¿Evolución o creación?

RELACION CON LA NATURALEZA:  PROGRESO Y RESPETO

 
  Es evidente que todo espíritu en evolución y progreso necesita de los mundos físicos para adquirir experiencias. Son las escuelas de formación; donde se viven las batallas del espíritu contra sus tendencias inferiores y donde se prueba así mismo ante retos y proyectos de constante superación.
 
 
  Los mundos físicos no son entes abstractos o inertes, cumplen múltiples funciones dentro del plan divino; una de ellas es la ya mencionada de servir de casa para las humanidades que los habitan física y espiritualmente; otras, las de generar la vida y la evolución de las especies que permiten posteriores reinos de la naturaleza que interactúan con el hombre., 
 
  Pero también se integran en un conjunto planetario del que forman parte, siendo piezas importantes en el desarrollo de los sistemas solares e influyendo en las galaxias en las que están integrados. 
 
  Por todo ello, nuestro planeta es nuestra casa y debemos cuidarla, respetarla y procurar que sea cómoda y agradable para todos los que la habitan; a fin de que nos sea más fácil nuestra vida en ella y poder asimilar todo lo que la vida nos vaya a presentar. 
 
  El hombre, guiado por conceptos egoístas actúa sin miramientos y destruye con enorme frivolidad e irresponsabilidad el planeta para conseguir sus fines. No piensa qué herencia dejaremos a los que nos sucedan en el tiempo; y que el planeta posee los recursos necesarios para permitir una sociedad sin hambre ni carencias para la totalidad de la población mundial. Tampoco reflexiona si somos responsables o no del daño que infringimos a la naturaleza. 
 
  La ética más estricta sobre este tema debería ser modo de conducta y pauta de actuación de los que gobiernan; lamentablemente las élites políticas se rigen en su gran mayoría por intereses que nada tienen que ver con el sostenimiento del medio ambiente y con el respeto a la vida que fluye en todas partes del globo. 
 
  Muy pocas veces se habla de la población espiritual de los planetas; baste saber, que en el caso de la tierra, cuadruplica el número de la población encarnada y por ello una vida, una nueva rencarnación, es un bien preciado al que no todos los que lo piden tienen acceso inmediato, e incluso a veces han de pasar décadas o siglos para volver a tomar cuerpo físico. 
 
  Esta población espiritual del planeta, es el termómetro del nivel de progreso y evolución de la humanidad que lo integra. A mayor evolución, los planetas ven reflejados en sus atmósferas niveles de menor contaminación primitiva, los pensamientos y las fuerzas magnéticas y psíquicas del globo, son más o menos depurados en función de la naturaleza de los espíritus que lo habitan. 
 
  Al mismo tiempo, los planetas también progresan y cumplen ciclos evolutivos que afectan a sus habitantes. Cuando un ciclo evolutivo llega a término, no quiere decir que el planeta se acabe o se destruya, únicamente indica el comienzo de una nueva era, en la que su humanidad ha de dar un salto cualitativo mediante una selección sometida a criterios y condiciones de la nueva etapa que comienza. 
 
  Es entonces cuando llega el examen para las humanidades que los pueblan; es entonces cuando se producen las catarsis que sufren los espíritus reacios a conseguir el nivel evolutivo necesario que les habilite a formar parte de la nueva etapa evolutiva. Y es también entonces cuando se produce la selección espiritual, que deriva en la migración y traslado de los espíritus no preparados del aura del planeta a otro de menor evolución, donde aquellos que no superan los exámenes se ven obligados a emigrar. 
 
  Es esta la separación de la que hablaba Jesús, la gran selección, el final de los tiempos, etc. No es el fin del mundo, ni el fin de la humanidad ni la última de las oportunidades que brinda Dios al espíritu en su camino de progreso. El curso termina y los alumnos se examinan con total y absoluta justicia espiritual, donde los que están preparados podrán seguir en el mismo planeta progresando en una sociedad diferente, más humana, más justa, más solidaria, regida por los valores del espíritu y no de la materia. 
 
  Este es el momento en que se encuentra nuestro planeta tierra. Y debemos prepararnos para esta catarsis que se produce no sólo a nivel espiritual sino también a nivel físico. 
 
  En artículos anteriores hablábamos del desarrollo interno de la conciencia del ser humano y de cómo iba sensibilizándose y alcanzando nuevos grados de conciencia superior; pues bien, esto no es casualidad, va acorde a los tiempos que vivimos y los espíritus que reencarnan en este tiempo, y que lo vienen haciendo desde hace algunas décadas, ya son en su mayoría conscientes del momento tan transcendental que vive este planeta. 
 
  Vienen de nuevo sabiendo que no es una encarnación más sino una oportunidad única de progreso que es preciso no desaprovechar para dar un salto cualitativo importante en su evolución. 
 
  La madre naturaleza provee físicamente de los elementos necesarios para la supervivencia y el desarrollo físico de la vida; pero la naturaleza espiritual del planeta Tierra provee a sus habitantes de las capacidades y recursos necesarios para seguir avanzando y adquiriendo las experiencias necesarias que le ayuden a forjarse un destino más feliz y venturoso a través de su propio esfuerzo y ansias de progreso. 
 
  Respetemos absolutamente nuestro entorno, porque a través de la naturaleza, comprobamos la perfección de la obra divina, la justicia de sus leyes y el infinito amor que Dios impregna en toda su creación al ponerla al servicio del progreso y la felicidad del ser humano.
 
A.LL.F.
 
© Grupo Villena 2012
 
 
Perfección, Justicia y Amor por igual en todos los mundos habitados.
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