Psicografías

REFLEXIONES DESDE EL OTRO LADO

INTRODUCCIÓN

Iniciamos  esta nueva sección, Reflexiones desde el otro lado (*) protagonizada por un espíritu amigo, que hace algún tiempo abandonó su materia para regresar a la verdadera patria; el mundo espiritual. Bajo su propia petición, prescindiremos de dar su nombre en la última existencia; eludiendo así controversias innecesarias respecto a aquellos que le conocieron. Utilizaremos pues, el nombre que tuvo en una existencia anterior.

Con este anonimato evitaremos que nadie idolatre su memoria; pues su auténtica intención al realizar este trabajo no es otra que dar a conocer su experiencia de vida; su recorrido, dificultades, aciertos y errores; haciendo ver a los demás que si él pudo transformarse y progresar, todos podemos conseguirlo, cumpliendo como él con el compromiso que traemos a la tierra, si ponemos la voluntad y determinación suficiente.

Se trata pues de una serie de psicografías; delineadas y planificadas por el propio espíritu, donde éste nos explica desde su visión actual en el plano espiritual, los momentos más trascendentes de su vida y despertar espiritual en la tierra; cómo los vivió y cómo los comprende ahora, con una mayor amplitud y profundidad.

Él; agradecido y comprometido con la tarea de la divulgación de la realidad de la vida, que con éxito realizó mientras estuvo en la tierra, ha querido seguir trabajando en este compromiso, intentando plasmar a través de su propia experiencia terrena, y ahora en el espacio, una serie de lecciones de vida que desea transmitir a todos los lectores de nuestra revista.

A través de ilustrar algunas verdades y conceptos, que en el transcurrir de las expiaciones y las pruebas la vida nos presenta; de la forma adecuada de enfrentar estas realidades desde su propia experiencia; de la manera de sobreponerse a las adversidades o sucumbir a ellas; nos hace comprender que “la dimensión humana soporta todavía las llagas de la imperfección espiritual; ” y que a todos nos alcanza desde el mismo momento que precisamos de una materia para adquirir experiencias y solventar con reciprocidad y justicia los errores del pasado.

Y todo ello desde una perspectiva vital; comprometida desde antes de encarnar para efectuar una misión de auténtica relevancia en cuanto a su propia redención espiritual. A veces, y de forma errónea, solemos pensar que aquello que realizamos por los demás de forma altruista o desinteresada nos salva de los errores cometidos en el pasado; nunca es exactamente así. Si bien es cierto que cualquier acto de amor, altruismo y sacrificio por nuestro prójimo nos ayuda a distanciar el egoísmo y nos abre nuevas sendas de progreso, los estigmas que nuestra conciencia arrastra de tiempos pretéritos hemos de solventarlos siempre con reparación, arrepentimiento y expiación.

Se trata de un espíritu sabio en existencias anteriores a la última que tuvo en la tierra; en una de ellas, hace varios siglos, se llamó Benet de Canfield, y bajo este nombre firmaremos su trabajo. En la última reencarnación, a la que hacen referencia estas reflexiones, fue un incansable trabajador de la doctrina espirita; comprometido con la familia espiritual de millones de espíritus dirigidos por el maestro. Espíritus, que pululan en el espacio junto a los encarnados, comprometidos en el trabajo incesante de preparación del nuevo tiempo de regeneración que se aproxima.

Junto a él, muchos todavía encarnados debemos aprender, debemos discernir, debemos comprometer nuestros esfuerzos y nuestra vida, a pesar de nuestros errores, de las imperfecciones que todavía nos dominan. Este compromiso no es con nadie más que con nosotros mismos y con la verdad; y si en este recorrido abrazamos la defensa del bien y la superación de nuestras debilidades espirituales, nos encontraremos cada vez más cerca del paradigma moral que predicó el maestro Jesús; auténtico convocante de todos aquellos que luchan por la fraternidad, la solidaridad, el amor, la caridad y la concordia entre los hombres de este planeta.

En esta tarea, que simultáneamente comporta nuestra propia redención como espíritus, nuestro rescate de faltas anteriores, nuestra elevación espiritual a través de la propia superación moral, encontraremos los ejemplos de espíritus como el que nos acompaña en esta revisión de vida y reflexión de experiencias; para darnos cuenta de que todos podemos cambiar, mejorar, luchar y elevarnos por encima de las miserias propias y ajenas, si utilizamos las dos fuerzas más poderosas del universo que anidan en el interior de todo ser humano: la voluntad y el amor.

También contamos, como él explica profundamente, con la lucidez, la claridad y la racionalidad de la doctrina de Kardec; a fin de llevarnos a encontrar las respuestas que a veces precisamos a la hora de levantarnos ante las dificultades.

Esta filosofía de vida, injustamente tratada y denostada, acosada por la intransigencia, el fanatismo y el exclusivismo científico y religioso; sin el más mínimo ejercicio de análisis, ni de la comprensión de los enormes beneficios que comporta su conocimiento sobre la vida y la muerte, fue la principal de sus luchas; defendiendo su verdad y los enormes y extraordinarios réditos que la comprensión de la misma supone para el hombre, al derrotar a la muerte y explicar, como nadie, la inmortalidad del alma.

Ahora, ya sin materia, persiste en este noble ejercicio, demostrando con su propio ejemplo al colaborar en esta serie de artículos que vamos a publicar, que su personalidad integral sigue creando, pensando, viviendo y sintiendo más que nunca, con profusión de ideas esclarecedoras, con una visión más profunda de la realidad. Él es otra prueba, otra demostración fehaciente de la realidad de la vida después de la muerte, al transmitir su pensamiento con notoriedad, verdad, raciocinio, compromiso y lucidez.

Ojalá estas experiencias vitales, explicadas en primera persona desde el otro lado de la vida, y con la nobleza y la veracidad que le caracterizó en la tierra, sirvan para ayudar a muchos otros que, ignorantes de la realidad de la vida despierten a la misma.

Y quizás, porqué no, muchos que ya conocen, que ya saben de estas ideas, puedan darse cuenta de que únicamente con saber no es suficiente; la redención del espíritu encarnado se encuentra en el mérito, en el propio esfuerzo, en la conquista de la perfección interior, no sin sacrificio personal ni abnegación.

También consiste en levantarse después de la caída, en utilizar la voluntad para conseguir nuestros objetivos, en luchar contra ese enemigo interior, nuestras imperfecciones morales, y que son directamente proporcionales al grado de sufrimiento o dicha que nos espera el día de mañana.

Este espíritu es ejemplo de esto; desde su humanidad, sencillez, conocimiento y nobleza, nunca pretendió ser un paradigma, nunca ambicionó ser una estrella. Al tiempo que se adentraba en el conocimiento profundo de la vida, de las leyes que rigen el proceso evolutivo del ser, su principal ambición fue la del trabajo y el servicio en beneficio de su prójimo; pero sin dejar de lado la perspectiva de la reforma interior, aquella que nos coloca en nuestro verdadero lugar cuando regresamos a la patria espiritual; la que las leyes de Dios, esculpidas en nuestra propia conciencia, nos recuerdan constantemente.

Invitamos a todos nuestros lectores a seguir la serie de artículos que darán comienzo el próximo mes; donde apreciarán la trayectoria ineludible de un espíritu encarnado, haciendo frente en primera persona, a las realidades de una vida y a la comprensión de las verdades espirituales bajo la experiencia, la observación y el conocimiento que paulatinamente fue adquiriendo hasta el final de sus días.

Agradecemos a este compañero de viaje este compromiso, con afecto y gratitud, esperando que sea paciente con nuestras incomodidades e imperfecciones materiales; y al mismo tiempo deseamos que, para todo aquel que lea estas reflexiones desde el más allá, desde la auténtica realidad de la vida, sirvan de conocimiento, de ejemplo y de pauta de actuación, para aquellos que desean errar lo menos posible en el camino de la evolución que cada espíritu tiene comprometido en la tierra.

REFLEXIONES DESDE EL OTRO LADO por: Antonio Lledó Flor

©2016, Amor Paz y Caridad

[*] Serie de psicografías que publicaremos mensualmente; en la que un espíritu amigo, desencarnado hace unos pocos años, comenta experiencias de vida de su última existencia; así como las reflexiones sobre las mismas una vez llegado al mundo espiritual. Para preservar el anonimato de su identidad, tal y como él mismo nos ha solicitado, usaremos el nombre que tuvo en una existencia hace ya varios siglos: Benet de Canfield

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