EVIDENCIAS CIENTÍFICAS: ÚLTIMA PARTE

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Evidencias científicas: última parte

CUARTA PARTE: CUÁNTICA Y REENCARNACIÓN

“Cuando introducimos las ideas cuánticas en el modelo de conciencia aparece una entidad similar al alma que media en la reencarnación y a la que llamamos mónada cuántica

 Dr. Amit Goswami – Físico – Libro “Física del Alma”

Hemos dejado para el final de estos artículos sobre las evidencias científicas de las vidas sucesivas las nuevas investigaciones realizadas en física y biología cuántica. Antes de explorar las relaciones, paralelismos o concomitancias entre los dos conceptos que representan el título de este artículo, sería conveniente establecer la definición de los mismos, así como la etiología y naturaleza de ambos.

La física o mecánica cuántica, ambas definiciones son sinónimos, es una disciplina científica que estudia las características y relaciones de las partículas sub-atómicas, es decir, el microcosmos de la materia y su estructura. El origen de esta ciencia se remonta a Max Planck, premio nobel de física, que adoptó el término latino “quantum” para designar la menor cantidad de energía concentrada en una partícula.

La Reencarnación, vidas sucesivas, renacimiento o palingenesia, son conceptos que, con sutiles diferencias, aluden a lo mismo: la vuelta del alma humana inmortal a la vida, en nuevos cuerpos, mediante el renacimiento en la carne. La etimología del vocablo palin- génesis ya establece este concepto; palin significa “de nuevo”, y génesis “nacimiento”. Es decir, nacimiento de nuevo.

La Reencarnación no es un concepto filosófico, ni un dogma, ni un postulado o ideología; es una Ley Universal que rige el proceso evolutivo del espíritu durante las primeras etapas del desarrollo del alma en los distintos mundos que pueblan el cosmos. También la reencarnación tiene su final para el alma cuando esta alcanza el grado angélico, es decir, cuando ha superado con éxito las pruebas y vicisitudes que los mundos físicos le presentan, alcanzando así la perfección relativa y la plenitud.

Como vemos, relacionar inicialmente una disciplina científica con una Ley Espiritual Universal puede parecer absurdo. No obstante, la intención de este artículo es relacionar algunos de los principios de la física cuántica con los procesos y elementos que se llevan a cabo en la reencarnación; para ello, haremos uso de los argumentos filosóficos que se derivan de esas relaciones. Lejos de nuestra intención es sentar cátedra, ni por supuesto tomar este humilde ensayo como una verdad incuestionable; tan solo invitar a la reflexión acerca de cómo las leyes de la materia, que son dominio de la investigación científica, y de la espiritualidad, están más próximas de lo que creemos.

1.- NADA SE PIERDE Y TODO SE TRANSFORMA

“Cuerpo mental y Periespíritu dejan de existir al llegar a la perfección, pasando a formar parte de nuevo del FCU (Fluido Cósmico Universal) para ser aprovechado nuevamente. Todo lo que se deriva del FCU deja de existir para volver a su condición inicial”   Chico Xavier – Libro: Evolución en Dos Mundos

Comencemos con un ejemplo. Bajo el concepto que el Espiritismo de Kardec propone acerca de que nada se pierde en el Universo y que todo tiene su sentido y aprovechamiento, enlazamos el primer paralelismo entre esta ciencia moderna y la Ley de la Reencarnación.

El periespíritu (elemento imprescindible en la reencarnación como modelo organizador biológico), cuerpo semimaterial, envoltura del alma e intermediario con el cuerpo físico, va depurando su estructura a medida que el espíritu alcanza mayores niveles de perfección moral. Este cuerpo electromagnético, que posibilita la reencarnación, llega un momento en que ya no es necesario para el espíritu. Esto se produce cuando el espíritu supera las pruebas en los mundos físicos, y llegando a la etapa angélica, el periespíritu ya no le es necesario para progresar.

Como vemos, nada se pierde en el Universo, todo se aprovecha y se transforma. El ejemplo citado queda esclarecido si se contempla también dentro de la Cuántica mediante la primera ley de la termodinámica, que afirma: “la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma”. La energía electromagnética del periespíritu, al acabar la fase de reencarnaciones en los mundos físicos, obedece a esta ley de conservación de la energía. La segunda ley de la termodinámica, acerca de la entropía, reafirma que en la transformación de la energía esta última nunca disminuye (…para ser aprovechada nuevamente).

La materia no es más que energía condensada en distinto grado de vibración. Y las subpartículas atómicas que estudia la física cuántica confirman esta evidencia con las avanzadas teorías de cuerdas y la teoría M, que dentro de la cuántica intentan conciliar la teoría de la relatividad especial de Einstein, que explica el macrocosmos, y el funcionamiento de las partículas elementales de Srödinger, que pone las bases del microcosmos y la estructura de la materia/energía (función de onda) a nivel subatómico. Esto da pie para el segundo de los paralelismos o relaciones que podemos encontrar entre cuántica y reencarnación.

2.- LA CONCIENCIA DEL OBSERVADOR Y EL ESPÍRITU CO-CREADOR

Es un hecho indiscutible que las señales energéticas inmateriales procedentes de la mente, pueden controlar la biología” Bruce Lipton – Libro: Biología de la Creencia

Es el espíritu, a través de instrumentos a su servicio como la mente, el cerebro o la conciencia, el que observa y modifica la realidad que le rodea. Demostrado está por la física cuántica que una partícula (materia) puede convertirse en una onda (energía) mediante la simple observación. Esta capacidad de la conciencia de modificar la materia a nivel subyacente pone de manifiesto la supremacía del espíritu sobre la materia. El alma humana, a través de sus instrumentos como la mente, el cerebro y la conciencia, es el verdadero origen de la realidad, capaz de modificarla y crearla.

El espíritu se vale de sus instrumentos para manifestarse en los distintos planos de existencia: el espiritual y el físico. El pensamiento continuo, procedente de la mente y registrado por el cerebro, es capaz de crear pensamientos-forma que se retro-alimentan, manteniendo el nivel vibratorio y causando un desgaste mental considerable cuando son negativos. Por el contrario, en el mundo espiritual, los buenos pensamientos crean formas maravillosas. Esto lo explica Kardec en el génesis al afirmar que los fluidos espirituales son el vehículo del pensamiento, y que aquellos se ven modificados en función de la naturaleza de este. Por ello, en la preparación de toda reencarnación, la configuración del periespíritu sufre modificaciones en base a las características morales y personales del espíritu reencarnante, que imprime en los tejidos sutiles del periespíritu las matrices que serán necesarias para la planificación de la nueva vida terrena.

Siendo los pensamientos y las emociones producto de la mente dirigida por el espíritu, el cuerpo electromagnético que conforma el periespíritu actúa como una esponja y asume las características esenciales del nuevo ser reencarnante, y sus patrones energéticos se elaboran en función de estas y del tono vibratorio de la propia naturaleza del alma. Si es un alma elevada, la energía periespiritual será sutil y de vibraciones intensísimas, teniendo un efecto directo en los centros de fuerza (chakras) y en la luminosidad del periespíritu. En el caso que nos ocupa, estas vibraciones están cargadas de “fotones” procedentes de la mente noble y elevada, creando las condiciones fisiologicas y biológicas que se imprimen en el ADN y que darán lugar a un cuerpo saludable (salvo excepciones) resistente a la enfermedad. Que se sepa, grandes espíritus reencarnados en la Tierra apenas conocieron la enfermedad. Jesús nunca estuvo enfermo.

Cada vez son más los psicólogos transpersonales y los físicos cuánticos que afirman que somos co-creadores de la realidad en nuestro entorno. Conforme pensamos, sentimos y actuamos creamos las condiciones de nuestro presente, modificando el campo energético que nos envuelve, optando así por las probabilidades del futuro. Esto enlaza con otro de los principios de la física cuántica y que tiene que ver con el libre albedrío. Veamos.

3.- LIBRE ALBEDRÍO E INDETERMINISMO

El periespíritu estimula las células conforme las necesidades del karma, obedeciendo la Ley Moral de Causa y Efecto” 

Divaldo P. Franco – Libro: “Actualidad del Pensamiento Espírita”

La falacia del determinismo genético comenzó a derrumbarse a partir del descubrimiento del genoma humano en el año 2000. No somos esclavos de nuestros genes, pues eso supondría la inexistencia del libre albedrío y un fatalismo que presentaría al hombre como una máquina gobernada por elementos hereditarios arbitrarios y aleatorios. El principio de incertidumbre de Heisenberg (Nobel de Física) determina precisamente la imposibilidad del determinismo y el fatalismo. “No se puede concretar la posición y velocidad de un sistema físico al mismo tiempo”. El ser humano es, en su parte biológica, un sistema físico complejo, sustentado por el periespíritu en su parte energética y a su vez dirigido por el espíritu como comando director.

El libre albedrío es una cualidad de “humanidad”, y se incorpora en el ser cuando las facultades del espíritu creadas por Dios son asumidas por la evolución de los reinos inferiores una vez se trasciende de la etapa animal a la hominal. Los animales no poseen libre arbitrio, se rigen por instinto. El libre albedrío es condición indispensable de la individualidad y la voluntad. No solo es un concepto filosófico o una ley espiritual inherente a la naturaleza del hombre, y por ello mismo a la reencarnación, sino que viene confirmado por la cuántica a través de Heisenberg.

Como comprobamos por la frase que encabeza este apartado, el periespíritu estimula las células en el proceso rencarnatorio, obedeciendo a la Ley de Causa y Efecto con arreglo a nuestro libre albedrío de vidas anteriores. La relación manifiesta de este concepto del indeterminismo y la reencarnación viene dada también por la frase del filósofo Orígenes de Alejandría en el siglo III d.C. cuando afirma: “Cada alma recibe el cuerpo que merece según sus previas acciones”.

Está confirmando que, en función de las decisiones y acciones que tomamos en vidas anteriores, recibimos a través de la reencarnación el cuerpo que merecemos. No existe mejor expresión que esta para ayudar a desterrar el fatalismo y el determinismo. Con nuestras decisiones y acciones “podemos modificar nuestro futuro”, somos “dueños de nuestro destino”. Esta es la mejor explicación de la Ley de Causa y Efecto y de la Justicia Divina: “A cada cual según sus obras”.

4.- INTERCONEXIÓN MENTE/ENERGÍA

“El Universo es una gran red interconectada de campos de energía, información e intención”  Prof. Moacir Costa – Libro “Cuántica y Espiritualidad”

El eminente físico David Bohm, del que Einstein afirmó “es el único que puede ir más allá de la cuántica”, presentó al mundo hace ahora varias décadas su teoría del “Universo no dividido”; en ella afirmaba la existencia de dos órdenes, el explicado y el implicado. El primero se caracteriza por la multiplicidad y la materia, lo que observamos con los sentidos; el implicado se caracteriza por la unidad. Junto al neurólogo Karl Pribram explicaron que el cerebro funciona como un holograma, en concordancia con la cuántica y los patrones de onda.

Sin duda, explicar el universo interconectado como un todo (Mente, Energía, etc.), en el que las partes reflejan la totalidad -aunque no lo sean- y en el que el Todo es como un holograma conectado en una red de pensamientos, acciones y creencias, etc., tiene profundas implicaciones en el concepto de la reencarnación y su propósito. El físico Amit Goswami (cuya frase encabeza este artículo) y otros como Frijot Capra, Greg Braden o Joseph Selbie, incursionan en la realidad cuántica de la conciencia y la mente y su relación con la energía que sobrevive a la muerte y trasciende de una vida a otra.

La interconexión de las mentes tiene su evidencia científica ya demostrada por el Espiritismo con las facultades anímicas, y confirmada por la psicotrónica y la parapsicología (Telepatía, Telequinesia, Clarividencia, Curaciones Espirituales, etc.). Esa mente individual tiene latente en su conciencia la realidad que llegará a ser algún día cuando supere la reencarnación. Es la chispa divina que Dios colocó en su obra como un reflejo, como un holograma de la realidad superior que le espera: La perfección, la felicidad y la plenitud que aguardan al ser inmortal integrado al final en la Conciencia Cósmica, pero individualizado, creando conjuntamente ese orden implicado (espiritual) que sobrepuja la materia y está detrás del origen del cosmos. (*)

(*) En ese fluido cósmico vibran y viven constelaciones, mundos y seres, ejerciendo su acción las Inteligencias Divinas en un servicio de Creación Conjunta a nivel Superior, lo que los convierte en agentes orientadores de la Creación. Chico Xavier – Libro: “Evolución en Dos Mundos”

5.- BIOLOGÍA CUÁNTICA

El ADN, en su estructura íntima, es un campo de energía exteriorizado por el periespíritu en su función organizadora del cuerpo físico

Divaldo P. Franco – “Actualidad del Pensamiento Espírita”

Hemos dejado para el final la descripción que realiza del ser humano una disciplina tan novedosa como la biología cuántica. A nivel biológico, la evolución de las formas se caracteriza por la multiplicidad, tendiendo a la mejora de las mismas, y a nivel espiritual incluimos la reencarnación como un proceso que permite la evolución del espíritu (principio inteligente del universo), auténtica mente individual, consciente y agente que forma parte de la unidad inmanente creada por Dios (La Mente suprema), pero que no es Dios mismo. Como un pintor no es la obra que realiza.

Haciendo parte de las “ciencias de la complejidad”, la biología cuántica se apoya no solo en la biología molecular sino también en la teoría de sistemas para integrar la vida (bios) como un sistema superior que tiene por encima del mismo el origen de la realidad, integrando elementos de los subsistemas llamados cuerpo físico, composición atómica y energética del mismo (periespíritu y espíritu), así como otros inferiores que hacen referencia a la aparición de la vida orgánica e inorgánica. De ahí que el ADN, así como el periespíritu, son campos de energía imprescindibles en la reencarnación y en la sustentación de la argamasa celular de nuestro cuerpo.

La biología cuántica estudia los procesos que tienen lugar en los seres vivos basados en los efectos de la mecánica cuántica, algunos de los cuales ya los hemos explicado: Modificación de la materia a través de la conciencia, el efecto túnel, el principio de incertidumbre, la interacción no local de las partículas, etc.

Siendo la reencarnación la puerta de entrada a la vida física, los procesos cuánticos que tienen lugar y efecto en la biología del ser humano, desde la concepción hasta la muerte del cuerpo físico, deberían ser estudiados en mayor profundidad. La falta de una perspectiva integral y holística que estudie al ser humano como un todo, en el que se tenga en cuenta el espíritu, el periespíritu y el cuerpo, así como las interacciones entre ellos, dará como resultado la mayor comprensión del origen de multitud de enfermedades, disfunciones o distorsiones biológico-psicológicas.

Facilitando las terapias adecuadas, este conocimiento ayudará en la mejora de la salud integral del ser, en su bienestar psicológico y biológico, al tiempo que abrirán el campo para la confirmación de la inmortalidad el alma, su trascendencia e influencia sobre el cuerpo físico, la reencarnación y los procesos asociados a esta Ley Universal que a todos nos afecta y que tiene como principal intención ofrecer al espíritu inmortal nuevas oportunidades de progreso y transformación moral en rumbo hacia la felicidad.

Evidencias científicas: última parte por: Antonio Lledó

©2021, Amor, Paz y Caridad

(*) Artículo elaborado a partir de la petición de la revista Divulgación Espírita para su inauguración en su nueva etapa en formato digital, en octubre del pasado 2020.

 

Este artículo es continuación de: Evidencias científicas: Tercera parte.

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