LA PLANIFICACIÓN PRE-ENCARNATORIA

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La planificación pre-encarnatoria

La planificación pre-encarnatoria

“Al regresar a la esfera carnal, perdemos  oportunidades muy importantes, despreciando el 60 o 70 por ciento de nuestras posibilidades, pues prevalece el agravante de haber movilizado nuestras energías en actividades inferiores que degradan la inteligencia y embrutecen el corazón”  Chico Xavier- Misioneros de la Luz

El nacimiento, así como la muerte, forman parte de la Vida, pero no son la Vida al completo. Esta precede al nacimiento y continúa después de la muerte física. Es por ello que entender la complejidad de la Vida, su origen y manifestación, ha sido siempre un reto para la espiritualidad, las religiones y la ciencia.

Todavía hoy, a pesar del adelanto tecnológico y el desarrollo intelectual, sigue siendo un gran misterio para la ciencia saber cómo y por qué aparece la Vida en el Universo Físico y en los seres que lo habitan. En el caso de la espiritualidad hace tiempo que ha sido resuelta la incógnita de distintas maneras. Sin embargo, es coincidente en los principios espirituales de todas las religiones y filosofías espiritualistas atribuir el origen y aparición de la Vida a una Mente Inteligente, a un Ser Superior al que llamamos Dios y que para cada corriente de pensamiento tiene sus propias características o atributos.

La filosofía espírita de Allán Kardec presenta sus principios de inmortalidad del alma y de la aparición de la Vida, atribuyendo su origen a una “Causa Primera e Inteligencia Suprema” que llamamos Dios, y que es espíritu y no materia. Admitiendo que la Vida tiene un propósito y un sentido, y que el Universo se rige por leyes perfectas con un significado profundo, la Filosofía Espírita nos ayuda a desentrañar ese sentido con lucidez, claridad y razonamiento escrupuloso capaz de resistir objeciones y rebatir argumentos contrarios al mismo.

La Vida del espíritu o alma es inmortal, pues su naturaleza es espiritual, no material, y el sentido de la Vida no es otro que el progreso de esta Alma creada por Dios con sus propios atributos latentes, como una semilla que ha de ir desarrollandose a través de múltiples experiencias en la carne mediante la Ley de la Rencarnación.

Admitido este principio como básico en la evolución del ser humano, cada vez que venimos a la Tierra no es la primera, hemos venido muchas veces para intentar seguir progresando y creciendo en inteligencia y moralidad. Por ello, una vida en la Tierra no es debida al azar sino a una planificación escrupulosa que el Alma realiza antes de volver para delinear una serie de experiencias que le ayuden a corregir errores y progresar cada vez más a través de las experiencias que la propia vida nos presenta.

“La existencia humana no es accidental, y en el plano espiritual la justicia es aplicada diariamente  obedeciendo al alto designio de “a cada cual según sus obras” Chico Xavier – Libro: Misioneros de Luz – Cap. XII-XIV

Las apariencias engañan, y con notable frecuencia vemos vidas de dolor que a priori pueden parecernos actos de injusticia, pero este aspecto no se contempla en las Leyes Espirituales que rigen el proceso evolutivo del espíritu. La Justicia Divina es infalible, y otorga a cada cual según sus obras, no importa que estas hayan sido efectuadas en vidas anteriores; todo el mundo recoge lo que siembra, en el plano físico con un cuerpo o en el espiritual cuando traspasamos el umbral de la muerte.

Es por ello que tiene tanta importancia la planificación pre-encarnatoria que los espíritus realizan antes de encarnar. En ella se estudian no solo quiénes serán nuestros padres o hermanos, sino también el lugar, las condiciones socioeconómicas, el momento adecuado, etc. Todo ello para favorecer el buen fin de la experiencia terrena que ha de permitirnos rescatar deudas contraídas o fortalecer nuestra personalidad con pruebas que nos capaciten para seguir creciendo y perfeccionando nuestra propia Alma.

Un elemento esencial es la manera en como llevemos adelante nuestra vida, si, por ejemplo, somos cuidadosos con nuestro cuerpo o lo sometemos a pasiones y vicios descontrolados que terminan por enfermarlo y debilitarlo. La responsabilidad es siempre nuestra, y las consecuencias de nuestros actos, al poseer libre albedrío, deberemos afrontarlas antes o después.

“Aquellos que usan el cuerpo físico como un fiel operario que cumple su trabajo espiritual de forma leal y productiva, podrán escoger a voluntad su cuerpo en futura reencarnación cuando regresen en misiones de amor e iluminación”
Chico Xavier – Libro: Misioneros de la Luz

El cuerpo es el “Templo del Espíritu”, como bien dijo un sabio de la antigüedad, y no debemos ejercer ningún maltrato ni violencia contra él, ni la del asceta que se martiriza para purgar sus faltas ni la de los que se abandonan a placeres o vicios destructivos como las drogas o el alcohol, que terminan por acelerar su propia destrucción física y deterioro.

Una vida en la Tierra no es fácil de conseguir, son muchos más quienes la solicitan de los que pueden encarnar. Por ello, representa una oportunidad de oro para el progreso del alma siempre que se sepa aprovechar, cuanto más mejor. Lamentablemente, el olvido del pasado condiciona de alguna forma el cumplimiento de los compromisos adquiridos. Pero este olvido temporal, del que hablaremos con detalle en un artículo dedicado a ello, es necesario, pues son más los inconvenientes que las ventajas que supondría conocer nuestros actos delictuosos del pasado y los de los demás. Sería dificilísimo ejercer el desarrollo del perdón por aquellos que nos agredieron o respecto a los que perjudicamos, y que con frecuencia vendrán en nuestra familia carnal a resarcir los errores cometidos, amparados por la ignorancia de lo que nos hicimos unos a otros.

Por ello, una planificación pre-encarnatoria acertada es imprescindible para el buen hacer del espíritu encarnado, aunque no es garantía de acierto; ayuda, pero no determina. A mayor evolución y progreso, el espíritu tiene en el espacio mayor capacidad para elegir sus propias pruebas y circunstancias en la vida que debe enfrentar. Siempre está ayudado y asesorado por otros espíritus familiares y amigos que le aconsejan lo mejor para su trayectoria de progreso, aunque para ello sea necesario superar dolorosas pruebas y sufrimientos, merecidos o solicitados, para fortalecer nuestro espíritu y depurar nuestras faltas.

En el caso de la planificación espiritual antes de encarnar siempre prima el axioma de favorecer “las condiciones que necesitamos y no las que queremos”. Debemos entender que la auténtica vida es la inmortal del espíritu, y que el objetivo de una efímera (por lo corta) vida humana no es otro que favorecer el crecimiento y evolución del alma que reencarna.

Por eso, los espíritus ya evolucionados procuran centrar sus objetivos pre-encarnatorios en experiencias concretas acordes a las leyes divinas y a su deseo de entregarse a la humanidad mediante el servicio y el trabajo desinteresado.

“Los espíritus maduros abandonan toda experiencia que los pueda distraer en el camino de la realización de la Voluntad Divina” C. Xavier – Misioneros de la Luz

Todas las vidas que tenemos en la Tierra son solidarias, nuestra alma guarda celosamente en su inconsciente el archivo de nuestras experiencias y vivencias milenarias. Por ello, con notable frecuencia nuestro carácter y temperamento obedece a los hábitos adquiridos en otras épocas y circunstancias.

Venimos, pues, con esa planificación en la que se deja muy poco al azar, si nos referimos a los acontecimientos nucleares de nuestra vida, ya que el libre albedrío está siempre presente y la predeterminación no existe. La parte esencial de esta planificación consiste en el análisis de aquellas fragilidades que debemos superar y los retos y objetivos que nos marcamos para alcanzar, cuanto antes, estados de conciencia más elevados que nos permitan alejarnos del sufrimiento y nos acerquen a la felicidad, la plenitud y la paz a la que todos estamos destinados.

La planificación pre-encarnatoria por: Antonio Lledó Flor

© 2020, Amor, Paz y Caridad

“El modelo fetal y el desarrollo del embrión, obedecen a las leyes físicas naturales, como ocurre en otros reinos de la naturaleza, pero los ascendentes y condicionantes de la reencarnación coexisten con las leyes de acuerdo a la planificación pre-encarnatoria” Chico Xavier – Libro: Cómo se Reencarna

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