Editorial

¿ES POSIBLE UN PLANETA DIFERENTE?

“La Tierra no es una herencia de nuestros Padres sino un préstamo de nuestros Hijos” 

Sean bienvenidos todos los acuerdos entre países para tratar de controlar y parar la autodestrucción a la que estamos abocados. Fruto de esto, la reciente cumbre del clima celebrada en París a mediados del pasado mes de Diciembre; donde por fin todas las naciones, han tomado conciencia de la necesidad de abordar el problema, incluso aquellas que se negaron a ratificar el protocolo de Kyoto y que en esta ocasión se han unido al acuerdo de todos. Esperemos que no quede sólo en buenas intenciones y que se implementen las políticas y los compromisos que, a medio y corto plazo salven el planeta.

Este tema es de amplia repercusión en muchos ámbitos intelectuales, científicos y espirituales. Hoy nadie duda, al amparo de la ciencia, que el hombre ha ido roturando el planeta y empobreciendo la naturaleza y el hábitat a medida que la explotación de los recursos desenfrenada ha ido extendiéndose por todo el globo.

Son muchas las causas: deforestación, contaminación ambiental y atmosférica, destrucción de la capa de ozono, explotación desmesurada de los recursos naturales sin preservación del ecosistema, desertización, aumento de la temperatura del planeta, deshielo polar, aumento del nivel del mar, etc.

Todo ello sin contar la aniquilación sistemática de otras especies no humanas con motivo de lo mencionado anteriormente y del egoísmo y sobre-explotación de los animales para satisfacer los deseos y caprichos de la especie superior: el homo sapiens.

No es sólo el hecho de que el hábitat del planeta esté amenazado por los intereses espurios y que nadie piense en las nuevas generaciones que han de habitarlo en el futuro; sino que hemos llegado a niveles de destrucción tan graves, que esta misma generación puede verse amenazada en su supervivencia en unas pocas décadas.

Para muchos científicos que vienen reclamando un cambio de modelo, la alarma social debiera ser más evidente, pues el propio planeta empieza a resentirse y dar señales de una catarsis evidente que comienza a producirse y se refleja en multitud de desequilibrios ambientales como los maremotos, terremotos, huracanes, climatología descontrolada, etc. Esto modifica el ciclo de la vida de las plantas y por consecuencia de los animales; derivando en multitud de anormalidades en el devenir de los procesos naturales.

En lo que respecta a multitud de intelectuales, movimientos ecológicos e instituciones sensibilizadas con el medio ambiente, también se reclama a los dirigentes políticos una mayor afectividad y responsabilidad con el planeta, y especialmente con lo seres que lo habitan; pues se comprueba claramente que la forma de vida de la que ahora gozamos, nunca será igual a partir del punto de inflexión en que determinadas circunstancias perniciosas, que se están incubando, eclosionen; hechos evidentes que el hombre, los animales y todos los seres vivos padecerán en poco tiempo.

Los intereses de unos pocos y la supina ignorancia de muchos, hacen creer a la mayoría que todo está bien, que el nivel científico y tecnológico alcanzado permitirá resolver cualquier contrariedad. Nada más lejos de la realidad; por poner un ejemplo, ni siquiera hoy, en pleno siglo XXI somos capaces de controlar las inclemencias atmosféricas (huracanes, ciclones, tifones) o telúricas (maremotos, terremotos, erupciones volcánicas) del planeta; podemos prever y detectar muchas de ellas a corto plazo, pero de ninguna manera detenerlas o prevenir sus riesgos con mucha antelación.

Por todo ello es preciso la concienciación de que nuestra casa se está deteriorando a marchas forzadas; el agua se envenena, el aire se torna irrespirable, la comida viene contaminada y nuestra salud y forma de vida se ve amenazada seriamente. En absoluto pretendemos dramatizar ni confundir a nadie, solo exponer una realidad incuestionable. Ahora bien, deberíamos preguntarnos ¿quién debe parar esto? ¿quién debe proponer, liderar e intentar cambiar esta situación? ¿Es posible un planeta diferente?.

Un cambio de rumbo es posible si previamente se produce un cambio de pensamiento; de inversión de valores que ahora se centran en aspectos como el egoísmo, el individualismo, la codicia, la avaricia sin conciencia ni ética social. Una revolución de pensamiento y de acción, que proponga la conservación de la naturaleza y del hombre en armonía con ella, como elemento prioritario de la vida en sociedad y como instrumento de respeto al ecosistema que nos rodea que, no lo olvidemos, no es nuestro, simplemente lo estamos disfrutando para desarrollar nuestra vida y nuestro paso transitorio por esta existencia.

Nunca antes como ahora en la historia de la humanidad, hemos sido tan conscientes del deterioro, la manipulación, la sobre explotación y la deriva de la que nuestro planeta está siendo objeto. Comencemos por adoptar la cuestión como algo propio; como una responsabilidad que se nos exige por la oportunidad de vivir y progresar en esta “casa de todos”, creada y formada para albergar la escuela superior del progreso espiritual del individuo a través de la reencarnación.

La comprensión de que el planeta es también un ser vivo que progresa y evoluciona, debe ser para nosotros la certeza necesaria de cuidarlo, embellecerlo, preservarlo y prepararlo para que lo disfruten las generaciones futuras; y sin duda, al amparo del conocimiento espiritual, nosotros mismos también lo disfrutaremos, en próximas vidas o reencarnaciones en un mundo de regeneración limpio de contaminantes no sólo físicos sino también psíquicos y espirituales.

Adoptemos pues la actitud adecuada en este tema para comprender que la naturaleza no es de nuestra propiedad, sino que se nos ha dado para disfrutarla, usarla en nuestro propio provecho y beneficio físico y espiritual. Y conociendo la ley de causa y efecto, las actuaciones equivocadas en este sentido también tendrán su repercusión, siendo más difícil recuperar todo aquello que se haya destruido en este cambio de ciclo que se avecina.

Entonces, contestando a la pregunta ¿es posible un planeta diferente? respondemos: NO SÓLO ES POSIBLE SINO QUE NOS ENCAMINAMOS HACIA EL DE FORMA VERTIGINOSA. Es el nuevo mundo que se avecina del que solamente formarán parte aquellos que lo merezcan, aquellos cuyo nivel moral sea el necesario para conformar una sociedad justa, respetuosa con el prójimo y con el entorno, cuidadosa del medio ambiente y basada en principios espirituales y morales de rango superior, basados en la fraternidad, la paz, la libertad y la solidaridad.

Mientras esperamos con alegría ese momento, no permanezcamos pasivos, actuemos; hagamos todo lo posible mediante nuestro ejemplo por limpiar, construir y preservar con cariño aquello que se nos ha dado y de lo cual formamos parte como elementos vivos y conscientes de la naturaleza y el universo que nos rodea.

¿Es posible un planeta diferente? por: Antonio Lledó Flor

©2015, Amor, paz y caridad

“La Tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no la codicia de cada hombre.”
Gandhi

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