La nueva humanidad

SOCIEDAD Y POLITICAS

La desaparición de las injusticias socia­les, las ambiciones desmedidas y el dinero se fundamentará en base a que toda la nueva civiliza­ción que habite este planeta, será consciente plenamente de su labor y en que los odios, rencores y ambiciones personales habrán quedado eliminados.

La política que existirá entonces será aquélla que impulse al individuo hacia la conquista de los valores morales y espirituales que le capaciten para una mayor y más rápida evolución, posibilitando las relaciones sociales en base a la igualdad, la fraternidad y las relaciones de paz entre los pueblos; mediante un ajuste equitativo de la distribución de la riqueza y la solidaridad total entre las diversas culturas, naciones y pueblos de la tierra.

Fruto de la convivencia fraterna, se alcan­zará un aprendizaje más rápido por parte de todos, ya que cada cual aportará sus cualidades al conjunto, beneficiando ostensiblemente a la comunidad a la que pertenezca.

Al mismo tiempo, las inclinaciones todavía perniciosas que como residuos puedan quedar, irán poco a poco viéndose superadas por la construcción de unos esquemas sociales de convivencias donde se verán fomentados al máximo los buenos hábitos, y donde ya habrán quedado totalmente superados la ociosidad perniciosa y la alienación en el trabajo.

El empleo del tiempo libre será aprovecha­do al máximo, intentando por todos los medios que sirva para el desarrollo armónico y equilibra­do de las personas en el cultivo de todo tipo de actividades que les engrandezcan, tanto cultura­les y deportivas como intelectuales y científicas.

Por otro lado, la degeneración y el vicio no tendrán ya cabida en esta nueva humanidad, puesto que estas taras sociales desaparecerán por sí solas de la conducta del nuevo hombre, no encontrándose en esta nueva sociedad rastro de ellas, porque todos los que hayan logrado clasifi­carse para formar parte de la nueva civilización, tendrán adquirida la fuerza de voluntad suficien­te para superar la tentación del vicio, y las cualidades morales que se precisan para no incen­tivar nuevamente tendencias que puedan inducir a él.

Así pues, ya no podremos culpar a la socie­dad del fomento de la delincuencia y el vicio; puesto que la igualdad será mayor, la justicia más ecuánime y objetiva y el sistema social y económico no propiciará desigualdades humanas no­tables en el aspecto material. Por ello, todos tendrán acceso a desempeñar un trabajo de acuerdo a su capacidad, posibilidades y responsabilidad.

Al no existir estas diferencias humanas, es necesario pensar que la nueva sociedad no se dirigirá de forma anárquica sino consciente y responsablemente. Existirán órganos de dirección y gobierno que cumplirán su función perfectamen­te, planificando el desenvolvimiento más idóneo para el desarrollo de la sociedad, y siempre guiados bajo pautas espirituales de altruismo y desinterés.

En esta guía y planificación se contará también con el asesoramiento del mundo espiritual y de los colectivos humanos de otros planetas más avanzados que el nuestro.

Es pues muy interesante también hablar sobre los órganos de gobierno que existirán en la nueva humanidad que habitará la Tierra tras el cambio de ciclo que pronto va a ocurrir.

En este sentido, el gobierno que dirija el sistema social, los mecanismos de producción y el orden de la comunidad humana, estará formado por las personas más capaces, aquéllas que reúnan mejores cualidades para desempeñar esa función de tanta responsabilidad; por lo tanto, tendrán que demostrar un mayor altruismo y desapego hacia lo material. Estas personas también serán sin duda aquéllas que tengan las cualidades apropia­das y que no serán de ningún modo más importantes que nadie, sino simplemente más responsables en el ejercicio de su misión.

En cuanto al aspecto económico, será total­mente diferente al enfoque actual: al no existir el dinero ni la riqueza, la avaricia ni la ambición, únicamente se explotarán los recursos naturales con el fin de abastecer la alimentación humana; nunca se buscará en ello la producción de éste o aquél sistema económico, sino simple­mente el abastecimiento suficiente para el alimen­to de la población, y sobre todo, no se cometerán violencias que puedan romper el equilibrio natu­ral del planeta, como actualmente ocurre.

Todas las políticas sociales y económicas irán encaminadas a facilitar los recursos más que suficientes para el abastecimiento de toda la población, y por supuesto el hambre y la miseria dejarán de imperar en la Tierra.

Antonio Lledó Flor
© 2014 Amor, paz y caridad

Las bases espirituales de la sociedad son eternas; en cambio, todas las fuerzas sociales, políticas y económicas son transitorias.

Nicolás Berdiaeff- Filósofo Ruso 

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