TEMOR Y MIEDO

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Temor y miedo

“Al que mal vive, el miedo le sigue” 

Miguel de Cervantes

Si atendemos a los conceptos psicológicos, el miedo es “la primera emoción” del ser humano. Aquella que por instinto y reacciones fisiológicas se encuentra en los animales que preceden la evolución animal y que son heredados por el hombre en su desarrollo evolutivo.

El miedo es necesario en las primeras etapas del Homo sapiens sapiens porque permite reaccionar al instinto de supervivencia y evitar graves peligros. Sin embargo, conforme avanza la evolución humana y la razón va desterrando el instinto en la forma de actuar y comportarse, esta emoción se convierte en algo destructivo que puede frenar y retardar el adelanto intelectual y sobre todo ético-moral de las personas, hasta el punto de generar graves patologías como el pánico, la ansiedad, la angustia y determinadas neurosis que acaban enfermando al hombre moderno.

El miedo es, entonces, causa y consecuencia de la conducta neurótica, y hasta cierto punto también su definición, porque el miedo condiciona, limita, restringe, achica, distorsiona”.

Jorge Bucay

Es lo más natural del mundo tener miedo a lo desconocido, debido muchas veces a la inseguridad emocional del individuo. Esta última hace que las personas a veces aceptemos el miedo como una actitud de protección ante previsibles problemas o disgustos. Cuando ocurre esto, caemos en la baja autoestima y huimos de enfrentar las causas que originan el miedo.

Existen muchos tipos de miedo. El temor al fracaso es uno de ellos, que no tiene justificación, pues no se puede tener éxito siempre y la experiencia que la propia vida nos enseña nos permite entender que si no realizamos el intento, nunca acertaremos. Y la mayoría de las veces es necesario repetir la experiencia, obviando realizar aquello que nos llevó al fracaso.

El miedo a amar también es frecuente, y aparece en aquellas personas que temen el abandono o la traición y eligen la soledad o la compañía de personas fútiles con las que no queremos vincularnos. Sin embargo, el amor expulsa el miedo, pues cuando aprendemos a amar desarrollamos confianza, alegría y ampliamos nuestros sentimientos de tal manera que eliminamos la duda, la incertidumbre, y los recelos desaparecen.

«El amor es el antídoto para el miedo” 

Divaldo Franco – Libro. Liberación por el Amor

En este mismo sentido, a veces tememos perder los afectos o los amigos, y llegamos a atormentarnos emocionalmente de forma absurda, negándonos a comunicarnos. Y muchas veces, cuando personas queridas se alejan, si no hemos sido responsables de ello no debemos temer en absoluto, pues otras llegarán y ocuparán ese lugar.

El temor a la enfermedad es también real, y conforme la edad avanza se vuelve más patente debido a la aparición de las diferentes patologías. Olvidamos que la salud es el estado natural del individuo, que el desgaste orgánico es paulatino y que la vida física es efímera, ya que lo que importa no es la cantidad de años que se viven sino la calidad de las experiencias, realizaciones y emociones que somos capaces de vivir. 

Este último miedo entronca con el miedo a la muerte, sin duda uno de los más comunes, sin percatarnos de que el cuerpo físico está formado de materia corruptible y transitoria. La muerte es una fatalidad biológica que nadie puede impedir, a todos nos llega.

“Las personas que viven profundamente no tienen miedo a la muerte”.

Anais Sin

Muchas veces, esta circunstancia supone la liberación de un sufrimiento, o la conclusión de una etapa de progreso de nuestra alma inmortal, e incluso que con ella ampliamos nuestra etapa de inmortalidad y nos reencontramos con seres queridos que nos aman y nos esperan. Esto último no lo valoramos y detestamos la muerte de forma obsesiva, y debido a ello comenzamos a tener miedo de la vida, de las realizaciones que no hemos intentado. 

Con gran frecuencia, esta emoción del miedo responde más a nuestros procesos mentales que a la realidad misma. Cuanto más lo alimentamos, más grave y angustioso se presenta en nuestra alma, afectándonos emocionalmente y creando disturbios psicológicos. 

Cuando se apodera de nuestros sentimientos y pensamientos, el miedo es un martirio que solamente evitaremos si enfrentamos con valentía los obstáculos y las dificultades que la vida nos presenta. No debemos olvidar que estamos en la Tierra para progresar e intentar ser felices, y que nadie debe enfrentar ninguna prueba que no tenga capacidad de superar.

“A veces el miedo te impide vivir” 

Federico Moccia

Así pues, la mejor actitud contra el miedo que paraliza, perturba y distorsiona nuestra mente y emoción es actuar, enfrentar las consecuencias de la lucha personal. Añadiendo a ello la oración sincera, garantizaremos la ayuda espiritual necesaria para superar las dificultades que el miedo coloca en nuestra vida.

Temor y miedo por: Redacción

“La muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella”.

Haruki Murakami

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