Inicio Editorial Divulgación razonable

Divulgación razonable

0
19
  Para todas las personas que nos hallamos responsabilizadas en la labor de divulgar un conocimiento espiritual serio, razonable y acorde con las necesidades de nuestra sociedad, resulta muy positivo reali­zar una serie de reflexiones que nos muestren hasta qué punto estamos realizando esa impor­tante tarea.
 
 
  El creciente interés por las ideas de índole espiritual, y todavía más en los ambientes juveniles, sector por demás inno­vador e inconformista con lo establecido, ha de suponer para nosotros una gran respon­sabilidad, lo que significa: una concienciación plena, convicción y claridad de ideas e intenciones para llevar ese conocimiento a muchísimas personas que se encuentran en predisposición de recibirlo. 
 
  Lamentablemente, existen muchos enga­ños y conceptos erróneos que intervienen de forma muy negativa en aquellas personas que movidas por la inquietud se lanzan hacia unas ideas que más tarde o más temprano descubren que no eran nada positivas. Sin embargo, y como contrapartida, existen numerosos grupos y personas que desde diferentes ideologías, sí se hallan bien encaminadas y se encuentra comprometidas interiormente a brindar unos conocimientos básicos pero transcendentes, que pueden beneficiar, y mucho, a todas aque­llas personas que los lleven a su vida dia­ria. 
 
  La juventud está llamada a ser uno de los impulsores de estos nuevos conceptos. Sus iniciativas y entusiasmos, así como la inno­vación de las ideas que siempre vienen con cada nueva generación, son cualidades que sabiamente conjuntadas por la experiencia de los más adultos, pueden conformar una agru­pación de personas, voluntades e ilusiones que sin duda alguna impactarán a una sociedad inmersa en sus propias ambiciones, demasiado ocupada con los aspectos materiales y escasa­mente sensibilizada ante el dolor y sufri­mientos ajenos. 
 
  A pesar de ello, y dada la necesidad de un cambio de rumbo y perspectivas que nuestra sociedad tiene, se ha de sembrar, divulgar por toda la Humanidad, todas aquellas ideas que beneficien al ser humano y le ayuden a entender por qué y para qué de la vida y de su estancia en los mundos físicos. 
 
  Hay que poner luz donde hay confusión y oscurantismo. Se deben aclarar las dudas y erradicar la ignorancia que existe sobre la realidad de la vida espiritual y su continua influencia sobre el plano físico. Hemos de saber erradicar falsos misticismos y fanatis­mos, ofreciendo con sencillez y sin compleji­dades un conocimiento al alcance de todos, exento de imposiciones y dogmatismos, que invita a la reflexión y a la mejora del ser humano. 
 
REDACCIÓN
Publicidad solidaria gratuita

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies