LA RIQUEZA

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La riqueza

La riqueza

La riqueza es una prueba difícil, prueba que habrá de pasar todo pobre de hoy, entre los cuales hay muchos ricos del ayer, de vidas anteriores, en cuyas vidas, han ido desarrollando en su psiquismo, el orgullo y la soberbia; orgullo y soberbia que la pobreza va diluyendo, ya que esas vidas oscuras y de dolor actúan como detersorios del orgullo y la soberbia. Para triunfar en la dura prueba de la riqueza, necesario es liberarse de la esclavitud del dinero, no haciendo de él un fin sino un medio; comenzando por liberarse de lo superfluo, optar por un ideal de servicio a una causa noble, etc.

Sin embargo, una pobreza económica puede ser muy bien compensada por una riqueza moral; así como existe una pobreza moral, que ninguna riqueza económica podrá compensar jamás.

Todos anhelamos la felicidad. Todos, en un modo u otro, tratamos de alcanzarla. Pero, por nuestra ignorancia tomamos caminos equivocados, y cual espejismo la “vemos” y la imaginamos en la riqueza material o en la ostentación, ya en los placeres de toda índole que llevan a la exacerbación de los sentidos, conduciendo a la amargura del desengaño, del fracaso y de dolor.

La vida debería ser una constante felicidad, ya que hacia ese fin están orientadas las Leyes divinas. En los designios de Dios está, que la vida sea dichosa y feliz y no de penas y desdichas, cual acontece a una inmensa mayoría de los seres humanos de nuestro mundo. Porque, las cosas que hacen la vida verdaderamente feliz son muy sencillas y están al alcance de cualquiera.

Muy a menudo oímos que el pobre murmura del rico a quien envidia y se queja de su mala suerte que le distancia de cuanto, a su juicio, vale la pena en este mundo. Y ese modo de pensar, esa actitud mental desacertada, crea inconformidad, desasosiego y desaliento, que debilita las facultades mentales y amargan la vida. No obstante, si nos detenemos a inventariar las cosas verdaderamente necesarias para la vida, las en realidad valiosas; veremos que, ricos y pobres están poco más o menos al mismo nivel.

Tanto la riqueza como la pobreza son aspectos de la vida humana que el ser espiritual tiene que experimentar para el desarrollo de sus facultades. Por ello, ese aspecto de la vida, debemos considerarlo como transitorio y no apegarnos a ellos. En los tiempos actuales, una buena parte de los casos de riqueza y pobreza material, se deben al esfuerzo y diligencia de unos, así como abandono y negligencia de otros. Y casos hay en que la riqueza y la pobreza son de origen causal, o como pruebas a superar por el espíritu en determinadas vidas. Y la prueba de la riqueza, es la que más temen los espíritus más evolucionados, prueba que posponen lo más que les es posible; pero que, por ella tienen que pasar.

Las pruebas y vicisitudes de la vida en sus diversos aspectos, son la gimnasia para el espíritu, para el desarrollo de sus facultades que facilitan su proceso evolutivo. Por ende, debemos sobreponernos a las pruebas y vicisitudes que la vida nos presente, con firme determinación de superarlas. Esto es importante. Toda vicisitud y prueba superada ya, dejará de afectarnos, por molesta o difícil que ella sea. Son como las lecciones que en la escuela presentan a los niños, y que, mientras no la aprendan les es difícil; pero, una vez aprendida, ya les es fácil. Así mismo nos acontece a los adultos en la escuela de la vida. Por ello, es necesario no dar cabida nunca al desánimo, porque éste incapacita para actuar acertadamente en todos los problemas de la vida.

Demostrado está que, hay ricos-pobres y pobres-ricos. El rico que sólo vive para sí y sus riquezas, que está enteramente envuelto en sí mismo, es un enfermo psíquico, un psicópata que ignora su condición; por lo que vive amargado por su misma condición egoísta que le mantiene en constante desarmonía, consecuencia de su pobreza mental egoística.

Mientras que el pobre de bienes materiales, que vive en paz consigo mismo, que no envidia la posición económica de los demás (esto no significa que no deba tener ambición de progreso), que ama a su trabajo y lo realiza con gusto, que no sea esclavo de vicios y que tenga buenos sentimientos y pensamientos; posee una riqueza que vale más que la fortuna material. Porque, con esa actitud se mantendrá en armonía mental-emocional, generadora de paz y felicidad.

La mejor riqueza que debemos ambicionar y que podemos conquistar, es la paz y la armonía de vivir, y para lo cual, la adquisición del conocimiento mucho puede ayudarnos. Y esa paz y armonía no se consiguen con dinero, sino con amor.

La pobreza honrada y bien llevada, no es obstáculo para la felicidad, antes al contrario. El obstáculo está en la actitud mental desacertada que se adopte, como queda explicado.

La riqueza por: Sebastian de Arauco

Este artículo ha sido extraído del temario de Sebastian de Arauco donde figura como Riqueza y pobreza. Es continuación de Riqueza y pobreza publicado el mes pasado en nuestra web.

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