Reencarnación

EL CASO DRAUSIO-MARÍA APARECIDA IV

(Viene del número anterior)

EL BOTE DE SEQUILLOS.-

La abuela de María Aparecida, Dª. Domingas, acostumbraba a hacer sequillos, los cuales eran muy apreciados por su nietecita. Para guardar los referidos sequillos, Dª.  Domingas utilizaba un bote con tapadera. Cuando llegaba a la casa de la abuela, la niña iba directa al bote de sequillos, lo abria y saboreaba, con gran satisfacción, los bizcochos alli guardados para ella.

Después de la desencarnación de Maria Aparecida, Dª. Domingas dejó de hacer sequillos, pero conservó la lata en el mismo lugar del armario.

Drausio debia tener, más o menos dos años y medio y, visitando a la abuela, ocasionalmente avistó el bote de los sequillos. Asi como lo vio, lo pidió e intentó abrirlo. Su abuela le explicó que estaba vacio y no tenia nada dentro. Entonces, Drausio insistió para que lo abriesen, diciendo:   — “Yo      quiero   los sequillos que hay aqui en la lata”.

LOS ALIMENTOS PREFERIDOS. –

Durante nuestra entrevista, tia Leda remarcó mucho la particularidad, concerniente a los elementos escogidos por Drausio:

— Demostraba la misma predilección por alimentos que eran preferidos por Maria Cuando se le preguntaba por qué deseaba determinada cosa para comer, invariablemente decia: “Porque a mi me gustaba eso, cuando era la niña que murió en aquella casa.” Hasta los tres años, siempre recordaba haber sido Maria Aparecida. Después fue olvidándose de eso.

En su libro, Ellos Viven, Dª. Zilda Giunchetti Rosin también se refiere a este aspecto de las preferencias por los alimentos, manifestadas por Drausito, en su niñez:

— El niño tiene, por los alimentos, el mismo gusto que la niña. Al igual que ella, no le gustan los dulces y, si no escondieran el salero, es capaz de comer sal pura, como hacia Maria (Opus cit. p. 151).

Mientras tanto, asi como Drausio demostraba las mismas preferencias por determinados alimentos apreciados por Maria Aparecida, rechazaba igualmente aquellos que eran detestados por su fallecida hermanita.

DIVERSIONES PREFERIDAS.-

Antes de los tres años de edad, Drausio mostraba más inclinación para jugar con las muñecas y otros juguetes femeninos que pertenecieron a Maria Aparecida. Al igual que ella, gustaba de ensuciarse la boca con lápiz de labios, calzar los zapatos de tacón alto y ensartarse en los vestidos de su madre, saliendo a arrastrarlos por la casa. Esta era una de las diversiones preferidas de su hermanita, y de Drausio también.

Los padres del niño tenían preocupación por este comportamiento de su hijo. Temían que el cambio de sexo de una encarnación a otra pudiese influir, en el futuro, en su definición sexual predominante.

Mientras tanto, a partir de los tres años de edad, la tendencia de Drausio se fue volviendo cada vez más acentuada hacia los juguetes y diversiones masculinas. Luego pasó a preferir la bicicleta que perteneciera a la hermana, discutiendo e insistiendo con el padre que era legitimamente suya.

Actualmente, durante nuestra entrevista, pudimos observar con seguridad, que Drausio es un joven perfectamente normal y con acentuadas caracteristicas masculinas. Entre sus diversiones preferidas, figuraban la natación, el “basketball”, el “volley-ball”, el galantear con las chicas y la de frecuentar los bailes familiares. Incluso en lo referente al aspecto físico, Drausio es sano y viril.

El hecho de que María Aparecida haya fallecido mucho antes de la pubertad, cuando todavía no habla fijado definitivamente sus caracteres sexuales, debe haber contribuido para reducir y hasta impedir la influencia del sexo en la encarnación subsiguiente. Constatamos que Drausio es, definitivamente, heterosexual normal.

¡ESTE JUGUETE ES MÍO!

Con ocasión de nuestra entrevista, Dª. Teresa nos contó lo siguiente:

– Cuando nos cambiamos de casa, hablamos guardado varios juguetes que pertenecieron a María Aparecida. Fueron puestos en una habitación separada de la casa. Al entrar por primera vez en el referido cuarto, Drausio vio uno de los juguetes y lo reconoció, diciendo:    “¡Este   juguete  es mío!”  Yo le repliqué, aclarándole: “No    es tuyo, cariño”. Y él retrucó, con firmeza: ¡Si es mío, si; yo sé que es mío!”

La misma manifestación de reconocimiento de los objetos que otrora habían pertenecido a María Aparecida, ocurrió varias veces. Cierta ocasión, Drausio discutió con su padre la posesión legítima de la bicicleta que fuera de su fallecida hermana, diciendo: “¡Esta bicicleta es mía!” Y cuando el Sr. Luis le explicó que podía quedarse con el juguete, pero que había sido de María Aparecida, el niño volvió a insistir: “Lo sé; pero es mío, sí; yo sé que es mío”

Parecía querer explicar que la bicicleta siempre le perteneció.

MIEDO A LOS VEHÍCULOS DE MOTOR. –

Uno de los fenómenos más frecuentes observados en casos de recuerdos reencarnatorios son las fobias. Generalmente el paciente manifiesta temor, repulsa o intolerancia en relación con ciertos objetos, animales, alimentos, situaciones, etc., que le habrían causado daño, sufrimiento o muerte, en encarnaciones anteriores. Casi siempre las fobias surgen en una época determinada de la vida, durando cierto tiempo o indefinidamente, incluso hasta por toda la existencia.

Drausio, hasta aproximadamente los tres años, manifestaba acentuado temor en relación a los vehículos motorizados, tales como automóviles y camiones. Poco a poco, fue perdiendo esta fobia. Actualmente ya no la manifiesta.

Terminamos, en este punto, nuestra relación acerca de los acontecimientos más relevantes que pudimos observar en el presente caso.

A continuación, vamos a ofrecer un esquema de esos hechos y, posteriormente, una apreciación de los mismos, viéndolos y explicándolos a la luz de las principales hipótesis, entre ellas la de la reencarnación.

(continuará)

Hernani Guimaraes Andrade

Del libro “Reencarnación en Brasil”

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