Mediumnidad

¿CUANDO SE OTORGA LA MEDIUMNIDAD?

 
  La comprensión de todo cuanto acontece en torno a la mediumnidad es importante por cuanto nos ayuda a entender con más claridad el objetivo de la misma y la transcendencia que conlleva su ejercicio. De aquí que, en el presente artículo, nos detengamos en un factor que también contribuye para asimilar
mejor la gran responsabilidad que contrae todo aquel que viene provisto de mediumnidad en cualquiera de sus facetas.
 
  La mediumnidad es un compromiso adquirido por el espíritu antes de su encarnación en una próxima existencia. ¿Qué significa esto? Ni más ni menos que somos conscientes, y así lo hemos asumido, de la labor que hemos de realizar en la tierra cuando se ponga de manifiesto dicha mediumnidad. Es una tarea a la cual nos hemos comprometido de pleno, sin peros, y que hemos sellado con nuestra firma reconociendo que estábamos dispuestos a ejercerla.
 
  Es evidente a todas luces, y así hemos de reconocerlo, que una responsabilidad del caracter que tiene la mediumnidad no es algo que se nos ofrece por capricho y sin ningún tipo de preparación previa en el espacio. Sino todo lo contrario, es el espíritu desencarnado que, por diversas circunstancias que concurren en su trayectoria evolutiva decide, una veces por sí sólo, y otras obedeciendo los consejos y sugerencias de espíritus más elevados, venir a la Tierra provisto de mediumnidad para adelantar más rápidamente en su progreso.
 
  Comprendamos que cuando estamos fuera del cuerpo, libres de la envoltura corporal, el espíritu es más libre y comprende mejor su situación y por ende, las necesidades más urgentes que como espíritu a evolucionar ha de conseguir.
 
  Estando el espíritu desencarnado, en definitiva, no piensa como ahora, sus intereses son neta y exclusivamente espirituales y, hallándose libre de prejuicios y presiones sociales, opta por una vida que le sea de máximo provecho para poder recuperar el tiempo perdido, y dentro del programa a realizar en su próxima existencia se planifica un proyecto que incluye la mediumnidad preparándose debidamente para llevarlo a cabo y poder cumplir perfectamente tanto con sus responsabilidades humanas como con las espirituales.
 
  De aquí se desprende que quien comprende perfectamente el objetivo y transcendencia de la mediumnidad, lejos de rehusarla y de no querer saber de ella, la asumirá con todas sus consecuencias, porque sabe lo mucho que tiene en juego y es consciente de que es una oportunidad que se le ha concedido por su propio beneficio y comprende que los de arriba no le han olvidado y quieren ayudarle.
 
  Vistas estas consideraciones ya podemos dilucidar si es pertinente o no rechazar la mediumnidad, hecho que por desconocimiento de estos planteamientos muchas personas hacen, consiguiendo con ello lamentablemente dar un espaldarazo a su propia evolución espiritual endeudándose más de lo que ya estaban. Pero esto no es todo, puesto que mientras en la tierra hacen un esfuerzo estéril por dar de lado a su condición de médiums, de compromiso ante un plano espiritual, lo cual supone molestias e inconvenientes que derivan de ese rechazo a su facultad, mientras que aquí no queremos aceptar la situación, una vez desencarnados esta es una postura que ya no podemos mantener, porque entonces se nos presenta la firma que estampamos con anterioridad a nuestra encarnación y nuestro espíritu vuelve a tomar conciencia de su estado espiritual y de la responsabilidad que traía al venir dotado con una mediumnidad.
 
  Es entonces cuando este espíritu no se perdona su comodidad e inconsciencia y al comprender que se ha traicionado a sí mismo y ha echado a perder todo un programa establecido, con el trabajo que ello conlleva para los espíritus que estaban a su cargo, sufre enormemente y sabe que ha perdido una existencia.
 
 ¿Por qué digo que ha perdido su existencia? Porque generalmente, cuando una persona que viene con mediumnidad no la acepta, debido a las influencias negativas que le asedian y a su espíritu que siente lo que tiene que hacer pero que es incapaz de imponerse entra en un desequilibrio y desarmonía que no le dejan siquiera realizarse normalmente como persona, al saber que una vez libre de la materia este espíritu sufre muchísimo al verificar todo cuanto tuvo a su alcance y que no aprovechó.
 
  Nunca se debe rechazar una facultad, porque no es casualidad que la tengamos, es una responsabilidad que ha de ejercerse con la máxima limpieza y dignidad que podamos. Además la consecuencia de no cumplir con este compromiso no es otra que tener que volver no una vez sino cuantas veces haga falta a repetir dicha existencia hasta que seamos capaces de cumplir con el compromiso asumido antes de encarnar. No lo olvidemos, todo cuanto se promete y se firma hay que cumplirlo, no hay justificación válida y más vale no dejar para mañana lo que podamos hacer hoy, porque entonces con toda seguridad nos costará mucho más trabajo.
 
F.H.H.
Anteriores Artículos

CASOS DE REENCARNACIÓN COMPROBADA

Siguientes Artículos

EL ENTORNO. PREPARACIÓN

Sin Comentarios

Deja tu opinión