PRE-EXISTENCIA DEL ALMA

0
44
Pre-existencia del alma

Pre-existencia del alma

“En el instante de la fecundación tendrá lugar uno de los fenómenos más extraordinarios; el óvulo y el espermatozoide corren hacia su encuentro, pero al mismo tiempo, proveniente de otro mundo, de otra dimensión, llega un tercer personaje a la cita: el alma, a punto de encarnar” .

Dr. J.L. Cabouli   Libro: “La Vida antes de nacer”

En la base de la Ley de las Vidas Sucesivas se encuentra inevitablemente la certeza de la pre-existencia del Alma. Desde tiempos inmemoriales, el alma, conciencia o espíritu, como queramos llamarla, ha sido concebida como un ente espiritual e inmortal. Si nos remontamos a los registros de oriente, todas las religiones, filosofías o esquemas de pensamiento consideran en el hombre una parte de su naturaleza inmaterial que sobrevive a la muerte y que es anterior al nacimiento.

Y el Señor Jehová me habló diciendo: “Antes de que fueses engendrado en el seno de tu madre te conocí. Y antes de que tú nacieras te santifiqué y te destiné para profeta de las naciones”. Jeremías (I-4-5)

Lo mismo ocurría en occidente, basta con remontarnos a las bases de la filosofía griega donde Sócrates, Platón, los Neoplatónicos, los Gnósticos, los Esenios, los Pitagóricos, etc., e incluso en sociedades y culturas tan diversas como los celtas y los nórdicos, se presentaban mitologías que dieron origen a sus respectivos cultos y que todas tenían por base la creencia en unos Dioses, la existencia de un plano de vida diferente al mundo físico desde donde venían las almas a la vida y hacia donde iban las almas de los fallecidos, y con ello constataban la supervivencia de esa alma. 

A este lugar le llamaron con distintos nombres según la cultura, sociedad o religión de la que hablemos: el Hades griego, el Tántalo oriental, el Seol judío, etc. En el Fedón, la obra de Platón en la que se plasma el pensamiento de Sócrates, el discípulo relata el diálogo del maestro con sus discípulos antes de beber la cicuta, y entre otras cosas dice así:

 “El alma es más vieja que el cuerpo. Las almas renacen sin cesar del Hades (plano del espíritu), para volver a la vida actual. Por consiguiente Simmias, nuestras almas existían antes de este tiempo, antes de aparecer bajo esta forma humana; y mientras estaban así, sin cuerpos, ya tenían conocimiento”.

Como vemos, los conceptos de preexistencia del alma y reencarnación van prácticamente unidos. No es concebible uno sin el otro cuando se concibe el alma o espíritu como un ser inmortal en proceso evolutivo que recorre eras milenarias a través de distintas vidas para aprender, crecer y mejorar intelectual y moralmente. De ahí que el propio Platón, cuando le cuestionaban sobre de dónde procedían  “ideas innatas”, siempre afirmaba: “Aprender es recordar lo que ya se sabe”. Hacía referencia sin duda alguna al conocimiento intrínseco que el alma lleva consigo vida tras vida, y que nunca pierde. Un conocimiento que se encuentra siempre permanentemente a nuestro servicio en lo que conocemos como “inconsciente profundo”, que la psicología moderna nos presenta como el auténtico director y controlador de nuestra “mente inconsciente”. 

Es sabido que casi el 90% de nuestros procesos mentales y cognitivos tienen que ver con el inconsciente y solamente un 10% corresponden a nuestra mente consciente (Sigmund Freud y su Estructura Psicológica del Hombre). Este famoso inconsciente profundo guarda celosamente no solo el conocimiento de lo que somos y cómo somos, además de ello, en él se hallan los recuerdos, la memoria inconsciente, la sabiduría adquirida, los buenos y malos hábitos que forman nuestro carácter y temperamento, etc. Es otra prueba más de la preexistencia del ser inmortal antes de tomar un nuevo cuerpo para seguir con su proceso evolutivo. 

Pero llegados hasta aquí nos cabe una pregunta: ¿Cómo es posible? ¿De qué manera un alma inmaterial puede ser atraída e incorporada en un cuerpo material?

Para responder hemos de recurrir no solo a la naturaleza humana de la que nos hablaban los sabios, filósofos y lideres espirituales de todas las épocas, sino también a la ciencia actual. Desde antiguo se conoce la existencia de un cuerpo intermedio llamado por Pitágoras “Carro Sutil del alma”, por Confucio “Cuerpo Aeriforme”, Hipócrates “Enormon”, Pablo de Tarso “Cuerpo Espiritual”, Orígenes de Alejandría “Aura”, Plotino “Cuerpo ígneo”, etc. 

Este cuerpo intermedio es el “facilitador” del intercambio entre el alma (inmaterial) y el cuerpo (materia). Sin duda, la mejor definición de este cuerpo intermedio junto a sus características y funciones principales fue dada por Allán Kardec, codificador de la Filosofía Espírita, que acuñó su propio término: “Periespiritu”. Es un cuerpo sutil semi-material, de carácter electromagnético, que constituye un doble de la forma física y que es el sustentador y cohesionador de la argamasa celular que permite la vida, animado por el alma, pues se incorpora desde el momento de la fecundación (cita arriba) a la primera célula formada por óvulo y espermatozoide.

Este cuerpo, que envuelve el alma y permite su reencarnación es el lazo que une al alma con el cuerpo y cuando morimos constituye el cuerpo fluídico de nuestra alma a la que envuelve. Pero es un cuerpo neutro, no piensa, no tiene voluntad, no posee libre albedrío, estas caracteristicas son propias del “principio inteligente” (alma) que no tiene forma, es espiritual como su creador, y necesita de este vehículo para manifestarse en un plano físico.

La ciencia lo viene estudiando desde hace décadas y se le ha denominado de formas diferentes: “cuerpo bioplásmico”, “modelo organizador biológico”, “campo electrodinámico”, “campo morfogenético”. Lo que vemos con la cámara Kilian cuando se fotografía un ser vivo no es más que el reflejo externo del periespíritu, la  parte visible del cuerpo vital que junto al cuerpo mental y cuerpo causal forman el periespíritu, al que en algunas denominaciones orientales se denomina como “cuerpo astral”.

Este cuerpo intermedio es el que permite la reencarnación y la travesía del alma humana de vida en vida y de mundo en mundo. Por ello, es posible la per-existencia y la conexión entre lo espiritual y lo material, facilitando una nueva oportunidad en la carne, tomando nuevos cuerpos que nos ayudan a progresar y mejorar en búsqueda de una plenitud y felicidad que nos espera al final del camino de depuración de nuestra alma inmortal.

La preexistencia del alma o de un principio energético que antecede y sobrevive a la muerte se encuentra así plenamente evidenciada por la ciencia, y mucho más con las nuevas investigaciones realizadas en psicología transpersonal, física o biología molecular. Algunos físicos, como el Dr. Joseph Selbie, denominan al periespíritu como “cuerpo energético bidimensional no local”; algunos prestigiosos biólogos moleculares, como el Dr. Bruce Lipton inciden en que nuestro “yo energético” es el auténtico controlador de los receptores de las células, y en función del mismo se expresan o se silencian los genes (desmiente así el determinismo genético -contrario al libre albedrío- que piensa que somos esclavos de nuestros genes).

Lo verdaderamente importante, para terminar, es el hecho de que vivimos antes de venir a la Tierra, y somos el resultado de nuestras experiencias de épocas pasadas. Motivo por el cual las leyes que rigen la vida son justas y devuelven a cada cual lo que ha hecho en vidas anteriores (aunque no seamos conscientes de ello) pues las vidas sucesivas son solidarias entre sí. 

Nuestra conciencia lleva grabada nuestro pasado y nos acompaña siempre. Es por ello que antes de venir a la Tierra en cada encarnación solemos prepararnos adecuadamente, elaborando un programa preciso para nuestras necesidades espirituales y conforme a nuestras capacidades. Pero este tema, por sus enormes implicaciones y profundidad, será tratado en el próximo capítulo.

Pre-existencia del alma por: Antonio Lledó Flor

© 2020, Amor, Paz y Caridad.

“No se trata sólo de venir. Hay muchos preparativos antes de incorporarse al cuerpo. La vida en la Tierra es un viaje y hay que tener claro qué es lo que esperamos obtener de él” 

Dr. J.L. Cabouli – “Libro: La Vida antes de nacer”

Publicidad solidaria gratuita