GUARDIANAS DEL HOGAR

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Guardianas del hogar

GUARDIANAS DEL HOGAR

En el Libro de los Espíritus, en los ítems que a continuación exponemos, nos explica la importancia que tiene el matrimonio dentro de la sociedad.

695. El matrimonio, esto es, la unión permanente de dos seres, ¿es contrario a la ley natural?

    – Es un progreso en la marcha de la humanidad.

696. ¿Qué efecto tendría sobre la sociedad humana la abolición del matrimonio?

    – El retorno a la vida de los animales.

“La unión libre y fortuita de los sexos es el estado natural. El matrimonio constituye uno de los primeros hechos de progreso registrados en las sociedades humanas, porque establece la solidaridad fraternal y se le encuentra en todos los pueblos, si bien en condiciones diversas. La abolición del matrimonio sería, pues, el retorno a la infancia de la humanidad, y colocaría al hombre por debajo incluso de ciertos animales, que le ofrecen el ejemplo de uniones constantes”.

El matrimonio es uno de los más importantes compromisos que se puede contraer, dentro del programa a realizar, cuando se encarna en la Tierra. Es un acuerdo que se adquiere voluntariamente entre dos espíritus que lo ven bueno para su desarrollo, en función de las necesidades que tienen. Estos acuerdos sirven para rectificar conductas inapropiadas en el pasado o para construir un porvenir mejor. También sirve para aumentar las capacidades positivas, para contribuir a la solidaridad real entre ellos y todos aquellos que se comprometieron a bajar en su círculo familiar.

El matrimonio debe ser la unión de dos almas, de sendos sexos, dispuestas a trabajar la una por la otra con generosidad y amor, consiguiendo que ese amor sea, en una de sus vertientes, una buena amistad, y en otra un sincero respeto, construyendo unas raíces fuertes que garanticen el éxito de la unión conyugal. De lo contrario, se puede transformar en indiferencia e insatisfacción,  abocándolo a la falta de comunicación y al fracaso.

 En el libro de Proverbios 14:1 nos encontramos: “La mujer sabia edifica su hogar; mas la necia con sus manos la derriba”.

Dentro del matrimonio, sin lugar a dudas el rol más complejo y difícil es el de la esposa, pues ella tiene la responsabilidad de cubrir todas las necesidades de los miembros de su familia, lo que supone en muchas ocasiones renunciar a sí misma para ayudar a su esposo e hijos, porque tiene la exigencia de estar infatigablemente  pendiente,  atenta  y  preocupada por  cada  aspecto  de  la  vida  familiar.

Esa entrega que generosamente ofrece la esposa hace que el engranaje de la familia funcione con suavidad y sin fisuras. Por lo tanto, el cometido de la esposa  es transitar con sabiduría creando un hogar íntimo en un ambiente de amor, respeto, comprensión, dialogo, de alicientes, aprobación y valorización al esposo.

Es responsabilidad de la esposa administrar el hogar en su actividad diaria, crear un ambiente de comodidad, refugio, serenidad y, sobre todo, estar pendiente de lo que necesitan los hijos, sin olvidarnos del marido. Es importante que él también sienta la protección y los cuidados de su mujer, dando a cada miembro de la familia el lugar que le corresponde dentro de la misma.

Tener siempre dispuestos pequeños gestos de dulzura y de amor que ayuden a que los lazos de unión entre sus miembros se fortalezcan. Entender que la armonía y felicidad del hogar precisa de la dedicación desinteresada de la mujer, a quien se le confía la dirección de esa pequeña sinfonía para que sus notas queden armonizadas.

«Una mujer que vive fiel y feliz dedicada a su propio hogar teje hilos de oro en el destino de sus hijos».

Von Leixener, escritor y  periodista, 1847-1907

Si la familia es la piedra angular de toda una sociedad, el matrimonio es el pilar de la familia; donde los hijos se deben desarrollar en un ambiente propicio para sacar lo mejor de sí. Es el punto de partida de una sociedad equilibrada, que tiene como tarea principal la transmisión de la vida. La pareja debe a esos hijos ayudarlos a crecer mediante la educación, la protección y sobre todo el amor. El futuro de la sociedad pasa a través de  la familia.

Con la entrada de la mujer en el mundo laboral y la llamada igualdad  de derechos, se han ido diluyendo las líneas que distinguían los derechos y deberes asignados a los hombres y las mujeres, a lo largo de la historia. Habiéndose borrado en la práctica esas líneas, siendo así que los deberes que antes eran de los hombres, la mujer los han hecho suyos con rapidez; no así los hombres, que no han querido aceptar en igual medida los deberes que tienen las mujeres.

Este desequilibrio provoca, en más ocasiones de las debidas, frustración, descontento y enfado entre los esposos, pues si no quedan aclarados los papeles de cada uno dentro de la pareja, la convivencia se puede volver áspera, incluso puede hacer naufragar el matrimonio. Por eso deben tener una comunicación clara y precisa para establecer los roles que deberán ser aceptados por los dos.

La mujer que trabaja fuera de casa, y más la que tiene ambición por ascender a puestos superiores, le tiene que dedicar muchas horas a su trabajo. Si el día tiene las horas que tiene, ¿cuánto tiempo le dedica a ser esposa y madre?, que son los trabajos intransferibles en la vida de una mujer. Puede darse el caso que haya convenido con su pareja de qué forma quedan cubiertos los huecos que ella deja. Pero tarde o temprano afectará al hogar el exceso de trabajo que abarca la mujer.

Con esto no quiero decir que la mujer deba quedarse en casa, sino que debe tener prioridades; debe saber equilibrar los diferentes papeles que desarrolla en la vida, y hay papeles que no se pueden delegar en su totalidad en los hombres, pues ellos no pueden ser Madres ni tienen las capacidades de la esposa; esos dos papeles son  inevitablemente de las mujeres, porque así lo dispuso la Providencia Divina.

Al bajar como mujer se nos dota de unas características concretas para poder hacer uso de ellas en cuanto las necesitemos; esas cualidades, entre otras, son: El amor, la afectividad, fijarse en los detalles, la paciencia, la perseverancia, la delicadeza, la intuición, la compasión, la disposición a ayudar, etc.

Todos esos atributos, cuando toma la decisión de compartir su vida con alguien y formar una familia, se despliegan sin esfuerzo, constantemente, siendo una ayuda muy útil para que prosperen las responsabilidades asumidas conscientemente.

Entre otras cosas debe adaptarse a los cambios que le vendrán, y no siempre serán buenos, ya que la vida nos presenta las situaciones que necesitamos para evolucionar, y que no suelen ser las que queremos; ante esto, mejor desarrollar la paciencia, saber controlarse. A cualquier esposa le viene bien mantener la calma si no quiere que su hogar, ante cualquier alteración que se le presente, pueda resentirse.

Usar la prudencia a la hora de hacerse respetar por los hijos, ya sea por medio de órdenes o negociando; esto último depende de la edad de los hijos, pues cuando se van haciendo mayores la flexibilidad, la confianza, la comunicación son cualidades muy  importantes. Un papel indispensable que debe fomentar es la de mediadora entre los integrantes de la familia cuando surge algún escollo entre ellos.

Es necesario que la mujer tenga confianza en sí misma y sepa desarrollar esas admirables cualidades morales de las que esta dotada, que entre otras particularidades son el olvido de sí misma, el sentimiento de los deberes y de las responsabilidades con las que se ha comprometido, que tanto le pueden ayudar en esa misión mediadora.

El mes que viene seguiremos reflexionando sobre la importancia de este rol dentro del matrimonio.

Guardianas del hogar por: Gloria Quel

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