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A NUESTROS LECTORES

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A NUESTROS LECTORES
Votos de paz,  equilibrio y armonía para todos 
y cada uno de los días del próximo año 2014.
 
 
Redacción Amor, paz y caridad

MARIA GRACIA ENDER

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CON MARIA GRACIA ENDER

Entrevista realizada desde el corazón. Con el aprovechamiento de un amplio y profundo conocimiento espiritual Gracia nos introduce en el sentido trascendente de la vida espiritual a través del amor y la fraternidad.

 

HIJO DEL PLANETA

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HIJO DEL PLANETA

Cuando te encuentres sereno y contento 

en cualquier lugar del mundo …, 

 
Cuando todo lugar sea tu país …,

Cuando no teniendo nada, sientas que lo tienes todo …,

Cuando en la opulencia luzcas humilde …, 

 
Cuando puedas devolver bien por mal sin importar a quien …,

Y veas a tu hermano en cada ser …,

Cuando apliques que amar, es solo dar y dar sin importar más nada que tan solo dar …,

Cuando indiferente avances, 
entre aquellos que te insulten…, 
Y en el silencio les envíes tu perdón.

Cuando nadie pueda herirte, ni por nada has de afligirte …,


Cuando a quien te odie, tu le des amor …, 
 
Cuando ejerzas la inocencia con conciencia …, 
 
Cuando busques el saber, así como buscas el pan …,

Cuando ames todo sin pasión, ni posesión …, 
 
Cuando la realidad se imponga al fin a la ilusión…,
 
Cuando sepas aliviar las penas de aquellos que sufren …, 
Y tus labios digan solo la verdad …,

Cuando hagas del deber un placer y el placer no sea más para ti un deber …, 
 
Cuando vivas el presente como lo único urgente …, 
 
Cuando la Bondad sea tu voluntad …, 
 
Cuando el egoísmo ceda al altruismo …, 
 
Cuando la impureza, ceda a la pureza y la virtud, Entonces serás un hombre, serás una mujer, serás un ser que alcanzó la humanidad …, Serás un hijo del planeta.

Madre Teresa de Calcuta

 

VIDA ACTIVA

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   La Vida es actividad. Sin actividad la Vida se transforma en algo penoso, en algo hasta doloroso y sin alternativas.
 Fundamentalmente, crecen las fuerzas que nos mueven a buscar la actividad, a medida que comprende­mos más y mejor los distintos aspectos que hacen a una verdadera vida, a una existencia de provecho, que no sólo dejamos transcurrir e intentamos pasar con las menores dificultades y padecimientos.
  Cuando vamos comprendiendo la importancia de vivir y contribuir con propios esfuerzos al bienestar de otros, vamos cambiando fundamentalmente nuestra forma de vivir, porque ya no se trata de transcurrir, se trata de participar, se trata de compartir, se trata de mirar más allá de nuestra propia conveniencia y bien pasar. 
  Comenzamos entonces a descubrir los valores ocultos de vivir, más allá de sobrevivir; de existir con un renovado motivo de ser; de levantarnos cada día con la expectativa nueva, consoladora y renovadora de nuestra naturaleza íntima, de poder prestar un servicio mediante una acción esforzada. 
  Vamos viviendo, y vamos aprendiendo a vivir; a vivir con un panorama de cosas nuevas, ya no nacidas de la vacuidad de una distracción en la que matamos el tiempo, vacuidad que muchos llaman vivir. 
  Vivir es tener la renovada expectativa de la actividad, pero no una actividad que nos evada de las preocupaciones y de los padecimientos, sino una actividad que nos enfrente a las difíciles situaciones de existir y nos permita mirar de frente a la adversidad y considerar las dificultades de otros como propias. 
CARLOS MANCO

LO MAS IMPORTANTE 

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  Más que nunca estamos viviendo unos momentos que nos hacen ver con claridad la enorme necesidad que esta humanidad tiene de transformar muchos moldes, preconceptos, formas de comportamiento y, en definitiva, todo aquello que entorpezca la evolución hacia actitudes más correctas y beneficiosas para todos.
Hay una constante búsqueda de soluciones para los problemas de hoy en día, para una sociedad que todavía se debate entre la violencia, el hambre, las guerras, la ambición, etc. Son muchas las personas que intentan poner remedio a estas circunstancias perniciosas pero la causa de éstas, está en el propio hombre y somos reacios ante el cambio, preferimos el egoísmo y el bienestar propio antes que el desinterés y el altruismo, y por ello seguimos aferrados a nuestras perte­nencias negando nuestros esfuerzos en pro de los demás. 
 
  Sólo hay una solución y todos en nuestro interior la sabemos: el Amor que nos ejemplificó Jesús; pero son pocos los que comprenden lo positivo que encierra su puesta en práctica. Con nuestro actual comportamiento esta­mos caminando hacia la propia destrucción, es urgente que comprendamos la raíz de este problema para ponerle efecti­vos remedios. Está claro que el mundo entero no va a cambiar de repente, se necesita de un proceso y en él se transformarán aquellas personas que, de verdad lo entiendan y alcancen a vislumbrar la importancia de reunir al ser humano bajo un estandarte universal: El Amor fraterno. Es algo que cada uno ha de conseguir en su interior para después compartirlo con aquellas personas que sientan como él, aunque tengan otras ideas o pensamientos, a pesar de que existan diferencias externas o internas. 
 
   En estos momentos críticos hay una llamada Univer­sal a todas las personas de buena voluntad, a aquéllas que sientan que hay algo en lo que merece la pena trabajar, cual es la unión de todos los hombres. Necesitamos con urgencia estar seguros de que nuestras obras y actuaciones son correctas. A tal fin, sería preciso abrir nuestra mente y corazón ante la Vida, hacia todas aquellas ideas, doctrinas o formas de pensar que nos orienten hacia el bien. No se trata de decir cual de ellas es mejor, todas cumplen su papel y a cada uno toca escoger aquélla que le ha de servir de guía. No olvidemos que toda idea que predique la importancia de llevar el Amor a nuestra vida, es positiva, y si la seguimos nos ayudará. 
 
   Es vital que todos caminemos hacia esa unión, a fin de mejorar las condiciones de vida de nuestra humani­dad. Olvidemos por un momento a qué confesión religiosa o ideológica pertenecemos y, valoremos la realidad que nos evidencia la importancia de establecer en el mundo un símbolo en el que todos estemos amparados; él es la verdadera salvación para todo aquél que lo lleve a su realización: el Amor. 
 
  Son instantes para reflexionar y analizar hacia dónde nos conduce nuestro actual comportamiento. Debemos demostrarnos a nosotros mismos la realidad de los benefi­cios que nos da una conducta basada en la moral y en la convivencia fraterna con los demás, sin distinciones. Así, nos decidiremos a trabajar denodadamente, sin escatimar esfuerzos. Es preciso que conozcamos en la práctica las dos actitudes, la egoísta que sólo tiende al propio benefi­cio y la altruista que ofrece a los otros aquello que deseamos para nosotros. Si nuestras intenciones son de ayuda y entrega desinteresada, hemos de llevarlas a nuestra vida sin reservas. Aquéllos que todavía no sientan en su interior un ideal de fraternidad, observen lo que más le falta a este mundo, analicen concienzudamente lo que ellos esperan de la Vida y verán como es esto también, precisan del Amor. Siendo así, luchemos todos por lo mismo, no caben las excusas, todos, la humanidad entera, comprendemos que eso es lo que más-necesitamos. 
 
  Por tanto, olvidemos las diferencias, incluso las ideológicas, sepamos renunciar a nuestros deseos egoístas, ofrezcamos nuestro corazón a los demás sin distinciones, ayudémonos a seguir adelante, a rectificar aquellos errores que nos distancian unos de otros, que impiden que la verdadera paz anide en nuestro interior y que la felicidad y alegría engalanen nuestros actos con buenas obras para con todos. 
 
  Quizás pensemos que esto es una utopía indefinida, imposible de conseguir, pues no todos estarán dispuestos a aportar su granito de arena. Pero no por ello se ha de abandonar la lucha. Los que comprenden hacia dónde ha de caminar el hombre, aquéllos que crean en algo más que en lo físico, en lo puramente material, que crean en definiti­va en los nobles sentimientos que acercan de verdad a las personas, sabrán con certeza que han de esforzarse por ese elevado ideal. Así, con su ejemplo, contagiarán a muchas personas y éstas a su vez trabajarán por lo mismo. 
 
  Es labor de todos y por eso es preciso conjuntar los esfuerzos. Son muchas las trabas, es cierto, pero si intentamos corregirlas indudablemente conseguiremos mayores logros que si sólo nos conformamos con conocerlas sin más. A lo largo de sucesivos comentarios intentaremos en esta sección, valorar todos los entorpecimientos que nos puedan alejar de ese objetivo común de unión entre todos los hombres. A tal fin siempre hemos de ver qué es lo más importante para acercarnos mejor unos a otros suprimiendo cualquier dificultad que nos aleje. 
 
F.M.B. 
 
¿Por qué lamentarnos de la falta de amor, de amistad, de ternura que guardan para nosotros las demás almas humanas? ¿Les prodiga la nuestra iguales tesoros para exigir el cambio? 
 
JUAN VALERA


AMOR ES DARSE TODO

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El hombre estaba tras el mostrador, mirando la calle distraídamente.
 
Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina. Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entró en el negocio y
pidió para ver el collar de turquesa azul.
 
– «Es para mi hermana. ¿Puede hacer un paquete bien bonito?». -dijo ella.
 
El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó:
 
-¿Cuánto dinero tienes?
 
Sin dudar, sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos.
Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz:
 
– «¿Esto alcanza?».
 
Eran apenas algunas monedas las que exhibía orgullosa.
 
– «¿Sabe?, quiero dar este regalo a mi hermana mayor. Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella. Es su cumpleaños y estoy segura que quedará feliz con el collar que es del color de sus ojos»
El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, lo envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.
– «Tome, dijo a la niña. Llévelo con cuidado».
 
Ella salió feliz, corriendo y saltando calle abajo.
Aún no acababa el día, cuando una linda joven entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó: 
 
– ¿Este collar fue comprado aquí? «¿Cuánto costó?
 
–  «Ah!», – habló el dueño del negocio. «El precio de cualquier producto de mi tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente».
 
–  La joven exclamó:  «Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas. El collar es verdadero, ¿no? Ella no tendría dinero para pagarlo».
El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven y le dijo:
– «Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar: ELLA DIO TODO LO QUE TENÍA».
El silencio llenó la pequeña tienda y dos lágrimas rodaron por la faz emocionada de la joven en cuanto sus manos tomaban el pequeño envoltorio.
La verdadera donación es darse por entero, sin restricciones. La gratitud de quien ama no conoce límites para los gestos de ternura. Agradece siempre, pero no esperes el reconocimiento de nadie.  Gratitud con amor no sólo reanima a quien recibe, reconforta a quien ofrece.

SOCRATES

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SÓCRATES
 
 
  Sócrates (470-399 A.C.) es sin duda uno de los grandes personajes de la historia que más huella ha dejado en el pensamiento y la concepción de la moral humana. No escribió nada, y sabemos de su vida a través de su discípulo y gran filósofo Platón, el cual refleja en sus Diálogos el pensamiento socrá­tico y su forma de entender el mundo. 

 

  Fue un personaje singular que simbolizó la con­ciencia de todo un pueblo, el ateniense, y que denun­ció los abusos de poder y las injusticias; defendió a los desheredados y fue acusado de “introducir nue­vos Dioses” y de “orientar a la juventud por cami­nos equivocados”. Esto, y el llevar sus convicciones hasta el final le costó la vida y fue condenado por el pueblo de Atenas a morir envenenado en el 399 A.C. 
 
  Su defensa ante el tribunal y la forma en que ésta se produjo es sin duda todo un alegato sobre la libertad de pensamiento y el derecho del ser huma­no a expresar sus opiniones por críticas que éstas sean. 
 
  El pensamiento socrático puede basarse en varios puntos esenciales: 
 
  • lº) La auténtica sabiduría está en la virtud. “El hombre sabio es el hombre virtuoso”. 
  • 2º) Fue el primer moralista de la historia. “Quien sepa lo que es bueno, también hará el bien”. 
  • 3º) Explicó la inmortalidad del alma. “Nuestras almas existían antes de este tiempo, antes de aparecer bajo esta forma humana; y mientras estaban así, sin cuerpo, ya sabían, ya tenían conocimiento”. (Fedón). 
  • 4º) “El verdadero conocimiento es el que sale del interior de cada uno”. 
 
  Pero más allá de la importancia del personaje, nos interesa reseñar algunas de sus convicciones y de sus actitudes ante la vida como grandes ejemplos a seguir. 
 
  Su punto de partida fue la humildad, pues él no estaba seguro de nada hasta el punto de afirmar que “yo solo sé que no sé nada”. A través de la razón intentó averiguar lo que estaba bien y lo que estaba mal. Y no sólo se contentó con eso sino que denunció públicamente los comportamientos inmo­rales de su época. Para el pueblo ateniense, la ente­reza y rectitud moral de Sócrates resultaba muy incómoda. 
 
  Fue la voz de la conciencia moral de Atenas, y continuamente se veía impelido a denunciar los abusos y las condenas a muerte a las que se oponía siempre. Sócrates decía que no tenía elección: una “voz divina” en su interior le obligaba constante­mente a denunciar lo que estaba bien y aquello que no lo estaba. 
 
  Si realizamos un paralelismo histórico con Jesús, comprobaremos la similitud de características entre estos dos personajes. Ninguno de los dos escribió nada, ambos tuvieron la moral como actitud ejem­plar en su vida, ambos fueron grandes oradores que fascinaban a aquellos que les escuchaban. 
 
  Tanto Jesús como Sócrates hablaban en nombre de algo superior a ellos mismos (Dios). Ambos denunciaron la injusticia y el abuso de poder; ambos desafiaron al poder de su sociedad, y los dos fueron condenadas a muerte por difundir ideas “peligro­sas”. 
 
  En el mito de la caverna de Platón, Sócrates es representado como el ser humano que se atreve a salir de las sombras de la caverna (mundo material de los sentidos) a la realidad exterior (el mundo de la luz, el de la espiritualidad o de las “ideas”). Aquí nos demuestra Platón el gran sentido espiritual de sus ideas y de Sócrates, explicando que el mundo real es el de los espíritus; que el cuerpo humano es una cárcel para el alma y que lo que vemos no es más que un pálido reflejo de la auténtica realidad del ser: “la realidad espiritual”. 
 
  Antes de beber la cicuta, Sócrates, recomendó a sus discípulos que cuando falleciese no dijeran: “Enterramos a Sócrates” sino “Enterramos el cuer­po de Sócrates». 
 
REDACCIÓN 

LOS PEQUEÑOS DETALLES

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  El alumno, según él, había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles.
 
  Con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá. Cuando el maestro le devolvio las pinturas al alumno el cuadro había cambiado notablemente.
 
  El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime. Casi con reverencia dijo al maestro:
 
  ¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro?
 
  Es que en esos pequeños detalles está el arte. Contestó el maestro.
 
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  Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles.
 
  Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños milagros que nos rodean cada día. Un ave que canta, una flor que se abre, el beso de un hijo en nuestra mejilla, son ejemplos de pequeños detalles que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia.
 
  Todas las relaciones -familia, matrimonio, noviazgo o amistad- se basan en detalles. Nadie espera que remontes el Océano Atlántico por él, aunque probablemente sí que le hables el día de su cumpleaños. Nadie te pedirá que escales el Monte Everest para probar tu amistad, pero sí que lo visites durante unos minutos cuando sabes que está enfermo.
 
  Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien. Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión dejan pasar muchas otras, modestas pero significativas. Se puede pasar la vida sin que la otra persona necesitara jamás que le donaras un riñón, aunque se quedó esperando que le devolvieras la llamada.
 
  Se piensa a veces que la felicidad es como si te tocase la lotería, un suceso majestuoso que de la noche a la mañana cambiará una vida miserable por una llena de dicha. Esto es falso, en verdad la felicidad reside en pequeñeces, en detalles que sazonan día a día nuestra existencia.
 
 Nos dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza. NO desestimes jamás el poder de las cosas pequeñas: una flor, una carta, una palmada en el hombro, una palabra de aliento o unas cuantas líneas en una tarjeta. Todas estas pueden parecer poca cosa, pero no pienses que son insignificantes.
 
  En los momentos de mayor dicha o de mayor dolor se convierten en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación. La flor se marchitará, las palabras quizá se las llevará el viento, pero el recuerdo de ambas permanecerá durante mucho tiempo en la mente y el corazón de quien las recibió.
 
  ¿Qué esperas entonces? Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono. Hazlo ahora, mientras la oportunidad aún es tuya. NO lo dejes para después por parecerte poca cosa. En las relaciones no hay cosas pequeñas, únicamente existen las que se hicieron y las que se quedaron en buenas intenciones…
 
 

JOSE MAITRE (CIEGO)

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  José Maitre pertenecía a la clase media de la sociedad; gozaba de un modesto bienestar que le ponía al abrigo de las necesidades. Sus padres le habían hecho dar una buena educación y le destinaban a la industria, pero a los veinte años quedó ciego. Murió en 1.845, teniendo unos cincuenta años. Una segunda dolencia había venido a herirle; cerca de diez años antes de su muerte quedó completamente sordo; de modo que sus relaciones con los vivos sólo podían verificarse por medio del tacto.
No ver era ya muy penoso, pero no oir era un cruel suplicio para aquel que, habiendo gozado de todas sus facultades, debía sentir aun mayormente los efectos de esa doble privación. ¿Por qué había merecido esta triste suerte? No seria por su última existencia, porque su conducta había sido siempre ejemplar; era un buen hijo, de carácter dulce y benévolo, y cuando se halló, para colmo de males, privado del oído, aceptó esta nueva prueba con resignación y nunca se le oyó pronunciar una queja. Sus conversaciones denotaban perfecta lucidez de entendimiento y una inteligencia poco común.
 
  Una persona que le había conocido, presumiendo que se podían sacar útiles instrucciones de una conversación con su Espíritu, le llamó y recibió de él la comunicación siguiente, en contestación a las preguntas que se le dirigieron.
 
(París, 1.863)
 
  Amigos míos, os doy gracias por haberos acordado de mí, aunque quizás no hubierais pensado en ello si no hubieseis creído sacar algún provecho de mi comunicación; pero sé que os anima un objeto formal; por eso vengo a gusto a vuestro llamamiento; puesto que se me permite, dichoso soy de poder servir a vuestra instrucción. ¡Ojalá que mi ejemplo pudiese aumentar las pruebas tan numerosas que os dan los Espíritus de la justicia de Dios!
 
  Me habéis conocido ciego y sordo y os habéis preguntado lo que había hecho para merecer semejante suerte; voy a decíroslo. Sabed desde luego que es la segunda vez que he sido privado de la vista. En mi precedente existencia, que tuvo lugar a principios del último siglo, quedé ciego a la edad de treinta años, a consecuencia de excesos de toda clase que habían arruinado mi salud y debilitado mis órganos; ya era castigo por haber abusado de los dones que había recibido de la Providencia, pues estaba ricamente dotado, pero en lugar de reconocer que yo era la primera causa de mi dolencia, acusaba de ésta a la misma Providencia, en la que, hablando francamente, creía poco. He blasfemado contra Dios, le he renegado, le he acusado, puesto que así hacía sufrir a sus criaturas. Por el contrario, debía haberme considerado feliz por no verme en la necesidad de mendigar el pan como otros desgraciados ciegos. Pero no, no pensaba sino en mí y en la privación de los goces que se me había impuesto. Bajo el imperio de estas ideas y de mi falta de fe me había vuelto áspero, exigente, en una palabra, insoportable para aquellos que me rodeaban. La vida en adelante no tenía objeto para mí; no pensaba en el porvenir, que miraba como una quimera. Después de haber agotado inútilmente todos los recursos de la ciencia, viendo mi curación imposible resolví acabar más pronto y me suicidé.
 
  Cuando desperté estaba sumergido en las mismas tinieblas que durante mi vida. No tardé, empero, en reconocer que no pertenecía al mundo corporal, pero era un Espíritu ciego. ¡La vida de ultratumba era, pues, una realidad! En vano trataba de quitármela para hundirme en la nada: chocaba con el vacío. Si esta vida debía ser eterna como había oído decir, ¿estaría, pues, durante la eternidad en esta situación? Tal pensamiento era horrible. No sufría, pero deciros los tormentos y las angustias de mi Espíritu es cosa imposible. ¿Cuánto tiempo duró esto? Lo ignoro. ¡Pero qué largo me pareció!
 
  Extenuado, fatigado, por fin volví en mí; comprendí que una potencia superior me dominaba; me dije que si esa potencia podía oprimirme, podía también aliviarme, e imploré su piedad. A medida que rogaba y que mi fervor aumentaba, alguién me decía que mi cruel situación tendría término. La luz se hizo, en fin; mi alborozo fue extremo cuando entrevi las celestes claridades y distinguía a los Espíritus que me rodeaban, sonriendo con benevolencia y meciéndose radiantes en el espacio. Quise seguir sus pasos, pero una fuerza invisible me retuvo. Entonces uno de ellos me dijo: «Dios, a quien has desconocido, ha tomado en cuenta tu retorno a El, y nos ha permitido restituirte la luz, pero no has cedido sino a la fuerza y al cansancio. Si quieres en adelante participar de la dicha que se goza aquí, es necesario probar la sinceridad de tu arrepentimiento y de tus buenos sentimientos volviendo a empezar tu prueba terrestre, en condiciones tales que estés expuesto a caer en las mismas faltas, porque esta nueva prueba será más ruda aún que la primera». Acepté solicito, prometiéndome mucho no desfallecer.
 
  Volví, pues, a la tierra con la existencia que conocéis. No tuve trabajo en ser bueno, porque no era malo por naturaleza; me había rebelado contra Dios y Dios me castigó. Vine a ella con fe innata; por esto no murmuré de El y acepté mi doble dolencia con resignación y como una expiación que debía tener su origen en la soberana justicia. No me desesperaba por el aislamiento en que me encontraba en los últimos años, porque tenía fe en el porvenir y en la misericordia de Dios; me ha sido además muy provechoso, porque durante esa larga noche en que todo era silencio mi alma más libre se lanzaba hacia el Eterno, y con el pensamiento entreveía lo infinito. Cuando ha venido el fin de mi destierro, el mundo de los Espíritus no ha tenido para mí sino esplendores y goces inefables.
 
  La comparación con el pasado me hace encontrar mi situación relativamente muy dichosa y por ello doy gracias a Dios; pero cuando miro adelante veo cuán lejos estoy aún de la dicha perfecta. He expiado, me es preciso ahora reparar. Mi última existencia ha sido provechosa sólo para mí; espero volver pronto a comenzar una nueva en que podré ser útil a los otros; ésta será la reparación de mi inutilidad precedente; sólo entonces avanzaré en el camino bendecido, abierto a todos los Espíritus de buena voluntad.
 
  He aquí mi historia, amigos míos; si mi ejemplo puede iluminar a algunos de mis hermanos encarnados y ahorrarles el caer en el fango en que he caído, habré comenzado a satisfacer mi deuda.
 
JOSE
 
Artículo extraído de «El cielo y el infierno o la Justicia Divina» de Allan Kardec.
 

DESPERTAR

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Que grato resulta entender

cuanto en la vida acontece;

comprender, como merece,

al espíritu en su ascender.

 

Al principio, la confusión

le acompaña en su andadura,

fraguando dura armadura

que le envuelve la razón.

 

El alma se vuelve esquiva,

pierde el sentido de la vida,

y en su deambular olvida,

que es eterna, evolutiva.

 

Y asi, en su lento discurrir,

aprende, vida tras vida,

que la Ley no le olvida

y le enseña su devenir.

 

Más, esta armadura, forjada,

victoriosa en mil combates,

no resistirá el embate

del amor, como idea razonada.

 

El avance, ilumina su razón;

el universo adquiere sentido;

el espíritu ha aprendido

que puede motivar el corazón.

 

¿Qué milagro ha acontecido

que permita establecer,

que un nuevo amanecer

ante el hombre ha surgido?

 

El Amor es; que adormecido,

despierta de su letargo,

recogiendo el fruto amargo

del triste camino recorrido.

 

Ya es hora de luchar;

no existe lo desconocido;

la justicia ha aparecido,

y el amor enseña a pensar.

 

Con la lección aprendida,

se forja la savia nueva

del alma que se renueva

en busca de la paz perdida.

 

Ya no estás desamparado;

existen leyes de amor;

puedes ser conocedor

de un mundo acompasado.

 

En esta nueva andadura,

ya no hay confusión,

es el amor la razón

que da paso a la cordura.

 

LOSAM

TÚ ERES EL RESULTADO DE TI MISMO

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No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.
 
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar; corrigiéndote, el triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
 
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
 
Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.
 
No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera, todo dependerá de ti; no te amargues con tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
 
Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.
 
Si, tú has sido el ignorante, el irresponsable, tú, únicamente tú, nadie pudo haber sido por ti.
 
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.
 
Aprende de los fuertes de los audaces, imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.
 
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán.
 
Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande, que el más grande de los obstáculos.
 
Mírate en el espejo de ti mismo.
 
Comienza a ser sincero contigo mismo. Reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.
 
Reconócete dentro de ti mismo, más libre y fuerte, dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tu mismo eres tu destino.
 
Y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.
 
Levántate mira las mañanas y respira la luz del amanecer.
 
Tú eres parte de la fuerza de la vida.
 
Ahora despierta, camina, lucha.
 
Decídete y triunfarás en la vida.
 
Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.
 
PABLO NERUDA

LA HUMILDAD  (La reina de todas las virtudes) 

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  La humildad no es un concepto, es una conducta, un modo de ser, un modo de vida. La humildad es una de las virtudes más nobles del espíritu. Los seres que carecen de humildad, carecen de la base esencial para un seguro progreso. Las más bellas cualidades sin humildad, representan lo mismo que un cuerpo sin alma.
 
  La humildad es signo de fortaleza. Ser humilde no significa ser débil y ser soberbio no significa ser fuerte, aunque el vulgo lo interprete de otra manera.
 
  La humildad es la más sublime de todas las virtudes admirables. Virtud sin humildad no es virtud. El que posee la humildad en alto grado, generalmente es poseedor de casi todas las virtudes, pues la humildad nunca se encuentra sola. Ella es aliada inseparable de la modestia y forma una trilogía con la bondad.
 
  La humildad nos hace tolerantes, pacientes y condescendientes con nuestros semejantes. Es la mansedumbre, la prudencia, la paciencia, la fe, la esperanza.
 
   La humildad es signo de evolución espiritual. El humilde es un ser que ya ha limado muchas de sus impurezas e imperfecciones. Si algún acontecimiento sacude violentamente su espíritu, el humilde sabe recibir los golpes de la vida con fe y resignación y pronto su alma encuentra el alivio necesario.
  Los beneficios de la humildad:
 
  • 1. Quien aprende a realmente ser humilde, logra vivir una vida más feliz.

 

  • 2. Al estar en armonía con uno mismo, se está dispuesto a mostrar honor y aprecio hacia otras personas. Valorarse a sí mismo trae aparejado valorar a los demás.

 

  • 3. La humildad crea serenidad y tranquilidad.

 

  • 4. Con humildad se desarrolla la capacidad de admitir las equivocaciones, ya que se elimina el miedo a sentir que uno no vale nada. Al conocerse a sí mismo, la crítica se transforma en una posibilidad de crecimiento.

 

  • 5. Con humildad, es más fácil perdonar a otros rápidamente.

 

  • 6. Humildad es apreciar lo que tenemos, es tener conciencia de que todo es un regalo.