Editorial

JUSTICIA Y SOCIEDAD

“Sociedad justa es aquella que distribuye como es debido las cosas que apreciamos: ingresos y patrimonios, deberes y derechos, poderes y oportunidades, oficios y honores, dando a cada uno lo suyo. Lo difícil es saber qué es lo de cada uno y por qué lo es”  

Michael J. Sandel – Catedrático de Políticas en Harvard

Bajo un estricto enfoque material o sociológico, la sociedad justa que podemos concebir es utópica, pues como bien dice Sendel “cómo saber lo de cada uno y por qué”, o lo que sería lo mismo si preguntáramos: qué razonamiento, mérito o posición acredita lo que pertenece a cada uno y el porqué de ello.

Hay quien piensa que con el único requisito de aplicar la ley se obtiene una sociedad justa. La ley en este caso no es suficiente, pues demostrado está que las leyes son herramientas para aplicar “un mínimo de justicia” que preserve los derechos más elementales de todos. Y por ser una creación humana imperfecta, la legislación es variable y cambiante según las sociedades, países, creencias, culturas, costumbres (moral) o civilizaciones. Motivo por el cual, la aplicación de la Ley en sí misma no es un concepto universal de justicia. Ya en la antigüedad se sabía que el abuso de la Ley al pie de la letra es contrario a la justicia.

 Suma Justicia, mucha injusticia (Summum ius summa iniuria)

 Marco Tulio Cicerón – Filósofo y político romano, S. I. a.C.

Pero no es menos cierto que el planteamiento de lo que es Justicia y lo que no lo es ha variado notablemente desde el mundo antiguo hasta hoy. En la Antigüedad, el concepto de Justicia iba unido al de virtud. Por ejemplo, Aristóteles explicaba que la justicia es dar a cada uno lo que se merece, pero  La Ley debía contemplar la virtud y no podría ser neutral en este sentido, de ahí que afirmara: “Si los ciudadanos practicaran la amistad entre ellos no tendrían necesidad de Justicia “. Este planteamiento deriva de su ética de la virtud, pues la existencia de una fraternidad universal facilitaría la aplicación de la Justicia eliminando de por sí los conflictos entre humanos.

En el siglo XVIII, mediante filósofos como Kant, el concepto de Justicia varió y la base del mismo se situó en el aspecto relacionado con la libertad. Tanto es así que una sociedad justa es aquella que respeta la libertad de cada uno. “El derecho es el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos “.

Sin duda, todos sabemos que la justicia humana es imperfecta, pues según el planteamiento o enfoque del que partimos, así como de nuestras convicciones o creencias personales, puede concebirse como justa una sanción u otra de aquello que sometamos a análisis o enjuiciamiento. 

Desde el planteamiento que nos interesa analizar deberíamos convenir si: ¿es posible una sociedad sin justicia?, aunque esta sea imperfecta o aplique sus códigos en base a contemplar cuestiones ético-morales implícitas en todos los países en base a sus culturas y costumbres más genuinas. Los encargados de hacer una sociedad más justa son aquellos que legislan primero y aplican la Justicia después, es decir, políticos y jueces. No obstante, parece bastante claro que una cosa es la aplicación de la Ley y otra muy diferente hacer justicia. Y aunque la mayoría de las veces la correcta ejecución de la Ley sea más o menos justa, es preciso aceptar que esto es lo mejor que tenemos. 

Mientras no se pueda legislar y aplicar una Justicia Universal que contemple no sólo la libertad del individuo, sus derechos y obligaciones, así como el respeto a la libertad de los derechos de los demás, y mientras no volvamos a retomar la ética de la virtud aristotélica como fuente del derecho, seguiremos estancados en una justicia imperfecta. 

Esto es así también porque la Justicia que se aplica está asimismo en consonancia con el comportamiento y las formas de actuar de las sociedades donde se ejecuta. A tal pueblo; tal tipo de justicia, a tales formas de actuar corresponden los valores y rasgos de referencia que condicionarán la aplicación de la misma. 

“Si quien gobierna no es justo, aunque ordene que se practique la justicia no será obedecido”

Libro de Mencio

A esto debemos añadir que la única Justicia perfecta es la que contempla las leyes espirituales que afectan al alma humana. Pues al ser ésta inmortal y trascendente, las normas que rigen su proceso evolutivo y de crecimiento personal son iguales para todas desde el principio de los tiempos, en todo tiempo y lugar. El legislador de esta normativa es el Creador, aquel que ha originado este universo con propósitos bien definidos y concretos. Y el guion establecido en la evolución humana es, sobre todo, el que afecta al desarrollo de la mayor de sus creaciones: el principio inteligente en constante desarrollo hacia la perfección.

La convivencia en sociedad es necesaria y obligatoria para el desarrollo de los valores superiores del espíritu. Y en esa relación con los demás nos convertimos en una gota del océano que alimenta un tipo u otro de sociedad. Al final, la justicia no deja de ser el reflejo del comportamiento humano en la sociedad. Un hombre injusto colabora con su acción a formar una sociedad injusta. La educación en valores humanos y espirituales puede corregir esto. Sin embargo, las religiones han subvertido, con el paso del tiempo, una justicia social basada en ello.

Una sociedad justa también es aquella en la que los individuos procuran ser lo más justos posibles, y a la vez, teniendo la oportunidad de ser injustos en el uso de su libertad, rechazan tal condición por convicción personal de una moral propia que les impele a hacer lo correcto para con sus semejantes. Como afirmaba Sócrates: “Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que haga lo que le corresponde”

Desde el punto de vista de las leyes del espíritu, no es menos cierto que en una sociedad como la nuestra, en un mundo de expiación y prueba todavía poco avanzado moralmente, es realmente difícil encontrar una justicia plena. 

Sin embargo, los momentos de cambio se acercan a pasos agigantados. En una sociedad que priorice los valores del alma sobre los del cuerpo, las cualidades superiores del hombre como la libertad, la virtud, la belleza, la espiritualidad, el amor, la tolerancia, la indulgencia o la compasión, la Justicia será mucho más perfecta. Podríamos decir que no habría casi necesidad de aplicarla, pues la justicia de las leyes espirituales serían preponderantes y absolutamente justas, ya que este tipo de justicia sí sería equitativa, dando a cada cual lo que merece y basado en criterios auténticamente infalibles: la intención y voluntad de cada cual.

Esta es la justicia a la que se refiere Allán Kardec, cuando hablando del nuevo mundo que se avecina a la Tierra, un mundo de regeneración donde la maldad habrá sido extirpada, sólo quedará la imperfección humana para enjuiciar, de ahí que realizara la siguiente afirmación: “En verdad os digo, que han llegado los tiempos en que todas las cosas deben ser restablecidas en su verdadero sentido, para disipar las tinieblas, confundir a los orgullosos y glorificar a los justos “.

La sociedad que está por venir, en ese nuevo mundo de regeneración, basada en los valores del espíritu, leyes inmortales creadas por Dios para el crecimiento de las almas humanas en su desarrollo hacia la felicidad y la plenitud es la garantía de aplicación de una Justicia real, perfecta e inmutable, cuyo criterio único se basará en la intención y el mérito de cada cual.

La ansiada respuesta a la consecución de una sociedad auténticamente justa está al llegar por dos caminos: la regeneración espiritual de los seres encarnados en este planeta y la instauración de un nuevo orden social en la Tierra, basado en los valores superiores del espíritu en su búsqueda superior de evolución y progreso espiritual.

Redacción

©2018, Amor, Paz yCaridad

P: ¿Cuál sería el carácter del hombre que practicara la justicia en toda su pureza?

R: El del verdadero justo, ejemplo Jesús. Porque practicaría también el amor al prójimo y la caridad, sin los cuales no existe verdadera justicia.

Allán Kardec Item: 879 – Libro de los Espíritus 

Otros artículos sobre Justicia y sociedad: Justicia social, Paz y justicia, Causa y justicia.

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