¿CÓMO SE REENCARNA? I

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¿Como se reencarna?
Serpadres.es

  Primera Parte: Proceso Biológico

Cada alma recibe un cuerpo de acuerdo con sus merecimientos y sus previas acciones” Orígenes de Alejandría (Siglo II d.C.)

¿Como se reencarna? I
Esta escena, que podemos contemplar en el Templo de Karnak en Egipto, muestra la preparación del cuerpo físico y el periespíritu en el momento de la concepción. Moldeados en el torno estos últimos, a continuación la diosa Isis incorpora el “Ka” (Alma inmortal) que da la vida. Así explicaban los Egipcios hace 4000 años el proceso de reencarnación.

Llegados a este punto, es el momento de explicar el proceso de la reencarnación bajo tres enfoques principales, el biológico, el psicológico y el espiritual. Antes de abordar cada uno de estos apartados debemos recordar que, en todo proceso de reencarnación, es necesario tener en cuenta la planificación previa de la que hablamos en el artículo de septiembre pasado y las condiciones en que se efectuará la reencarnación conforme explicamos en el artículo del mes anterior.

Teniendo en cuenta estos dos aspectos, pasemos a analizar en primer lugar el proceso biológico, que viene caracterizado por dos fases claramente diferenciadas; la primera la denominaremos como de “aproximación y ligazón”, y la segunda “concepción y desarrollo“. 

Cuando el alma humana ha de reencarnar, conforme ya explicamos en los artículos citados arriba, se prepara durante un tiempo en el plano espiritual, diseñando los objetivos de lo que será su nueva experiencia en la carne; esa planificación tiene en cuenta no solo lo que atañe a los padres, familiares, lugar de nacimiento, condiciones socioeconómicas, psicológicas, etc., sino las relaciones, deudas y compromisos pendientes con los espíritus que serán sus allegados. Esa programación es efectuada por entidades superiores que ayudan para que se pueda llevar a cabo cuando el espíritu reencarnante no tiene libre albedrío por su escasa moralidad, maldad o primitivismo. Cuando ya se tiene una mediana concepción moral, el espíritu puede ser consciente de su nueva planificación e incluso sugerir y/o colaborar en la misma.

Llegado el momento, el espíritu es acercado a los que serán sus nuevos padres (muchas veces previo compromiso en el plano espiritual por parte de los intervinientes), y de forma paulatina se va produciendo la aproximación al centro de fuerza genésico (chakra) de la madre, a fin de imantar las energías periespirituales del reencarnante y de la gestante. Esta imantación puede durar un tiempo indeterminado hasta que el proceso queda completado por la inminencia de la fecundación pendiente.

Cuando está proxima la hora planificada de la fecundación, de manera automática, el óvulo materno comienza a ser magnetizado por las energías del periespíritu del reencarnante, a fin de producir un acoplamiento hasta la llegada del espermatozoide que completará la fecundación y con ello la concepción.

Al mismo tiempo, el periespíritu del reencarnante va reduciendo su tamaño hasta acoplarse definitivamente al molde que constituirá su nueva morada, la célula resultante o cigoto, que inicia el proceso de desarrollo y división celular a partir de la concepción. En esa reducción de tamaño, que a veces dura mucho tiempo, el espíritu va perdiendo la consciencia de quien fue, olvidando su pasado de forma temporal, puesto que su inconsciente tiene perfectamente archivadas sus experiencias milenarias. Es como una anestesia de la memoria consciente, que le impide recordar su pasado temporalmente durante la vida física, a pesar de guardar íntimamente todas sus vivencias anteriores.

Pasado un tiempo de la comunión sexual, el espermatozoide es atraído hasta el óvulo magnetizado por el periespíritu del reencarnante. Y aquí se produce un hecho notable; por sintonía vibratoria del periespíritu del reencarnante que ha magnetizado el óvulo materno, este último atrae al espermatozoide más adecuado para fecundarlo, ya que es la célula más afin existente entre los millones de espermatozoides que rodean al óvulo. Entonces, los dos gametos (óvulo y espermatozoide) completan la concepción.

Así, la base genética y de desarrollo embrionario serán los adecuados para el desenvolvimiento del niño conforme a la planificación del cuerpo físico que deberá tener, ya que las características psicológicas y espirituales le vienen dadas por su propia individualidad, que el alma transfiere a través del periespíritu.

De esta forma tiene todo el sentido la frase que encabeza este artículo, y en la cual Orígenes ya afirmaba que no existe la injusticia, sino que cada alma recibe el cuerpo que necesita según sus merecimientos y acciones anteriores (cuando, dónde fueron efectuadas esas acciones, si el alma es creada con el cuerpo como afirman algunas religiones…); sin duda, Orígenes se refiere a las experiencias del alma en vidas anteriores y a la preexistencia de la misma antes de tomar un cuerpo físico.

El término “concepción” es sinónimo de “reencarnación”. Hasta que la primera no se produce, no podemos hablar específicamente de reencarnación propiamente dicha. Este punto de partida es muy importante desde el punto de vista ético-moral cuando hacemos referencias o buscamos respuestas éticas a dilemas como el aborto, las manipulaciones de células embrionarias, los anticonceptivos, etc. Teniendo en cuenta este punto de partida, debemos saber que todo aquello que interrumpa una reencarnación a propósito después de la concepción es un atentado contra la vida humana, mientras que lo que acontece previamente a ella no tiene la misma repercusión a nivel moral.

“La concepción actúa como un electroimán con una fuerza magnética irresistible” Dr. J. L. Cabouli – Libro “La Vida antes de nacer”

Por consiguiente, en el momento de la concepción son liberadas una serie de energías electromagnéticas formidables, así como una serie de substancias bioquímicas que darán lugar a lo que se conoce como “el pequeño big-bang de la vida”.  Es un momento extraordinario donde la fuerza de la vida se abre paso por la predominancia del espíritu sobre la materia. Hoy ya sabemos que la mente sobrepuja la materia; de tal forma que esta última, entendida bajo aspectos de física, no es más que energía condensada. Los átomos, las moléculas y las subpartículas que los forman no tienen consistencia física.

Nuestras células, formadas por átomos, en última instancia no son más que energía que forman parte de un subsistema mayor que, en el caso del ser humano, se denomina espiritu y que en el proceso de reencarnación se vale de un cuerpo intermedio a su servicio llamado periespíritu. Este último es la matriz, el molde (MOB*), donde la forma física que constituye la célula que forman el óvulo y el espermatozoide fecundados van a efectuar un desarrollo sustentado y organizado, no solo por las leyes biológicas de la recapitulación embrionaria, sino fundamentalmente por las imantaciones electromagnéticas que desde el primer momento el periespíritu del reencarnante impregnará en el ADN celular.

“El M.O.B dirige el desarrollo del feto como una matriz sobre la cual se modela el futuro cuerpo físico”

Así pues, todo el desarrollo fetal vendrá condicionado por las energías de esa matriz o modelo organizador biológico, que tendrá como resultado la forma, las herencias genéticas que deberán expresarse y las que no, las condiciones favorables o desfavorables que la ley de causa y efecto impone a fin de reeducar el alma, etc.; todo ello conforme a la planificación que el espíritu del reencarnante trae a la Tierra.

En el próximo mes abordaremos las explicaciones acerca del proceso psicológico y espiritual del alma que reencarna.

¿Cómo se reencarna? I por: Antonio Lledó

2020, Amor, Paz y Caridad

“La influencia del alma antes de encarnar puede ser percibida por la madre antes de que se produzca la fecundación, sabiendo exactamente el momento preciso en el que se produce la concepción de su hijo. A veces es el padre quien siente la influencia del futuro ser”

 

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