MediumnidadSin categoría

RIESGOS DE LA MEDIUMNIDAD

 
 
 
 
  Con los temas tratados en los meses anteriores: endiosamiento, fanatismo, falsas comunicaciones, etc., nos habremos podido percatar de que el hecho de venir a poner en práctica una facultad mediúmnica comporta un riesgo importante dadas las
características que presenta nuestra humanidad tanto en la parte material (encarnada), como en la parte espiritual (desencar­nada) , y muy particularmente el estado evolutivo de cada uno de los espíritus que adquieren ese compromiso y la responsabilidad que conlleva. 
 
  No obstante, ese riesgo es un hecho debidamente asumido por aquellos espíritus que sintiendo esa necesidad y deseos de progreso ante su planificación evolutiva, aún a pesar de la complejidad que les pueda representar una vez aquí en la tierra la mediumnidad, no ven otro camino mejor para su adelanto que tomar esta importante decisión con el mayor entusiasmo del que podamos hacer acopio. 
 
  La mediumnidad, por tanto, se puede catalogar como un arma de doble filo, pues depende del uso que de ella hagamos el que podamos conseguir los propósitos que proyectamos en el espacio y adquirir una seguridad y una fortaleza moral y espiritual que mucho jugará en nuestro favor en las sucesivas existencias que tengamos. 
 
  Sea del tipo que sea la mediumnidad siempre es una misión importante que venimos a cumplir, para cada médium es su responsabilidad que adquirió y que viene en ayuda de sus intereses espirituales de evolución. 
 
  La mediumnidad es sin duda una experiencia inseparable e ineludible para todo aquel que la posee. Si se acepta con buena voluntad está en el mejor de los caminos para conseguir un desarrollo equilibrado de la misma y una buena orientación del espíritu protector le ayudará a cumplir su cometido. Si se actúa sin pretensiones egoístas, sin deseos de vanagloria y con el solo fin de hacer el bien, será difícil encontrarse con obstáculos y entorpecimientos. En este caso, un sentimiento de sana satisfacción embargará a esta persona y será al propio tiempo la mejor respuesta a la que remitirse para comprobar que efectivamente estamos en el camino de las reali­zaciones que nos propusimos efectuar. 
 
  Si la aceptamos de mala gana, o vemos en ella un medio de lucro, pronto conectaremos con espíritus afines a nuestros pensamientos y sentimientos, que tratarán de enturbiar nuestra razón y aunque humanamente podamos ofrecer otra imagen, en nuestro interior no sentiremos esa amplia satisfacción citada anteriormente, ya que nuestra conciencia no justificará nuestro comportamiento y por supuesto no nos transmitirá esa seguridad y esa paz interna ya que ésta sólo responde cuando efectivamente estamos en el camino de la obras que tenemos que realizar. 
 
  Por mucho que hagamos a través de la mediumnidad, si nuestro corazón no se torna más sincero, noble y altruista, no estamos adelantando nada, es trabajo hecho en valde ya que no cuenta para el progreso moral y espiritual que es el verdadero objetivo a cumplir por los médiums en esa faceta. 
 
  Y por último, si hacemos un mal uso de ella, o lo que es peor la rechazamos, por mucho que nos empeñemos en ello, será algo de lo que no podremos desembarazarnos totalmente, una sensación de malestar interno y de inquietud nos acompañará en muchos momentos de nuestra vida, porque el espíritu, en el fondo, sabe que está adquiriendo una deuda consigo mismo ante las leyes de la vida y comprende que su futuro más inmediato se verá muy comprometido y con pruebas más fuertes a superar. 
 
  Este es el riesgo que conlleva venir con una mediumnidad: podemos adelantar mucho, estancarnos o endeudarnos. 
 
  Examinémonos concienzudamente, preguntémonos si estamos internamente satisfechos con la labor que estamos realizando, con nuestra forma de proceder, o si por el contrario más bien nos embarga una sensación de inestabilidad e inseguridad, si somos sinceros e imparciales no tardaremos en obtener la respuesta. 
 
  Sepamos apreciar que si para todos los espíritus en general supone un gran revulsivo conseguir el cumplimiento de los objetivos que traemos a la tierra, por la inmensa satisfacción que comporta cumplir con éxito al menos gran parte de dichos proyectos, para un espíritu que viene comprometido con una facultad mediúmnica es inenarrable la felicidad que siente al desencarnar, la elevación espiritual que consigue y la fuerza interior que se le queda impresa en su espíritu y que se la transmitirá más tarde en sucesivas existencias, hacemos hincapié en este comentario por la importancia que tiene y que hemos de saber valorar y apreciar. 
 
F.H.H. 
 
* * * 
 
No llegan los que más corren, sino los que saben a donde van; más que ligereza de piernas, es menester cabeza firme. 
 
MARIANO AGUILÓ
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Anteriores Artículos

DIALOGO

Siguientes Artículos

HONRADEZ

Sin Comentarios

Deja tu opinión