SEXO Y REENCARNACIÓN – 3ª Parte

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Sexo y reencarnación - 3ª Parte

Tercera Parte

 «El Espíritu que animó el cuerpo de un hombre, ¿puede en una nueva existencia animar al de una mujer, y viceversa? “Sí, los Espíritus que animan a los hombres y a las mujeres son los mismos”. Allán Kardec – L.E., Item. 201

1.-Dilemas y Tendencias Sexuales de Hoy

El tema de la sexualidad, vinculado a los derechos de los distintos colectivos que defienden las distintas tendencias sexuales existentes, genera mucha controversia y dilemas en la sociedad actual. Con frecuencia se suelen confundir tendencias sexuales con sexo o género, siendo cosas completamente distintas. En el artículo que publicaremos el próximo mes haremos un hincapié especial en las diferencias existentes entre igualdad, identidad e ideología de género. 

No obstante, ahora nos corresponde analizar las cuestiones que tienen que ve con la reencarnación y los dilemas existentes que sufre la persona cuando en ella se produce lo que en términos científicos se denomina como «Disforia de Género». Ese concepto hace referencia a las personas que, con un cuerpo de hombre, se sienten psicológica y mentalmente como mujeres, y viceversa. Desde el momento que la biología solo reconoce dos sexos, varón o hembra, las distintas tendencias sexuales distintas de la heterosexualidad que actualmente existen (homosexualidad, bisexualidad, asexualidad, transexualidad, etc.) no tienen una explicación biológica fundamentada, pero sí encontramos respuestas en la psicología de Jung; y estas son perfectamente comprensibles a la luz de la Reencarnación.

El espíritu, cuando reencarna, adopta un cuerpo masculino o femenino en función de su planificación espiritual previa y de los compromisos que debe atender y realizar para crecer espiritualmente en inteligencia y sentido moral. Por ello, en este sentido la ley de causa y efecto actúa igualmente y, por ejemplo, aquel hombre que abusó de sus cualidades genésicas y arruinó la existencia de varias mujeres, se ve obligado a reencarnar en un sexo contrario al que tenía, para que aprenda con ello a reequilibrar y respetar los sentimientos del sexo contario y saldar así deudas contraídas. Lo mismo ocurre con la mujer que, abusando de su de su posición y de su sexo, dañó y perjudicó a distintos varones, viéndose obligada a reencarnar en un cuerpo de hombre.

«Todos los dilemas del amor y del sexo, se relacionan con la evolución del espíritu y sus tendencias en vidas pasadas, y este es un aspecto íntimamente presente en la conciencia de cada uno».

2.- Homosexualidad y enfermedad

En el capítulo de los derechos de los que hablamos al inicio, millones de personas en todo el mundo que han elegido la opción de la homosexualidad merecen respeto y atención, al igual que las personas de tendencias heterosexuales. Recordemos que, tanto las religiones como distintas corrientes de pensamiento político, o regímenes de diferentes países, consideran esta tendencia sexual como una deficiencia, un deterioro, una anomalía o patología que hay que revertir y que se puede tratar y corregir como cualquier otra enfermedad.

Argumentar que la homosexualidad es una enfermedad o una deficiencia no tiene ningún sentido, pues la humanidad ya comprende que cuando se trata de definir la dignidad humana, los conceptos de anormalidad o normalidad referidos a criterios morfológicos, son insuficientes. 

«El verdadero valor del sexo radica en su función psicológica y espiritual»

Comprendiendo la reencarnación, el espíritu atraviesa millares de existencias como hombre o como mujer, sedimentando así la condición bisexual en su característica psicológica (recordemos los conceptos y arquetipos de Jung «ánimus y ánima» para definir la psicología sexual del ser humano; y cómo, del equilibrio de ambos, surge la autentica plenitud psicológica del ser, independientemente del sexo biológico que se tenga). El ejemplo más notorio es cuando un individuo que lleva reencarnando como hombre varias existencias, al reencarnar nuevamente como mujer, revelará los rasgos eminentemente masculinos que ha ejercido durante décadas. Así también ocurrirá a la inversa, cuando el espíritu que reencarnó sucesivas veces como mujer reencarna como hombre, revelando en sus maneras y expresiones psicológicas rasgos femeninos.

3.-Disfunciones, Bendiciones y medios de comunicación

Otro aspecto que es interesante analizar es la repercusión del uso de la función sexual. En el uso o abuso de las energías y fuerzas sexuales, independientemente del sexo que se tenga, podemos encontrar repercusiones favorables o graves patologías y disfunciones que permanecerán durante mucho tiempo.

«La disfunción de la energía sexual se inhibe por desgaste.» 

Abusar de forma promiscua de las energías sexuales, sin el menor control y sin ningún respeto por el propio equilibrio energético y mental de nuestro cuerpo, deriva en conflictos graves psicológicos y mentales y también en perjuicios para la salud personal. El ser humano es, principalmente, una energía pensante, y cuando está encarnado tiene a su disposición la fuerza vital que necesita para el recorrido de su compromiso en la Tierra. Esta energía, si es despilfarrada o usada en exceso mediante el abuso de la función sexual para el único fin del placer egoísta,  genera menos capacidad de resistencia ante las enfermedades e infecciones en el resto de sistemas que conforman el equilibrio celular del ser humano (sistema glandular, sistema nervioso, sistema inmunológico, etc.), dañando los órganos y colocándolos en una posición de debilidad ante las agresiones procedentes del exterior (virus, bacterias, microbios, etc.).

«Cuando abusamos del sexo, corrompemos su función y sufrimos las consecuencias de esa decisión».

Sin embargo, demostrado está que un uso controlado de la función sexual, donde no solo prime el placer sino el afecto y el amor por la pareja (sean cuales sean las tendencias sexuales por las que se opte), produce lo que los psicólogos llaman la «complementación», la unión y fusión de las energías sexuales y psicológicas de la pareja, generando no solo bienestar físico y placer derivado del orgasmo, sino fundamentalmente la perfecta simbiosis de emociones y gratificación de ambos compañeros, lo que produce un bienestar y un refuerzo de las energías saludables que refuerzan los sistemas biológico-celulares, derivando con ello mejor salud y equilibrio de las energías de las que disponemos. 

Esto último puede ser considerado como una bendición, pues permite a la pareja vivir plenamente su sexualidad con libertad, equilibrio y afecto. Al mismo tiempo que ambos se sienten amados y confiados el uno en el otro, lo que genera notable producción cerebral de «endorfinas» y «oxitocina»(las hormonas del bienestar), llevándoles a mejorar su salud y su equilibrio mental-emocional, generando a su vez paz y alegría.

Las disfunciones respecto al abuso del sexo crean gravísimas patologías y adicciones perjudiciales. La persona obsesionada con el placer sexual únicamente de forma egoísta, cae muchas veces en procesos mentales degenerativos, debido a la adicción que su mente les produce al respecto, y que le llevan a buscar cada vez más y más placer al percatarse de que, al igual que con la adicción a las drogas, cada vez  necesita de situaciones más extravagantes y complejas (pornografía, sadomasoquismo, bestialismo, exhibicionismo, etc.) para obtener aquello que buscan. Esta disfunción proviene de la frustración, al tener que necesitar abusar del sexo cada vez más para obtener el mismo o menor placer que antes, y tiene su origen en lo que se denomina el «estímulo de recompensa del sistema límbico cerebral», que acontece en todas las adicciones graves que tienen su origen en la mente del individuo (drogadicción, sexolatría, ludopatía, etc.).

«Ejercer el sexo sin educación mental, abusando de la pornografía y los recursos extravagantes, produce desajuste psico-emocional»

Si a esto añadimos que el conocimiento espiritual nos informa de que todas las perturbaciones y disfunciones de la mente son ventanas abiertas a perturbaciones de tipo espiritual, comprenderemos perfectamente que estas adicciones sexuales sin control se ven amplificadas y gravemente mantenidas en el tiempo, incluso después de la muerte del cuerpo físico, por obsesiones crueles, efectuadas por espíritus del otro lado que, por afinidad y sintonía mental de tendencias similares, se unen a nosotros, creándonos mayores necesidades psicológicas angustiantes para seguir en la adicción que hemos elegido.

El tema a tratar es tan complejo y tiene tantas repercusiones que no solo es la promiscuidad sin control, sino el onanismo, la abstinencia impuesta y no voluntaria, la obsesión sexual, la falta de respeto por la pareja considerándola un objeto sexual (cosificando al ser humano) y no una persona con sentimientos y necesidades psicológicas y sexuales, etc.

Por ello, en el próximo artículo abordaremos más ampliamente la cuestión de la importancia del sexo con o sin amor, el sexo y la obsesión y las diferencias mencionadas al inicio sobre igualdad, identidad e ideología de género, a fin de clarificar en la medida de lo posible qué es cada cosa, para que el lector pueda discernir por sí mismo las informaciones que recibe sin caer en la confusión que muchas veces generan los medios de comunicación al no explicar con claridad los conceptos, mezclando, unas veces con intención y otras sin ella, lo que cada cosa representa.

(Continuará)

Sexo y reencarnación – 3ª Parte por: Antonio Lledó Flor

©2021, Amor, Paz y Caridad

«Vivimos en una sociedad erotizada, donde los medios de comunicación son portavoces ideales de la sexolatría, debido a la escasa educación sexual que recibimos»

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