Editorial

Los aspectos materiales

  A menudo nos preguntamos cómo podemos vivir una vida espiritual en un mundo donde las dificultades y problemas del ambiente no son ni mucho menos favorables para alcanzar ese objetivo.
 
 
  En la actualidad los aspectos materiales llegan a absorbernos de tal forma que aunque en un principio deseemos mantener una actitud positiva ante la vida, poco a poco van mermando nuestras buenas intenciones y esos nobles ideales van siendo relegados al olvido. 
 
 Si observamos hacia dónde camina nuestra sociedad, rápidamente caemos en la cuenta que nos dirigimos casi exclusivamente hacia los aspectos materiales, buscamos únicamente nuestro bienestar, la satisfacción de nuestros gustos y olvidamos por completo las necesidades y la carencia material de muchos de nuestros semejantes. 
 
  Cuando nos sentimos motivados por la ilusión todo nos parece fácilmente realizable, pero en el sendero espiritual hay que ser constantes y trabajar en todo momento aunque las circunstancias exteriores estén en contra nuestra. El escaso apoyo que desde fuera recibimos merma esa ilusión de nuestros comienzos, nos encontramos solos luchando contracorriente y llegamos a convencernos que no vale la pena tanto esfuerzo para no conseguir nada. 
 
  No hemos de tirar la toalla ante esas situaciones, ni siquiera porque los demás nos critiquen y piensen que todo es una utopía. Debemos ser consecuentes con nuestros ideales y si de verdad creemos que los mismos son positivos y pueden ser beneficiosos para los demás, hemos de sacar fuerzas de flaqueza en los momentos de desánimo y seguir con paso firme hacia la consecución de nuestras metas. 
 
  No hemos de perder de vista la idea de que no todo lo que realicemos en pos de los demás se pierde, tarde o temprano germinará. Tengamos presente que muchas personas están esperando encontrar nuevas ilusiones en su vida, porque hay que decir que no todas las personas se hallan satisfechas con lo que la sociedad actual ofrece. 
 
  Vivir en esta sociedad profesando unos ideales espirituales no ha de significar que seamos unos extraños, que nos comportemos de forma mística y ni mucho menos que nos aislemos por completo de la sociedad. Hay que afrontar los tiempos que vivimos y sacarle a la vida y a las experiencias que nos ha tocado vivir el máximo fruto y significado. 
 
  A nuestro alrededor hay mucho trabajo por realizar, y si de verdad nos encontramos dispuestos a aceptar esa responsabilidad, nos sentiremos útiles ante los demás, pues nuestra vida estará dirigida por nobles principios morales que tendrán por estandarte el respeto a los valores humanos y la realización de obras y actividades que se hallen encaminados a la mejora de nuestra sociedad en todos los factores: morales, científicos y espirituales. 
 
REDACCIÓN 
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