Editorial

Ante el nuevo año

  Un nuevo año comienza y siempre nos solemos hacer buenos planteamientos que nos permitan conseguir aquello que ansiamos. Algunas veces lo planificamos a largo plazo con la esperanza de que el tiempo nos permita alcanzar aquellos objetivos que tenemos en nuestro punto de mira; otras a corto plazo con la ilusión de que se puedan conseguir rápidamente.
 
 
  Ahora, cuando una vez más el calen­dario de forma inexorable nos adelanta un paso en nuestra existencia, quizás valdría la pena afrontar con realismo la programación que nos vayamos a hacer para ver si llegamos a conseguir todos los objetivos que verdaderamente nos importan. 
 
  En estas fechas pasadas impregnadas de Paz y buena voluntad, en las que supues­tamente hemos debido repasar nuestra anda­dura, ¿hemos sido capaces de conseguir parte o todo de lo que habíamos dispuesto al comenzar el año? 
 
  Ahora, con calma, fijémonos en aquellos detalles que no nos hayan permitido alcanzar nuestros objetivos para que teniéndolos muy bien estudiados, emprendamos la nueva planificación con mayores perspectivas al conocer los puntos débiles en los que hemos fallado en el año anterior. 
 
  Este mes es muy bonito en significado, pues si la Navidad nos invita a comprender nuestros objetivos en la tierra al recordar a aquél que nos enseñó a amar, la festividad de la Estefanía de los Reyes nos invita a reflexionar sobre los regalos espirituales, (nuestras buenas obras) que podemos ofrecer si somos capaces de desarrollar la fuerza de voluntad y mantenemos un índice de elevación en nuestros propósitos de reforma íntima. 
 
  Sepamos planificar de forma adecuada los objetivos a alcanzar en este año que comienza, para ser capaces de ofrecer en el próximo el oro de nuestra mayor fe que como Dios merece; el incienso de nuestros buenos pensamientos que como Rey le ofrecemos; la mirra de nuestras buenas acciones que como hombre le debemos. 
 
  Es un compromiso espiritual que tenemos contraído cada año y del que se espera nuestro mayor ofrecimiento, como preparación adecuada para trabajar por y para aquél que todo lo dio y que desea sepamos culminar con éxito su nueva misión. 
 
REDACCIÓN
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