ESPÍRITUS FAMILIARES

0
122
Espíritus familiares

Espíritus familiares

Pregunta 205 Libro de los Espíritus: Según algunas personas, la doctrina de la reencarnación parece destruir los lazos de familia, pues hace que estos se remonten más allá de la existencia actual.

“Los extiende, pero no los destruye. Como el parentesco se basa en afectos anteriores, los lazos que unen a los miembros de una misma familia son menos precarios. La reencarnación aumenta los deberes de la fraternidad, puesto que en vuestro vecino o en vuestro servidor puede encontrarse un espíritu que ha estado unido a vosotros por los lazos de la sangre”.

Los espíritus familiares forman parte de una realidad muy importante, que muy pocas veces se estudia con detenimiento en el ámbito espírita.

Hablamos de espíritus inferiores, de obsesores, de espíritus guías o elevados, pero nos olvidamos de aquellos que permanecen mucho tiempo con nosotros y realizan una labor encomiable. Como hemos visto en el primer párrafo de la pregunta 205, los lazos se fortifican con la reencarnación, aumentando los “deberes de la fraternidad”. Sin embargo, como si se tratara de una estación de tren, y con el paso relativo del tiempo, llegan unos y marchan otros, modificándose los roles que juegan los espíritus familiares en función de las circunstancias personales y colectivas de cada momento.

No necesariamente han de ser espíritus más elevados, simplemente, el hecho de pertenecer al mundo de los espíritus, y la liberación de los límites que la materia les imponía, les proporciona una visión de las cosas muchísimo más amplia que cuando estaban encarnados, además de una libertad imposible con cuerpo físico. En el mundo espiritual descubren su realidad, observan, analizan, estudian, aprenden con suma facilidad. Ven con claridad porque los velos materiales para ellos ya no existen. Vislumbran el horizonte de grandeza que asoma para todos. A partir de ahí, su amor, su entrega y su predisposición se vuelca con aquellos que amaron en la Tierra. Se convierten en fieles colaboradores de los que pasan a ser sus tutelados.

Sin duda, el conocimiento de esta realidad debe de servir de enorme estímulo para todos. Saber que nunca estamos solos, siempre amparados por seres muy queridos, algunos fácilmente identificables por sus recientes vínculos familiares; otros pertenecientes a un pasado no menos rico, a otras existencias, pero que también forman parte de nuestra familia espiritual. Todos ellos forman un conjunto armónico que nos debe de llenar de alegría y plenitud. De tal forma que nunca nos debemos sentir desamparados, desasistidos. Estamos rodeados de seres que nos infunden mucho amor, lo que ocurre es que, debido a nuestra ignorancia y materialismo, esas energías vivificantes que constantemente nos transmiten quedan ahogadas por otras corrientes de baja vibración, que con frecuencia nos dominan y arrastran. No obstante, la realidad es bien distinta y debemos trabajar y esforzarnos para estar en permanente sintonía con aquellos que nos desean todo el bien del mundo.

Nota a la pregunta 569 Libro de los Espíritus: «Las misiones de los espíritus siempre tienen por objeto el bien. Ya sea como espíritus, o como hombres, están encargados de contribuir al progreso de la humanidad, de los pueblos o de los individuos, dentro de un orden de ideas más o menos amplio y especial. También preparan el curso de algunos acontecimientos y velan por el cumplimiento de determinadas cosas. Algunos tienen misiones más restringidas y en cierto modo personales o por completo locales, tales como asistir a enfermos, a los moribundos y afligidos, velar por aquellos de los cuales se convierten en guías y protectores, y orientarlos con sus consejos o mediante los pensamientos buenos que les sugieren. Podemos decir que hay tantas clases de misiones como tipos de intereses que cuidar, ya sea en el mundo físico o en el moral. El espíritu adelanta conforme a la manera como cumple su tarea».

Pregunta 571 L. E.: ¿Solo los espíritus elevados cumplen misiones?

“La importancia de las misiones depende de las capacidades y de la elevación del espíritu…”.

Los espíritus familiares se sienten dichosos de ser útiles. En función de sus capacidades, de su elevación, como nos indica la codificación espírita, así realizan sus tareas. Todas son importantes, todas son necesarias; de lo cual, hemos de sentir enorme gratitud por su encomiable esfuerzo. Trabajo en beneficio propio que algún día habremos de corresponder, cuando las circunstancias lo permitan.

De ese modo, todo se entrelaza, todo invita al trabajo y al progreso. Sobre todo, por la felicidad que se siente al contribuir al crecimiento y superación de obstáculos de aquellos con quienes se han tenido y se tienen unos vínculos muy sólidos, fortalecidos con el paso del tiempo, gracias a la convivencia desde los dos planos de la vida y desde la comunión de pensamientos.

Por otro lado, y en relación a la mediumnidad, en el Libro de los Médiums, capítulo XXV De las evocaciones, ítem 269, encontramos también lo siguiente: “…siempre hay espíritus en torno a nosotros, las más de las veces inferiores, que no piden otra cosa que comunicarse…”.

Lo cual significa que, debido al atraso de nuestro planeta, con mucha frecuencia estamos rodeados de espíritus inferiores que buscan distraer, perturbar, vincularse en la medida de lo posible a nosotros para conseguir sus objetivos poco nobles. Es ahí donde la participación de los espíritus familiares juega un papel importante, trabajando por conseguir que esa influencia sea mínima, obviamente con la imprescindible colaboración nuestra, sin la cual resultaría imposible lograrlo, puesto que no pueden cohibir el libre albedrío de nadie. La ley de afinidad es fundamental en este tipo de situaciones,

Al mismo tiempo, en el ítem 282, pregunta 5, nos encontramos con la siguiente respuesta en relación a la evocación de algunos espíritus: “A menudo son prevenidos de ello por los espíritus familiares que os rodean, los cuales van a buscarlos…”.

Es decir, no podemos olvidar su trabajo como intermediarios. No solo tratan de evitarnos la influencia perniciosa negativa de determinados espíritus, sino que, por otro lado, ayudan a buscar a los espíritus, que se encuentran en una posición superior o especial, que nos pueden ser de gran ayuda para nuestro crecimiento espiritual.

Por todo lo expuesto hasta ahora, hemos de reflexionar sobre los caminos que todos los espíritus tenemos trazados para el crecimiento personal y colectivo. La reencarnación nos coloca en una posición temporal para el cumplimiento de una tarea importante para el progreso. Ellos, los espíritus familiares, también cumplen su tarea y progresan de igual forma, en función de su esfuerzo y dedicación. Todo se entrelaza, todo se eslabona en la evolución.

Por último, en el capítulo XIV del Evangelio según el Espiritismo, ítem 8, nos encontramos con lo siguiente: “Los verdaderos lazos de familia no son, pues, los de consanguinidad, sino los de la simpatía y la comunión de pensamientos, que relacionan a los espíritus antes, durante y después de su encarnación…”.

“Las familias unidas por los vínculos espirituales son duraderas y se afianzan por medio de la purificación, además de que se perpetúan en el mundo de los espíritus a través de las diversas migraciones del alma…”.

Bien es cierto que no todos los espíritus familiares están en condiciones de ayudar; debido a sus equivocaciones, algunos pueden estar en una posición algo precaria, necesitados de purga y reparación. En estos casos, solo la oración sentida y sincera les puede ayudar a salir de esa lamentable posición. Es un deber que la caridad nos impone siempre. El hecho de que los lazos espirituales de sus seres queridos les sostengan y amparen, les puede servir de estímulo para esforzarse mucho más para salir lo antes posible de esa maraña de errores que les vincula a los planos inferiores, circunstancia que les impide disfrutar todavía de la dicha que su familia espiritual ya posee, lograda con su esfuerzo y tesón.

En resumen, y fuera de esos casos tristes y lamentables, los otros espíritus familiares, aquellos que se encuentran en buenas condiciones, vienen con la tarea de proporcionarnos aliento en los momentos de dificultad, nos sostienen en las pruebas. Muchas veces aprovechan el momento del sueño para reunirse con nosotros y proporcionarnos inestimables consejos; también nos traen mensajes de espíritus venerables. Nos consuelan e inspiran cuando recibimos los golpes inevitables de la vida. En una palabra, esos vínculos se afianzan y se fortifican a través de las diferentes existencias y migraciones de las almas

Y qué pensar cuando este mundo sea ya de regeneración, todos reunidos alrededor de la llama de la concordia y el amor; a partir de ese momento crucial, las posibilidades de progreso se multiplicarán y crecerán de forma ahora inimaginable. Pensemos en ello.

 

Espíritus familiares por: José M. Meseguer

© 2022, Amor, Paz y Caridad.

Publicidad solidaria gratuita