Leyes Universales

OBJETO DE LA VIDA HUMANA

Objeto de la vida humana. Como fácil es comprender, todo lo que existe en nuestro Universo y en toda la Creación, tiene un propósito, un objetivo, una misión que cumplir. Y la vida humana no es una excepción.

Cierto día, oí a una persona amiga decir: “¿Qué objeto tiene la vida, porque tal y como podemos apreciar en algunas personas desgraciadas, y al final mueren, de qué les ha servido la vida, si ni siquiera la han vivido?

Este interrogante me fue hecho por una persona cuya condición humana era y es, de las que son consideradas felices a la vista de todos; pues, tenía salud y bienes de fortuna; no obstante, no se sentía feliz, ansiaba algo que no sabía precisar; pero su Conciencia íntima se le manifestaba en una insatisfacción de la vida.

Debido a una educación deficiente, la gran mayoría de nuestra sociedad humana, ignora, desconoce, por qué y para qué está viviendo aquí en la Tierra. Los más, llevan, arrastran una vida vegetativa, rutinaria, sin la menor conciencia de la responsabilidad ante las leyes de la Vida. Y así, en esa ignorancia actúan rutinariamente, dejándose arrastrar por las tendencias de la naturaleza instintiva, animalizada, infringiendo, con harta frecuencia, las leyes naturales, y con ello creando causas de sufrimiento en diverso modo.

La vida que tenemos, cual sea su condición, es la que nos corresponde en el momento actual de nuestra evolución, y que ha sido solicitada, que ha sido programada, pedida o aceptada por nosotros mismos en esa otra dimensión de la Vida, para desarrollar un programa de realizaciones en concordancia con la necesidad evolutiva y deseo de progreso; programa preparado por el mismo solicitante, cuando ha alcanzado ya un cierto grado de evolución, o pedido con mucho deseo, aun cuando, como persona, no tenga memoria de ello. Y en esa solicitud, en ese pedido, ha prometido solemnemente cumplir.

Todos venidos a la vida humana con un destino a realizar, todos nos hemos comprometido a realizar un programa de realizaciones, en concordancia con la necesidad evolutiva de cada cual. Y para el cumplimiento del mismo, existen en nosotros, traemos, los recursos mentales necesarios para realizarlo. Y justo es que así sea.

Por ello, podemos aseverar y afirmar que, nadie pasa en la vida, por vicisitudes que no le correspondan.

Más de uno podrá argüir…. “si yo hubiese sabido de ciertas condiciones que me han tocado vivir o vivo, no hubiese aceptado.” Pues sí, las ha aceptado y pedido; porque, desde esa otra dimensión de la Vida, se aprecia una realidad que, aquí en el plano físico no vemos. Aquí, vemos tan sólo las conveniencias humanas, la satisfacción de los deseos instintivos de nuestra naturaleza inferior; allá vemos las conveniencias reales (espirituales).

Y por difícil y dolorosa que una vida humana pueda ser, es ley, de que el solicitante vendrá provisto con los recursos necesarios para realizar su misión, si los pone en acción.

El comodismo y la ociosidad, que tanto gusta a las almas poco evolucionadas, conduce a la degeneración y dificultades en la realización del objeto de la vida humana, y por ende, un gran impedimento de progreso.

La actividad mental y física, prolonga la vida humana en salud y en armonía mental-emocional, a más de capacitar para mayores realizaciones, por el desarrollo de las facultades mentales que capacitan para ello y para posteriores vidas humanas en mejores condiciones.

Si bien, toda realización requiere esfuerzo, es ley también, que todos tenemos los recursos internos para ello.

Muchos nos dejamos arrastrar por las atracciones de la vida moderna de hoy, de la vida vegetativa, lo que nos impide cumplir la promesa espiritual hecha en el plano extrafísico antes de encarnar. Y cuando volvemos a la vida espiritual sufrimos mucho.

Cierto es que, a muchas personas les asusta pensar el volver a otra vida humana de trabajos y sufrimientos, especialmente aquellos que su vida actual es difícil o dolorosa. No obstante, si llevamos el conocimiento a las gentes, el fundamento de que las leyes divinas están basadas en Su Amor y Sabiduría, y que ofrece a las almas vidas más venturosas y hasta felices después de vidas de dolor (porque, el dolor es purificador del alma); esas personas perderán todo el temor, y hasta pueden añorar y desear, esas vidas futuras mejores.

Objeto de la vida humana por:   Sebastián de Arauco

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