Leyes Universales

EL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL

Así como la oscuridad desaparece con la luz, así la ignorancia va diluyéndose con el conocimiento.

Porque, el Conocimiento es Luz; la ignorancia es oscuridad, carencia de luz. Son dos polos opuestos: positivo y negativo. La ignorancia de las leyes que rigen la Vida Una en sus diversos aspectos: espiritual, psíquico y humano; es la causa primera de todos los males. Es impedimento de progreso. Y la ignorancia de esas leyes que rigen nuestra vida, nos lleva a cometer errores causantes de dolor. Por consiguiente, necesario es y de importancia transcendental, poner todo nuestro esfuerzo en liberarnos de la ceguera mental que la ignorancia ocasiona. Y dije transcendental, porque toda acción transciende más allá de la vida física presente.

La vida humana es tan sólo un aspecto de la Vida Una, de la vida del Ser espiritual que es eterna; del Ser espiritual que en nuestra personalidad trata de manifestarse. Y cada vida humana, es una oportunidad más que el Eterno Amor ofrece al Espíritu para adquirir experiencias y conocimientos, para desarrollar las facultades psíquicas y espirituales que le capaciten para seguir ascendiendo en el empinado camino de la evolución. Oportunidad ésta que debemos aprovechar, que debemos esforzarnos en aprovechar, poniendo nuestro empeño en adquirir el conocimiento de las Leyes de la Vida, cuyo conocimiento iluminará nuestra mente en el escarpado camino ascensional del progreso, señalando los peligros existentes en cada paso de esa ascensión; mientras que la oscuridad de la ignorancia los oculta, con el grave peligro de las caídas en precipicios de dolor, de los cuales ¡mucho cuesta salir!

No es el conocimiento de las cosas humanas al que nos referimos sino el conocimiento espiritual, tan necesario para una vida más armónica y feliz. Pues, a medida que vamos penetrando en el conocimiento espiritual, vamos apreciando la vida de otro modo, porque vamos comprendiendo con mayor amplitud los diversos aspectos de la Verdad que ya conocemos, así como capacitándonos para comprender y asimilar conceptos más amplios de la Verdad.

Para una mejor comprensión, hagámonos la idea de la subida a una montaña o a un cerro. A medida que vamos ascendiendo hacia la cima, podremos contemplar con mayor amplitud el paisaje del valle, que cuando en el valle nos hallábamos. Y si continuamos subiendo la montaña y alcanzamos la cima, ¡cuán amplio es el paisaje que podemos contemplar, y cuán diferente es de como lo veíamos desde abajo!. Así es el conocimiento de las leyes de la Vida, tanto en el aspecto espiritual como psíquico y humano.

Como puede apreciarse fácilmente, la adquisición del conocimiento en la vida es necesario, es imprescindible para una vida humana mejor. Pero, el conocimiento humano sin el conocimiento espiritual, podrá producir más bienes materiales; pero, por sí solo, jamás producirá felicidad.

Nuestro mundo de hoy está en urgente y apremiante necesidad del conocimiento espiritual verdadero. Porque, sólo el conocimiento espiritual, que comprende los diversos aspectos de la Verdad, puede sacar a la humanidad del caos en que se halla.

Es por ello que hoy están surgiendo por miles y miles pequeñas escuelas esotéricas y de enseñanza espiritual en diversos modos y en diversas partes del mundo, con diferentes nombres, para dar a conocer conceptos espirituales más lógicos y verdaderos, a esta nueva generación con una capacidad intelectiva mayor, a quienes los conceptos religiosos apartados de la Verdad por los convencionalismos, ya no satisfacen, a pesar de habérselos impuesto desde la infancia en los programas escolares.

Necesario es comprender, grabar bien en la mente, que el objeto de la vida y vidas humanas, es progresar, avanzar en el camino de la evolución. Y a medida de este progreso, de este avance, iremos animando personalidades cada vez más destacadas, con mayor inteligencia, mayor poder y mayor bondad o amor; realizando misiones cada vez de mayor importancia, hasta la fase final de la etapa humana, que es la reintegración y liberación de las vidas en los mundos físicos de sufrimiento. Y tanto o más importante es todavía, la condición de felicidad que le aguarda y encuentra en el mundo espiritual al final de cada una de esas vidas humanas.

De aquí, la necesidad imperiosa de adquirir el conocimiento de las leyes de la Vida, ya que, siendo el conocimiento la luz que puede iluminar el camino de la vida humana, mostrando los escollos y peligros, nos ayudará a liberarnos de los mismos.

El conocimiento espiritual por:  Sebastián de Arauco

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