¿Crisis que crisis?

INTRODUCCIÓN

  Se habla por todas partes de crisis. La crisis está presente en todos los foros, en la prensa, en la televisión, en las tertulias. Los gobiernos están en crisis, las empresas en crisis, las familias en crisis, los bancos en crisis. En otras palabras, el mundo está en
crisis. Esta llega a todas partes y en mayor o menor medida a todos nos afecta. La crisis está marcando el devenir de nuestra vida en estos momentos. Esta crisis en principio parece ser económica, la culpa de todo la tiene la economía. Hemos gastado demasiado, hasta lo que no teníamos. Hemos invertido mal. Se ha hecho un mal uso del dinero, de los fondos públicos, etc.
 
  La solución está en los recortes, hay que recortar en todo, y hay que producir más, hay que crecer, hay que consumir, hay que hacer esto y lo otro, pero el caso es que no se ven visos de mejora y la sociedad que lo sufre y está expectante lo que ve es que el sistema no funciona y que una y otra vez se repiten los mismos problemas, llámensele ciclos, o como se quiera explicar, pero no hemos dado con el modo de que en nuestro mundo se pueda convivir en paz y armonía, en donde todos tengan al menos lo imprescindible. Ocurre todo lo contrario, unos países viven en la opulencia, mientras que otros son esclavos de los primeros.
 
  Por otra parte otras voces,achacan las razones de la crisis a una falta de valores humanos, de aquellos valores que estaban más presentes en la sociedad en otros momentos. En este sentido yo me sumo a este colectivo que piensa que no todo se debe a la economía.
 
  En efecto, la economía y los recursos de que disponemos dependen de como se utilicen que den un resultado u otro. Y también influye mucho quién o quienes mueven los hilos de esos recursos y con que fin los utilicen. Pero sin duda alguna son los valores imperantes en nuestra humanidad los que hacen que se tomen unos u otros derroteros. Hace falta la conjunción de una serie de factores para que se puedan llegar a consumar una serie de hechos como los que coinciden y se dan ahora, y que han llevado a la humanidad en general al estado de desequilibrio en se encuentra.
 
  Para hacer un buen menú se necesitan de varios ingredientes y de toda una suerte del buen hacer de un chef. Para que en la Tierra se hayan dado y sigan produciéndose los acontecimientos que nos afligen o descontrolan, por decirlo de alguna manera, algunos ingredientes se han tenido que conjugar. Las cosas no pasan porque sí. Los responsables no son solo unos pocos. Siempre se ha dicho que cuando el terreno está preparado germina la semilla. Esto es igual. Todos somos responsables en mayor o menor medida. No se puede señalar a nadie con el dedo, habrá sin duda quienes sean más responsables, pero como estos no nos van a sacar de la crisis, tenemos que irnos a otro tipo de análisis y planteamiento y tomarnos cada uno de nosotros nuestro grado de responsabilidad.
 
  Los abusos que se han producido, los actos de corrupción, el despilfarro acontecido, los desajustes y problemas financieros, y un sinfín de actuaciones que han desencadenado los desajustes económicos, la crisis en definitiva, se deben sin duda a la falta de valores de unos y de otros. Las cosas se producen porque existe el caldo de cultivo para que surtan efecto, sino no se podría haber llegado hasta donde estamos viendo.

 

  Vivimos en un mundo en el que todo vale, el fin justifica los medios en muchos casos, se quieren conseguir las metas y los objetivos sin esfuerzo, sin sacrificio, o a costa del esfuerzo y el sacrificio de los demás. Lo importante es triunfar, la fama, tener calidad de vida, sin importarnos como lo están pasando los demás, estén estos muy cerca o muy lejos. Me importo yo. Todo es competitividad, todo es estar por encima del resto. Hay que llegar el primero, si hace falta pisando por encima a nuestros semejantes.

  En este sentido muchos de nosotros nos hemos dejado arrastrar y ahí hemos cometido nuestro error, hemos entrado en ese modo de vida, hemos dejado a un lado lo transcendente, la parte espiritual, el por qué y para qué estamos aquí, y hemos aceptado un modelo de vida materialista, basado en el aquí y ahora, y esto se ha generalizado, hasta que no se ha podido mantener y entonces han venido los problemas.

Todos los países quieren riqueza, todos quieren prosperar, todos quieren alcanzar mayores niveles en calidad de vida. Lo importante es el crecimiento, la economía. Se hacen innumerables congresos sobre sostenibilidad, ecología, sobre superar la pobreza, el hambre, y todas esas cosas buenas, pero lo cierto es que nada se sostiene, el planeta cada día está más enfermo, las especies desaparecen, lo que crece es la contaminación, cada día hay más hambre, más pobreza y unos cuantos triunfadores más, unos cuantos millonarios más, hombres a los que hay que imitar, para que en el otro lado mueran y se empobrezcan unos cuantos miles más.

  De lo que adolecemos en definitiva es de un planteamiento sincero y honesto, de limpieza y rectitud y de apoyarnos en los valores humanos en todas las cuestiones de la vida, porque si estos faltan, las actuaciones ya no son las que deben ser y todo lo demás se desmorona.

  Se habla de paz, los países tienen que basar sus relaciones en la diplomacia, hay que cooperar, hay que entenderse, para eso están los políticos, -falso planteamiento- si hace falta salen de debajo de las piedras, los hay a miles, expertos en política, en diplomacia, en economía, en periodismo, cuánto y cuánto se habla todos los días y a todas horas, muchos hombres estudiosos en todo, todos opinan, todos dan soluciones, todos saben, pero nadie acierta y cada día mueren más personas en las guerras, son muchos los países que ahora estarán en guerra, o con relaciones tensas, el caso es que cada día nuestras creencias y costumbres, religiones, y sobre todo nuestros intereses particulares provocan más conflictos y desórdenes.

  Al igual que unos padres de familia no deben delegar la educación de sus hijos en los profesores, la sociedad en general no debe delegar el rumbo del planeta en los políticos, y esto es lo que hacemos. Somos cómodos por naturaleza y dejamos que hagan y deshagan, confiados en que lo harían bien y no ha sido así, y cuando digo políticos digo de ahí para abajo cada uno en su responsabilidad. Esto es por poner un ejemplo. Así pues no podemos culpar a sólo unos pocos porque repito cada uno en su medida tiene su grado de responsabilidad.

  La sociedad en general está cada día más desencantada, ya no creemos en nada, la sombra de la desilusión se cierne sobre el horizonte. No tenemos confianza y credibilidad en casi nada. Sálvese el que pueda, estamos en crisis y creemos en lo que podemos conseguir pornosotros mismos, para mí y los míos. Es este el próximo paso o salida que nos espera. ¿No lo sé?. Pero el caso es, que luces y esperanzas vemos pocas.

  Porque lo que crece es el egoísmo de la mayoría, el materialismo embrutecedor, las buenas ideas y filosofías de vida no están de moda. Cuanto más adelantados estamos intelectual y tecnológicamente más atrasados parece que estamos en el resto de las cuestiones. Y si no porqué pasa todo lo que está pasando.

  Si estuviéramos arropados por un buen ramillete de valores humanos, si lo que imperase en todo fuera la ética moral y profesional, ¿hubiéramos llegado hasta aquí?, me parece que no.

  No creo que la crisis sea económica y financiera. La crisis la provocan la falta de valores y de ética en todos los aspectos y todos hemos contribuido, en mayor o menor medida, por acción u omisión consintiendo que se instale en nuestra sociedad.La falta de valores es lo que mina nuestra sociedad, desde la familia pasando por todos los demás estamentos y hasta que no consigamos un equilibrio y madurez espiritual, las cosas no cambiarán.

  Esa es nuestra asignatura pendiente, se acerca un nuevo mundo, y se necesitan nuevas soluciones: los sistemas conocidos, capitalismo, comunismo, consumismos están caducos, ya no sirven, es la era de la espiritualidad, de la universalidad, se debería enseñar en las escuelas cómo se vive en un mundo globalizado, en un mundo que ya no admite los conceptos de primer y tercer mundo. Hay que repartir, hay que compartir, hay que crear igualdad y distribuir los recursos por igual, hay que terminar con los sistemas que hemos experimentado y no han sido válidos, o estos sistemas terminarán con nosotros.

F.H.H. 
Grupo Villena 2012 ©
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