Enfocando la actualidad

LOS SUEÑOS

“Desde muy antiguo (probablemente desde los albores de la humanidad), los sueños se han considerado material interpretable y se han formulado diferentes teorías sobre su significado (la más conocida es la que Sigmund Freud propone en La interpretación de los sueños), pero su estudio científico entraña grandes dificultades.”

¿Porqué soñamos? ¿Qué son los sueños? ¿Tienen alguna explicación o influencia en nuestras vidas? Si atendemos a las escasas investigaciones y avances científicos sobre este tema, llegamos siempre a la conclusión de que es el inconsciente el que produce nuestros sueños, como imágenes mentales que tienen relación con nuestra vida de vigilia, nuestros deseos, preocupaciones, emociones o sentimientos más profundos.

Hasta aquí la explicación que la ciencia nos ofrece; muy poco más podemos argumentar salvo algunas clasificaciones o tipos de sueños. En este sentido destacan dos grandes grupos; los sueños agradables y las pesadillas. Los primeros presentan la característica de ser lúcidos muchas veces, y al despertar dejan en nosotros una sensación placentera, de bienestar o serenidad. Por el contrario, las pesadillas también afloran de nuestro inconsciente pero son el reflejo de nuestros miedos, nuestros traumas, nuestras obsesiones o preocupaciones.

Esto en cuanto al planteamiento que el psicoanálisis puede ofrecernos; pero si analizamos las causas de los sueños desde el punto de vista metafísico o espiritual, comprobaremos que, al ser el hombre un ser compuesto de alma y cuerpo físico, el sueño no es más que el desdoblamiento del alma cuando entramos en la inconsciencia del sueño. Este desdoblamiento permite al alma vivir, sentir, experimentar sus propias experiencias en el plano que le es propio: el mundo espiritual.

“El sueño libera parcialmente el alma del cuerpo. Cuando se duerme, se está por un momento en el mismo estado en que se encuentra el hombre, de manera fija, después de la muerte.”
Allan Kardec. L.E. Item 402

Y estas experiencias, sensaciones, percepciones, contactos y relaciones se traducen también en sueños que nos afectan profundamente; algunos de ellos dignos del mayor significado e importancia para nosotros. Aquí encuadraríamos los sueños premonitorios sobre algo que nos va a ocurrir y que luego acontece durante el periodo de vigilia.

La historia antigua está plagada en los libros sagrados, la biblia, los vedas, Egipto, la antigua Grecia y Roma, de las premoniciones y los augurios que los sueños han dado a los hombres desde tiempo inmemorial. Precisamente los pitagóricos consideraban que “el sueño era un vehículo de comunicación con seres del más allá”.

Los contactos entre esos seres del más allá y los hombres, han sido constantes desde el principio de los tiempos, ¿Qué son sino los sueños proféticos que anunciaban la victoria en la guerra, o la muerte de alguien? Como por ejemplo el que el Rey Craso recibió acerca de la guerra contra los persas y su derrota en la batalla? O cómo denominar el sueño de Escipión relatado por Cicerón en su obra “La República”, o el de Nabucodonosor interpretado por el profeta Daniel en la biblia?

¿Y todos aquellos otros que avisan del peligro para nosotros o para otros conocidos, en circunstancias concretas.? Y que podemos decir sobre los sueños de precognición, donde se nos ofrece el conocimiento cierto de un hecho futuro que ha de acontecer, y a la mañana siguiente o en días sucesivos lo soñado efectivamente acontece.

También en este aspecto incluiríamos las informaciones que se suelen recibir por parte de otras entidades, espíritus afines, almas de familiares que nos antecedieron en el tránsito a la otra vida y que, aprovechan nuestro estado espiritual durante el sueño, para contactar con nosotros y orientarnos, auxiliarnos, ayudarnos y aconsejarnos.

Todo el mundo sueña, aunque no lo recordemos. Pues todas las personas, son un alma encarnada en la tierra, y la emancipación del alma es un hecho probado y conocido desde hace miles de años. La prueba del desprendimiento del alma no viene únicamente a través de los sueños, sino que tiene su confirmación también durante la vigilia; cuando mediante técnicas adecuadas de relajación, el alma se separa del cuerpo e inicia lo que se denomina como “viaje o proyección astral”.

A este respecto, no podemos únicamente contemplar las opiniones de Freud, sino también remarcar las aportaciones de Carl G. Jung, que junto a Freud elaboraron el psicoanálisis. No obstante, aunque Freud consideraba que el instinto era la fuerza que impulsaba en el inconsciente la producción de los sueños; Jung discrepaba al considerar que el hombre posee un alma que es la generadora de estos procesos, que es autónoma e independiente por sí misma.

Al razonamiento e investigación Jung pudo unir su propia experiencia; pues a lo largo de su vida tuvo un sinfín de sueños premonitorios, algunos muy relevantes, acerca de la vida y la muerte de seres conocidos y familiares, como detalla con profusión y claridad en su obra: “Recuerdos, Sueños y pensamientos”.

Sea como fuere, los sueños tienen una finalidad; corresponde al que sueña saber y encontrar su significado. Unas veces son advertencias, otras orientaciones, otras avisos personales o para terceros; las más reflejan las angustias, deseos o preocupaciones propias de nuestra vigilia que el alma refleja, amplificándolas en grado superlativo, al no tener el freno y la función reductora que ejerce el cerebro -para la conciencia- en el estado de vigilia.

Los sueños son una prueba más de que la conciencia no se encuentra en el cerebro. Son también una manifestación de la realidad del alma. E incluso a veces, como ocurre en los sueños proféticos o de precognición, manifiestan las características psíquicas del alma humana, sus distintos niveles de conciencia, sus capacidades paranormales, tan reales y significativas o más que aquellas que se experimentan en estado de vigilia.

Las investigaciones de la Psicología Transpersonal confirman estas realidades de la conciencia; y todas ellas tuvieron su origen en el “estado numinoso” del que hablaba Jung; retomado por Stanislav Grof (fundador de la P. Transpersonal) para confirmar que: “los estados alterados de conciencia como el éxtasis, el trance, la mediumnidad, el sueño, no son más que manifestaciones de otra realidad, tan nítida y clara como la que poseemos en estado de vigilia.”

Estos estados nunca más deben ser considerados patológicos, sino que deben estudiarse con la profundidad que requiere la comprensión de la realidad del alma; pues esta última es el origen profundo de la psique humana y la explicación evidente de aquellos estados de conciencia diferentes al estado de vigilia.

Prestemos atención a nuestros sueños, sin obsesionarnos con ellos tampoco, pues a través de los mismos se reciben a veces las soluciones que tanto ansiamos conocer en nuestra vida de vigilia.

“Confía en los sueños, porque en ellos se esconde la puerta a la eternidad”
Khalil Gibran – Poeta

Antonio Lledó Flor

©2017, Amor,paz y caridad

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