia la obra fundamental de Allan Kardec, El libro de los Médiums, que es el mejor tratado experimental sobre el tema que existe. Nuestra finalidad ha sido aportar nuestro granito de arena, orientando, aclarando algunas cuestiones y poniendo de relieve algunos de los escollos más importantes para aquellos que deseen estudiar la doctrina espírita y que además posean aptitudes para el desenvolvimiento de alguna facultad.

En los diversos artículos hemos analizado algunos problemas que se le presentan a numerosos médiums, como son el endiosamiento y el fanatismo; también la fascinación, que es un grado de perturbación obsesiva, consecuencia muchas veces de la falta de análisis y vigilancia. Hemos abordado la importancia de aplicar la prudencia en todos los casos como la mejor terapia para evitar la mixtificación, la fantasía, así como el fanatismo anteriormente mencionado.

Hemos recalcado la conveniencia de estar permanentemente formándose, adquirir conocimientos para poder aprovechar mejor las experiencias y entender con mayor claridad el campo en el que nos movemos; analizando las comunicaciones recibidas, sopesando, comparando y dejando a un lado aquello que nos pudiera parecer dudoso o poco claro. Para ello es necesario conocer, como hemos tratado de explicar de algún modo, la mecánica del mundo espiritual, de cómo actúan los espíritus en función de su elevación e intereses. Los espíritus elevados jamás se molestan cuando de una forma sana y noble se busca la verdad y se analizan sus mensajes, cuestionando los puntos que no pudieran estar claros, y solicitando con toda la humildad las aclaraciones necesarias y oportunas sobre los temas propuestos.

No podemos olvidar que la mediumnidad la ejercen personas normales y corrientes, con sus deficiencias, defectos y limitaciones. No son seres con un don especial, tocados por la mano de Dios para realizar una misión redentora para la Humanidad. Son, en una inmensa mayoría, espíritus endeudados; tocados, eso sí, por la misericordia Divina para que, a través del ejercicio desinteresado de una facultad, poder rescatar con mayor rapidez las numerosas deudas que se arrastran del pasado; un pasado oscuro, lleno de despropósitos y errores cometidos sobre nuestros semejantes.

Otro aspecto en el que hemos incidido claramente ha sido el que los espíritus, por el hecho de estar en el mundo espiritual, no lo saben todo. La actitud de ser analíticos supone evitarnos desengaños, pérdidas de tiempo, desilusiones; evitando bascular de la credulidad sistemática a la duda permanente; nos referimos a esa clase de duda que genera inseguridad y desanima a proseguir por este camino.

El hecho de ejercer la mediumnidad supone asumir la responsabilidad y el compromiso de mantener limpio el canal de comunicación con el mundo invisible. Para ello hace falta un esfuerzo por controlar las malas inclinaciones, rechazando pensamientos contrarios a la caridad y el amor. Sin duda, un trabajo imprescindible para elevar el tono vibratorio; sólo así podremos ganarnos la simpatía de espíritus trabajadores en el bien, de esa ingente cantidad de colaboradores de la labor del Cristo en esta fase decisiva de la humanidad, en plena Transición Planetaria.

En la Introducción de la obra de León Denis “En lo invisible” nos encontramos con la reflexión siguiente: “Si queréis manifestaciones de un orden elevado, esforzaros por elevaros vosotros. Lo más bello y más grande de la experimentación es la comunicación con el mundo superior, y esta no la logra el más sabio, sino el más digno, el mejor, el que tiene más paciencia, más conciencia, más moralidad”.

Por lo tanto, la tarea requiere de personas decididas, responsables. Avanzando bajo tres premisas indispensables para que la tarea en común con los espíritus nobles sea eficiente y fructífera. A saber: Vigilancia, disciplina y constancia.

Como ya hemos comentado en alguna ocasión: “A las facultades se las prueba en todo”. Es una verdadera carrera de fondo, donde se deben ir desarrollando numerosas cualidades y corrigiendo errores cuando estos se produzcan. Pero no todo son luchas, escollos, dificultades; también está la satisfacción al obtener unos resultados positivos; el observar cómo se avanza en la tarea encomendada gracias a la ayuda que se les presta a numerosas personas, aportándoles consuelo, esperanza, y la luz del conocimiento al aclararles sus dudas. Los médiums están llamados a ser los intermediarios fieles entre los dos planos, derramando ese caudal de luz de la manera y forma en que los planos superiores nos lo reclaman. Empero, esto tiene un coste, y es el precio del trabajo, del esfuerzo diario.

Otro aspecto que también hemos tratado ha sido la evolución en la mediumnidad. El hombre progresa, se sensibiliza, vive en un entorno complejo, y en función de las necesidades, el mundo espiritual provee de las herramientas necesarias para afrontar los desafíos actuales. Son aproximadamente 150 años de experiencias en el campo mediúmnico desde que se publicó el Libro de los Médiums, y como dijo su Codificador, “El Espiritismo, marchando con el progreso, nunca será desbordado ni quedará rezagado; porque si nuevos descubrimientos le demostraran que está en el error en un punto dado, se modificará en este punto, y si una nueva verdad se revelara, la aceptaría” (“La Génesis”, Cap. I, núm. 55). No sólo se refería el noble codificador al apartado científico o filosófico, sino en todos los sentidos, incluida la mediumnidad.

Es por ello que nos hemos decidido a hablar de las denominadas facultades de elevación, que son aquellas que recogen los pensamientos de los asistentes a un trabajo mediúmnico para ser impulsadas, por decirlo de alguna manera, hacia los planos más elevados y que consecuentemente se reciba la respuesta necesaria. Esto obedece a la situación de turbación, de crisis espiritual que está viviendo el planeta, situación excepcional que requiere de una mayor energía para contrarrestar el ambiente denso que nos ha tocado vivir, y para optimizar la suma de pensamientos de los participantes en los trabajos mediúmnicos.

Por otro lado, existe lo que se consideran las facultades de incorporación modernas, de las cuales también hablamos en esta sección, cuyo cometido obedece a la misma problemática global. Consiste esta facultad especializada en ser un vehículo, que podríamos denominar exprés, donde determinadas entidades desencarnadas, cuyo estado es de desorientación y de cierta perturbación, puedan recibir durante un instante un fogonazo de luz al mismo tiempo que pasan por esa materia, para que comprendan que ya no pertenecen al mundo de las almas encarnadas. Esa experiencia, que dura apenas un segundo, les sensibiliza, y al mismo tiempo les sirve a los espíritus auxiliadores como plataforma para, posteriormente, poder completar su trabajo de rescate para numerosísimos espíritus que se encuentran en una situación de estancamiento espiritual. La ventaja que supone este tipo de facultades es que, sin necesidad de hablar, se puede ayudar a cientos de espíritus en un mismo trabajo mediúmnico y en muy poco tiempo.

Hay que decir que son facultades complementarias a las convencionales, unas no anulan a las otras; puesto que, como es lógico, existen otro tipo de entidades espirituales cuya perturbación requiere de un diálogo y, sobre todo, permanecer un tiempo vinculado a una materia que no es la suya, para provocarles una reacción y así poder ser esclarecidos.

Y por último, no podemos olvidar que los verdaderos protagonistas, aquellos que llevan el peso del trabajo espiritual, son los propios espíritus benefactores. Son nuestros guías, espíritus familiares, trabajadores en suma en la labor del Maestro Jesús, quienes traen un compromiso con los médiums; estos últimos como la parte visible en una tarea conjunta, para expandir el mensaje de amor a través del ejercicio de la caridad y anunciar la buena nueva al mundo.

Esperamos que con con esta sección que concluye hayamos podido contribuir para esclarecer algunas dudas. No obstante, aconsejamos el estudio serio y pormenorizado de las obras básicas de la codificación espirita, entre ellas la ya mencionada “EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS”, así como otras complementarias que forman parte también de la doctrina espirita.

Conclusiones sobre la mediumnidad por:  José M. Meseguer

© 2018, Amor, Paz y Caridad

 

Del mismo modo que el buen barro es moldeado por el alfarero para conseguir la obra que desea, el futuro médium debe prepararse para ser una buena materia prima en manos del Mundo Superior.

Anteriores Artículos

HACIA DÓNDE CAMINAMOS

Siguientes Artículos

COMUNICACIÓN CON LOS ESPÍRITUS

Sin Comentarios

Deja tu opinión

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.