Educación Mediumnica

EQUILIBRIO Y CONTROL

El mes pasado analizábamos algunos aspectos perjudiciales que afectan a los médiums y a aquellos que se encuentran en contacto con el mundo espiritual de forma directa o indirecta.

En el artículo que hoy iniciamos hablaremos de dos aspectos que son fundamentales a la hora de luchar contra los que mencionábamos del fanatismo, el endiosamiento, la vanidad, la fascinación, etc… Estos dos aspectos no son otros que el equilibrio y el control interno del ser humano; o más bien en este caso del médium.

Si bien el conocimiento del espiritismo nos aclara las dudas acerca de cómo ordenar y educar nuestra facultad mediúmnica, no es menos cierto que la experiencia personal, el autoconocimiento y la práctica mediúmnica tienen que ser los pilares básicos que nos ayuden a conocernos interiormente a fin de conseguir este equilibrio y control interno del que hablamos.

¿Por qué es necesario y en qué consiste el equilibrio interno? El equilibrio interior es importantísimo, pues a través del mismo estaremos en las debidas condiciones psíquicas, mentales y físicas que nos permitan un buen contacto con el mundo espiritual, alejados de perturbaciones o influencias malsanas que pueden ser producidas por el desequilibrio emocional, mental o físico.

Decimos que la persona se encuentra equilibrada cuando además de tener dominio sobre sí misma, domina también su mente y sus emociones. En los médiums el equilibrio es, no sólo necesario, sino imprescindible para realizar una buena labor espiritual. Cuando el médium tiene una base moral que sustenta sus actuaciones y acompaña la misma con conocimientos espirituales suficientes para realizar su labor tendrá más facilidades para conseguir el equilibrio interno.

Hoy en día comprobamos cómo, con suma facilidad, las influencias exteriores del mundo materialista que nos envuelve, suelen desequilibrar a las personas de distintas formas, mental o psicológicamente. Las pasiones materiales y las tendencias egocéntricas que abundan por doquier, además de los vicios sociales o materiales (alcohol, tabaco, drogas, etc…) son fuentes de desequilibrio y descontrol.

La armonía psico- física es el elemento ideal para alcanzar un estado interior de serenidad y fortaleza que nos será muy útil y beneficioso en nuestro trabajo espiritual como médiums y en nuestra vida diaria.

Cuando alcanzamos este equilibrio interior, casi nada puede perturbarnos; pues estamos controlando la situación que nos afecta en ese momento. Esto es un trabajo importante y difícil de conseguir de un día para otro, pero debe ser una de las premisas que nos propongamos diariamente, pues, aunque poco a poco las circunstancias que nos rodean puedan llegar a desequilibrarnos, hemos de aprender en esas situaciones como debemos controlarnos a fin de no dejarnos llevar por nuestras tendencias perniciosas o estados pasionales descontrolados.

Como hemos comprobado el control interior es el segundo de los aspectos que, unido al equilibrio interior, nos ayudará sobremanera en nuestra vida diaria haciéndola más feliz y venturosa. El control emocional es un aspecto importante que no todos los espíritus encarnados son capaces de lograr, controlar nuestras emociones y nuestra mente dirigiéndolos siempre hacia el bien es un trabajo arduo y constante; diariamente hemos de trabajar en ello por medio del autoanálisis que nos permitirá conocernos mejor y erradicar de nosotros esas tendencias negativas que nos perturban y nos desarmonizan.

A menudo comprobamos que muchos médiums carecen del equilibrio y el control necesario para llevar adelante con éxito una facultad. Esto es fuente de numerosos problemas, pues, además de dejarse llevar por sus estados desarmónicos internos, con frecuencia exteriorizan ese descontrol en sus facultades; cayendo en estados de trance descontrolados en los que son presa fácil de los espíritus frívolos, burlones o negativos.

A veces ocurre también que, faltos del conocimiento y la educación mediúmnica necesaria, se dejan llevar por los fluidos que notan, que sienten, sin controlarlos mínimamente; y con ello ofrecen auténticos espectáculos circenses que perjudican notablemente la imagen del espiritismo; presentando una sensación de desagrado, de sufrimiento innecesario que, lejos de ayudar, perjudica y crea rechazo en quien observa este fenómeno.

En esto último también influyen la ignorancia y la vanidad del médium, creyendo erróneamente que, cuanto más teatral o sensacional resulte su trance, más importancia tiene como médium y más credibilidad tendrá ante los demás. Aquellos que poseen profundos conocimientos espirituales, saben perfectamente que, el médium debe controlar los fluídos, sus sensaciones, las aproximaciones de los espíritus a su periespíritu. Y, además de ello, debe tener un buen contacto con su protección, que le permita desarrollar bien su trabajo, siguiendo las instrucciones de ésta, alcanzando el autocontrol, e impidiendo, si así lo desea, que cualquier espíritu pueda dominar su materia en contra de su voluntad.

Resumiendo, el equilibrio espiritual y el control interno del médium, nos llevará a la armonía precisa y necesaria para desarrollar nuestro trabajo con éxito; ayudados siempre por el mundo espiritual superior, amen de proporcionarnos una vida humana más feliz y esperanzadora, al cumplir con acierto nuestro compromiso espiritual en la tierra.

Antonio Lledó Flor

©2015,Amor,paz y caridad

“…Los médiums imperfectos moralmente, y que no se enmiendan, son, tarde o temprano, presa de malos espíritus, que a menudo los conducen a su ruina, y a las mayores desgracias aún en este mundo”

Allan Kardec en el libro ¿Qué es el espiritismo?

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