NIVELES DE CONCIENCIA

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Niveles de conciencia

Desde que el alma descubre la necesidad de cambiar hacia el bien para apartar de su vida el sufrimiento y la ignorancia comienza el camino de su ascensión consciente. Hasta ese momento ha sido maltratada por sí misma, llevada por las circunstancias de sus propios errores, condicionada por sus actos equivocados, que vida tras vida le presentan las consecuencias y responsabilidades de las maldades cometidas así como los beneficios del bien realizado.

No obstante después de este punto de inflexión en que, unas veces hastiada del sufrimiento y las aflicciones que su obcecación en el error le producen, y otras despertando a las bondades de la asunción de sus propias responsabilidades y a la incuestionable perfección de la justicia divina que ahora ya comprende mejor en cuanto a las desigualdades humanas, se encuentra en el momento óptimo de comenzar a caminar conscientemente.

La diferencia que el alma experimenta entre avanzar obligada por la fuerza de las leyes de justicia divina, a hacerlo por propia voluntad, una vez comprendida y aceptada la planificación divina que todos los espíritus debemos recorrer, es enorme. Esta última opción le permite ser consecuente con sus proyectos y responsabilidades tanto en el espacio, sin materia, como en las reencarnaciones que a partir de ese momento llevará a cabo.Para ello se preparará adecuadamente en el intervalo que permanece en el espacio entre una y otra encarnación. 

Aquí el espíritu hace acopio de conocimientos, de experiencias, de valoraciones, se prepara con profusión, se prueba en trabajos y objetivos, a fin de que cuando llegue el momento de cumplir con una nueva misión en la tierra no pierda de vista el objetivo final: el progreso de su espíritu cada vez más conscientemente, aceptando con ello las aflicciones que le correspondan superar, las pruebas que le sobrevengan y los retos que deba enfrentar, pues ya se vuelve consciente de que de este esfuerzo, de esta abnegación, este trabajo incansable y muchas veces incomprendido o desagradecido en la tierra la única beneficiada es su propia alma; los niveles de conciencia que irá alcanzando y que le ayudarán a ver con claridad y lucidez el camino que tiene por delante. Aunque este sea difícil y complicado de recorrer.

Como el tiempo es relativo, los niveles de conciencia que el alma alcanza en su ascensión son muchos, pero a modo de ejemplo simplificaremos a continuación algunos de ellos para darnos cuenta no de lo que ya hemos superado, sino de todo lo que nos queda por alcanzar. Existen muchas clasificaciones a este respecto, sin embargo, aquí y ahora vamos a detallar someramente cuatro  categorías referidas a cuando tenemos cuerpo físico; aquellas otras que alcanza el alma en el mundo espiritual -en estados superiores- son todavía para nosotros difíciles de alcanzar y comprender.

Usaremos la clasificación realizada por el científico Robert De Ropp, y la acompañaremos de las reflexiones al respecto de la mentora Joana de Ángelis (*) por intermedio de la psicografía de Divaldo P. Franco.

1.-“Conciencia de sueño sin sueños” Es el ser fisiológico, que únicamente atiende a sus sentidos, placeres sensoriales y necesidades inmediatas, básicas, (comer, dormir, reproducirse, etc.) Joana de Ángelis define este estado con esta frase: “Los fenómenos orgánicos automáticos se exteriorizan sin conocimiento de la conciencia”

 2.-“Conciencia de sueño con sueños” Es la persona que se ha dado cuenta de que la “vida humana” es algo más que las funciones básicas de un primate. No obstante, todavía los impulsos y deseos de su inconsciente controlan sus acciones, pero empieza a despertar y ya es capaz de distinguir mejor el bien del mal. Ya se siente culpable cuando transgrede sus propias creencias, y esto le permite reflexionar sobre sus acciones.

3.-“Conciencia de sueño acordado (Identificación)” Es aquél que ya se va liberando del ego, y dándose cuenta de que existe una realidad inmortal, sabe que posee una serie de valores internos que debe de activar. Al respecto de este nivel Joana de Ángelis afirma: “En este nivel, la actitud del ser humano para consigo mismo se caracteriza por una continua identificación con  todo lo que reclama su atención, es decir, sus pensamientos, deseos, imaginación, etc….. y la determinación personal junto a su voluntad conduce al ser a ideales de ennoblecimiento, descubriendo la finalidad de su existencia..”

4.-“Trascendencia del yo” Es un estado superior de conciencia en el que el ser se des-identifica de su persona, del colectivo, dejándose conducir por su conciencia luminosa. Son aquellos hombres y mujeres que entregan sus vidas por ideales que benefician a toda la humanidad. “El hombre experimenta este nivel de conciencia por alguna emoción religiosa, por influencia de un trabajo artístico, por crisis que surgen en situaciones de peligro o dificultad” (Joana de Ángelis).

5.-“Conciencia Cósmica” En este nivel el ser actúa en perfecta identificación con la Conciencia Cósmica, con los ideales superiores de la vida. El mejor ejemplo de este estado es el de Jesús cuando afirma: “Yo y el Padre somos Uno”Esta frase no quiere decir que Jesús era Dios -como erróneamente se interpreta- sino que su conciencia se vinculaba a la Conciencia Cósmica, al haber superado todas las etapas evolutivas.

Estos niveles son la trayectoria evolutiva del alma respecto a su conciencia que conduce a un hombre nuevo: “Un Ser consciente de sí mismo”cuya alma ha superado la etapa instintiva e intelectiva, que controla sus emociones y se entrega a sus semejantes. Así nuestra alma va forjando su conciencia en la auténtica realidad espiritual que le prepara en un futuro para otra etapa más elevada: la intuitiva o inspirativa; propia de los grandes seres que ya pasaron por la tierra y dejaron constancia de su realidad inmortal por encima de las vicisitudes de los mundos inferiores que superaron con notoriedad y ejemplo.

Esta realidad no es utópica, pues los grandes maestros (Buda, Krishna, Jesús, Francisco de Asís, Sócrates, etc.) que vinieron en todas las épocas ya demostraron con su ejemplo que se pueden alcanzar todos estos niveles de conciencia superior. Ellos, conscientes de que todos somos creados iguales en nuestro espíritu inmortal, y que lo único que nos diferencia es el grado de elevación espiritual alcanzado, trajeron un mensaje para todos los que habitamos este planeta: “lo que hacemos vosotros también podéis hacerlo”.

Nuestra alma necesita pues elevar su nivel de conciencia, y ello se consigue trabajando en el bien, con renuncia a nuestro ego, aprendiendo a amar y perdonar, conociéndonos y venciéndonos a nosotros mismos. Creciendo en elevación moral.

Niveles de conciencia por: Antonio Lledó Flor

2019, Amor, Paz y Caridad

(*) Joanna de Ângelis – Divaldo Franco – Libro: “Reflejando el Alma”

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