¿A QUÉ NOS OBLIGA LA BENEFICIENCIA?

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¿A qué nos obliga la beneficiencia?

¿A qué nos obliga la beneficiencia?

La beneficencia, generosidad o filantropía nos obliga a contribuir al bienestar de nuestros semejantes, aliviando su pobreza material, sobre todo la de aquellos con quienes la suerte nos ha ligado o hacia los que sentimos más afecto y simpatía.

Los actos benéficos, que, como dice un autor, son el amor en actividad, consisten en general en otorgar al prójimo todo el bien que podamos; en hacer que nuestra comunicación con los hombres les sea provechosa; y en combinar de tal manera los actos de nuestra vida con las necesidades de nuestros hermanos, que, sin perder de vista la obra de nuestra felicidad, tomemos en la suya la mayor parte posible. Este es el gran problema que la moral plantea y resuelve como en abstracto, dejando a los cuidados de cada cual el obrar según las circunstancias, pero siempre en busca del mayor bien para nuestros semejantes.

La beneficencia no está vinculada en la grandeza, en la opulencia, en el crédito ni en el poder; todo ciudadano virtuoso puede ser benéfico en la esfera en que la suerte le ha colocado. Con las virtudes, con el talento, con la ilustración y con el trabajo podemos servir útilmente a nuestros semejantes.

Pasando Mr. Cherón hacia medianoche por delante del taller de un pobre herrero, oyó los redoblados golpes en el yunque y entró para saber el motivo que le retenía en el taller hasta aquella hora.

“—No trabajo para mí, dijo el herrero, sino para Pedro, mi vecino; el desgraciado ha sufrido un incendio que ha destruido cuanto poseía, y él y sus hijos duermen sobre un puñado de paja. Yo me levanto ahora dos horas más pronto y me acuesto dos horas más tarde; esto compone dos jornales por semana, cuyo producto puedo cederle; al fin no son sino algunos golpes más de martillo que tengo que dar. Si yo poseyese alguna cosa, la partiría con él; pero no tengo más que mi yunque. Por fortuna la tarea no falta en esta estación, y cuando se tienen brazos es preciso hacerlos servir para socorrer al prójimo.

—Muy bien, respondió Mr. Cherón; pero ¿creéis que vuestro vecino Pedro podrá nunca devolveros lo que le dais?

— ¡Oh!, bien puede ser que no, y yo lo siento más por él que por mí; pero, ¿qué queréis?, cada día él y sus hijos pueden comer pan; después de todo, yo no seré más pobre por eso, y sus desgraciados hijos no morirán de hambre. Es preciso ayudarnos unos a otros; si mi casa se hubiese quemado, yo habría estado muy contento de que se hiciese por mí otro tanto”.

Lección 3. De las virtudes humanas; 39. ¿Qué debe entenderse por humanidad? De la obra: COMPENDIO DE MORAL UNIVERSAL O HUMANA por Don FABIÁN PALASÍ.

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