Convivencia

CONVIVIR ES LUCHA INTERIOR

Convivir no es lo que aparentemente puede parecer, es algo más profundo y suele ser más difícil de lo que a priori se suele suponer.

Una cosa es convivir de manera superficial, sin más compromiso. Otra muy distinta diferente es practicar la convivencia con el objeto de crear un núcleo compacto, un grupo de personas dispuestas a entenderse y a sacrificar lo que personalmente sea necesario en aras del conjunto.

Esta es la convivencia que a nosotros nos interesa, y por la que debemos estar dispuestos a realizar el esfuerzo necesario para que por nuestra parte nada interrumpa o pueda perjudicar al conjunto.

Nuestra mentalidad debe adaptarse lógicamente a la idea de conjunto, ya que no es lo mismo estar a solas, que participar de los objetivos de un grupo que persigue metas en común. El ser humano tiene la capacidad de adaptarse a su entorno, y de saber en cada momento cual ha de ser su comportamiento. Esto es lo importante, ser conscientes de que como parte de un engranaje, hemos de ser copartícipes del mismo, colaborando en el mismo sin causar ningún obstáculo para su desenvolvimiento.

Por lo tanto, hemos de ser conscientes de que para lograr ser parte y miembros activos del mismo, debemos acoplarnos íntegramente como parte esencial de esa maquinaria, y para ello hemos de realizar un trabajo interno que nos va a exigir ir progresivamente evolucionando para que dicha maquinaria se mantenga perfectamente engrasada y no haya ninguna astilla que pueda suponer un peligro para su funcionamiento.

Cada uno de nosotros tiene un carácter, una forma de ser diferente, y esto hay que respetarlo, de la misma manera que deseamos ser respetados, hemos de respetar a todos. En este sentido una faceta imprescindible es el autocontrol, y el conocimiento de si mismo. Estas son las herramientas que tenemos que poner en marcha, porque de no hacerlo enseguida surgirán los roces y las desavenencias con los compañeros, simplemente porque algo no se hizo a nuestro gusto.

Los gustos propios es algo que habrá que ir limitando, así como las tendencias individualistas, el afán de protagonismo y todo aquello que perjudica e interrumpe la marcha normal del conjunto. Para ello deberemos entablar una lucha denodada con nosotros mismos. Hay que ir eliminado el egoísmo, el individualismo, la vanidad, los defectos morales en una palabra, que son las lacras que minan los intentos para establecer los lazos de amistad y de solidaridad entre las personas.

En la convivencia es donde surgen los roces, las asperezas, el rechazo, incluso la animosidad, las antipatías, etc., infinidad de situaciones adversas que suponen un impedimento muy importante para poner en marcha la práctica de la convivencia. Sin duda todos y cada uno de los miembros de un grupo han de poner de su parte, para evitar todos y cada uno de esos obstáculos que surgen en el día a día, y que sólo se pueden evitar a través de la tolerancia, del respeto y aceptando que en muchas ocasiones el error está en nosotros.

Es por ello que el autocontrol, unido al autoanálisis ha de servirnos para pensar las cosas dos veces, y no dejarnos llevar por un arrebato, por ideas preconcebidas, por impulsos descontrolados, o simplemente por creer que las nuestras son las mejores ideas o que nuestro comportamiento es siempre el más adecuado.

Si no nos conocemos bien a nosotros mismos, como vamos a conocer lo suficientemente a los demás, para juzgarles, criticarles, censurarles, etc., debemos actuar siempre con mucha prudencia y pulcritud, esmerándonos en el trato, para no dañar a ningún compañero, menospreciarlo o herirlo de alguna manera, hechos estos que cuando se producen causan consecuencias que después pueden ser muy difíciles de enmendar y eliminar.

Nuestra tarea como individuos que formamos parte de un grupo consiste, las más de las veces, en tender puentes, en ayudar a que todos alcancen ese grado de compromiso y homogeneidad, para que todos estén a la misma altura y no concurran en el conjunto circunstancias que alejen a los unos de los otros, en lugar de acercarlos.

Debemos acariciar la bella idea de conseguir una convivencia, sino plena de armonía, porque aún tenemos muchos defectos, lo más cercana a ella, al menos consiguiendo la amistad entre todos, el compañerismo, la solidaridad, y poco a poco, ir adquiriendo mayores dosis de afinidad entre todos. El buen criterio, el sentido común, y principalmente el amor, en forma de unión, afecto y solidaridad han de crear las bases sobre las que se sostenga con firmeza nuestro pequeño edificio, para que cuando surjan los problemas, las discrepancias o cualquier otro tipo de situaciones, sea más fuerte el amor y los principios de unificación, para que se puedan resolver con presteza dichos problemas, que por otra parte son inevitables que ocurran.

Esto no se consigue por azar, no viene por generación espontánea, hay que trabajarlo, hay que lucharlo y anteponer en muchas ocasiones nuestro personalismo, la vanidad y todo aquello que puede romper dichos lazos de amistad y de afinidad. Es preciso llegar a entenderse, sabiendo ceder, sabiendo ponerse en el lugar del otro, en la piel del otro, es preciso saber renunciar al yo egoísta que todos llevamos dentro, para resaltar los principios del grupo.

La convivencia nos propicia, como ninguna otra actividad humana y social, un campo sin límites para que descubramos como somos en realidad, que cambios hemos de efectuar en nuestra personalidad para ir perfeccionándonos, mejorando en el día a día nuestra conducta y comportamiento. No hay nada mejor para el progreso espiritual que compartir ideas, metas y objetivos para el progreso moral, que es la prueba y la asignatura más importante que podemos tener quizás todos y cada uno de nosotros.

Mediante la convivencia nos podemos hacer perfectamente conscientes de cuales son nuestras carencias, limitaciones, malos hábitos y conductas, y si queremos salir triunfantes y victoriosos no nos queda más remedio que poner manos a la obra y comenzar a ser humildes y valientes al mismo tiempo, para realizar ese trabajo tan estoico como es el rectificar y corregir viejos hábitos y defectos que arrastramos desde épocas remotas.

Todos los defectos pueden ir apareciendo en nosotros cuando participamos de una convivencia, semana tras semana, con los miembros de un mismo grupo, la comodidad, el orgullo, el egoísmo, la vanidad, la envidia, el rencor, los malos pensamientos y sentimientos, de todo tipo, nos asaltan sin darnos cuenta, a veces cuando somos conscientes ya es tarde, ya hemos errado. Pero si tenemos buena voluntad, y deseos de mejorar y de contribuir en el bien del conjunto, siempre estamos a tiempo de enmendarnos, de rectificar, de pedir perdón.

Asimismo cuando se van eliminado estos defectos, va surgiendo la afinidad, la simpatía. El afecto, el cariño surge de manera espontánea, el acercamiento, entonces se vive en armonía y sacamos a la luz lo mejor de nosotros mismos, y se convive fraternalmente, se desea estar juntos cuanto más tiempo mejor. Se liman las asperezas, se superan los pequeños escollos del principio y todo empieza a sumar. Todos están a gusto consigo mismos, no salen los comportamientos o actitudes egoístas, porque ya no caben, el engranaje cada día esta más perfecto y funciona mejor, no le falta ninguna pieza, ninguna esta desajustada. Eso si siempre hay que estar vigilantes y realizar el trabajo de mantenimiento, Nunca hay que confiarse, porque el enemigo esta dentro de cada uno de nosotros y hasta no erradicarlo del todo no se puede descuidar. Mientras estemos en este mundo siempre existe la posibilidad de que vuelva a resurgir.

Ese es el trabajo de todos, no dejar que surjan las más mínimas desavenencias y corregirlas en el momento se produzcan para que no tomen fuerza.

Pensemos en ello, La convivencia en armonía es algo que hay que trabajar y es cosa de todos, nada se nos regala.

Fermín Hernández Hernández

© 2015 Amor, paz y caridad

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1 Comment

  1. Rafa
    24 enero, 2015 at 18:22 —

    Totalmente de acuerdo con lo expuesto,sin duda alguna el trabajo esta en el autoanalisis de uno mismo antes de ver los defectos de los demas

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