CONCLUSIONES FINALES

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Conclusiones finales

CONCLUSIONES FINALES

No quiero acabar esta sección sin hacer antes un pequeño resumen, unas conclusiones finales de las ideas que hemos tratado de desarrollar a lo largo de los últimos meses.

Sabemos que los espíritus no tienen sexo, Dios los crea sencillos e ignorantes. Para llegar a ser perfectos tienen que progresar en todos los ámbitos de la vida, tanto en lo ético, moral, psicológico, intelectual, afectivo…  desarrollando de este modo el amor en todas sus vertientes, lo que se consigue vistiendo el ropaje de ambos sexos en las diferentes encarnaciones que tengan. En consecuencia, van viviendo distintas experiencias para así ir adquiriendo todo el abanico de conocimientos, de sentimientos, de emociones que les ayuden a evolucionar. Si estos fueran idénticos perderían su singularidad y el verdadero sentido complementario de uno para con el otro.

LOS HIJOS

Al reencarnar, el espíritu elige el sexo que resultará idóneo para vivir la experiencia corporal que necesita para su crecimiento espiritual. El primer estado que adquiere al nacer es el de hijo, gracias al amor de los progenitores, que serán los responsables del cuidado, protección y educación dedicando gran parte de su vida. Por esa misma razón, es importante que los hijos respeten el esfuerzo que realizan con los padres, cumpliendo así con uno de los mandamientos naturales, y código Superior de la Vida, que Dios nos dio, “Honrarás a tu padre y a tu madre”.

Este mandamiento les recuerda a los hijos los deberes y responsabilidades que tienen con los progenitores. El respeto que se debe tener a los padres por todo lo que significan, aunque esto, hay que reconocerlo, que se valora según los hijos crecen y van haciéndose mayores, tomando conciencia del valor incalculable que han tenido en su vida.

Ante el hijo ingrato, que supone merecerlo todo y no contribuir en nada, hay que tener compasión y paciencia con él, y dale más amor evita que en la familia se instale la ingratitud como consecuencia de su egoísmo, puesto que los problemas en las relaciones familiares no se harán esperar. No hay comportamiento más terrible que ese, sobre todo si ese sentimiento va dirigido a los padres, ya que conduce a sentimientos de soledad y tristeza, siendo uno de los errores más graves que se pueden manifestar en un espíritu en su marcha hacia el crecimiento espiritual.

LA MATERNIDAD

Por otro lado, el estatus por excelencia de la mujer es la de la maternidad, función principal que delegó el Padre en ella. La mujer es la que da la existencia, la que enseña las primeras nociones de vida al nuevo ser, inculcándoles lecciones desde la cuna que se quedan grabadas indeleblemente en el corazón.

A veces una mujer no consigue tener hijos biológicos, pero al tener que hacerse cargo de sobrinos, hermanos, adoptando o acogiendo en sus casas a niños con necesidades, se convierten en madres. Esto se debe a que toda mujer tiene instinto maternal y capacidad para sentir, comprender, tolerar, perdonar y amar, enseñando, principalmente con el ejemplo, los valores morales que enriquecerán a la sociedad.

EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

Esta condición de educadora tiene dos vertientes. La primera, formar y educar a los hijos, y la segunda, ayudar a que la sociedad se construya en valores de convivencia, creando un ámbito donde se asienten valores como el respeto, la tolerancia y la libertad. Esto se consigue con la integridad de las madres en todos los ámbitos, sirviendo de ejemplo y enseñando así que la decencia personal es fuente de felicidad, para que los hijos dirijan sus pasos en esta dirección. Por eso, siempre hay que tener presente el trabajo de transformación interior, porque tal como sea la mujer, así será el niño/a que se convertirá en el hombre o la mujer del mañana.

Por lo tanto, si se educa siempre pensando en los demás, el desarrollo interior de los hijos les ayudará a conseguir cualidades que finalmente les convertirán en buenas personas. La educación en libertad les enseña que el deber de la responsabilidad nunca debe ser pospuesto, que todos los actos tienen sus consecuencias y estas pueden ser positivas o negativas. También los hijos aprenden a discernir desde bien jóvenes entre hacer las cosas bien o mal, pautas que les enseñarán hábitos saludables para el futuro.

MATRIMONIO

Otro de los compromisos que más aporta al espíritu cuando encarna es el matrimonio. En este, la pareja tiene que desplegar todas sus capacidades dentro del nido doméstico, en un ambiente de confianza donde no tiene que representar ningún papel. Esta situación puede ser una navaja de doble filo, puesto que puede aprovechar esa circunstancia para superarse y dar lo mejor de sí, o dejarse llevar por la comodidad; también lo puede convertir en un lugar de estancia, porque todo lo que le importa y ambiciona está fuera del mismo.

Si nos fijamos, dentro de ese ámbito pequeño encontramos todo tipo de situaciones, experiencias, obstáculos, sinsabores y alegrías, donde el espíritu puede engrandecerse, y entre los dos espíritus encarnados, el que viene como mujer es el que puede avanzar con mayor rapidez. Esta adquiere la responsabilidad de hacerse cargo del círculo familiar, y no porque el hombre no lo haga; pero, como hemos ido explicando a lo largo de esta sección, son las cualidades intrínsecas del sexo femenino las que pueden aplicar la psicología e intuición que la hacen portadora de la misión negociadora y aglutinadora de su núcleo familiar, para conseguir la unión de la misma. La renuncia de sí misma es la capacidad principal que le da fuerza y valor, mostrando respeto por todos para demostrar de ese modo el amor que les tiene, además de conseguir un hogar de armonía y bienestar que sirva como ejemplo a seguir.

Somos seres inteligentes y, como tales, capaces de pensar y discernir entre lo que podemos hacer, debemos hacer y hacemos. Es nuestra decisión actuar de forma egoísta o hacer el bien, ayudar a los demás y ser de utilidad en la sociedad donde vivimos, sin ser ajenos a todo lo que nos rodea, sujetos a la Ley de Acción y Reacción que dentro de la sociedad funcionan con exactitud.

LA MUJER Y EL TRABAJO EN EQUIPO

Las capacidades que tiene la mujer le ayudan a desenvolverse trabajando en equipo y dando a cada quien su espacio y responsabilidad, sin mirar si es mujer u hombre quien la acompaña en su viaje, porque aprovecha la aportación de las cualidades innatas de cada sexo en el trabajo. Cuando la mujer es capaz de poner sus propios valores y capacidades naturales al servicio de la sociedad, el mundo cambia a mejor. Forma parte importante de su naturaleza el formar, desarrollar e impulsar. Además, hay que tener presente que vivir en sociedad muchas veces implica realizar renuncias personales para estar en paz y armonía.

LAS MUJERES Y EL LIDERAZGO

En estos tiempos donde la pandemia por Covid-19 ha golpeado con dureza al planeta, algunos países han actuado con prontitud y acierto; entre esos países, siete están gobernados por mujeres; son gobiernos que han respondido con presteza y objetividad ante esta enfermedad. Estos son: Taiwán, Nueva Zelanda, Islandia, Alemania, Dinamarca, Noruega y Finlandia. Cada uno ha utilizado diferentes instrumentos con el objetivo de cortar con rapidez las epidemias en sus propios países. Se pusieron a trabajar para facilitar la vida a sus compatriotas con diferentes estrategias de actuación, pero todas utilizaron herramientas que tenían en común, como son la empatía, la intuición y, sobre todo, el sentido común, anteponiendo sus conciudadanos a su proyecto político.

Son estos los valores y cualidades que todos llevamos dentro, esperando ser descubiertos y desarrollados, lo que facilitaría al planeta el equilibrio natural donde se podría establecer la armonía y serenidad con el objeto de asentar una sociedad de fraternidad.

Conclusiones finales por: Gloria Quel

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“La fuerza no viene de la capacidad física, sino de la voluntad indomable”.

(Indira Gandhi).

 

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