¿QUÉ ES LA VIDA?

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¿Qué es la Vida?

¿Qué es la Vida?

¿Qué es vivir?

Quizá la pregunta más exacta sería «¿sabemos realmente qué es la vida?».

Cuando nace un niño o una niña solemos decir: una nueva vida ha llegado a este mundo. Pero esos niños no son la vida; la vida ya es; la vida está, ya ha sido creada y Aquel que la creó dio vida a nuevos seres, por Él creados, para que formen parte de la Vida.

Esos seres, nosotros, cuando tomamos consciencia de lo que somos, en líneas generales no lo hemos comprendido del todo. Consideramos que vivir es nacer, comer, beber, crecer, reproducirse, trabajar, envejecer y morir; todo desde un prisma materialista. Cierto que todo ello forma parte de la vida, pero no es la Vida. Recordemos cuántas veces hemos dicho u oído: Hay que aprovechar el tiempo; la vida es corta… Entonces emprendemos una carrera, las más de las veces alocada, pretendiendo alcanzar esos objetivos que consideramos ser la vida.

Pero hay otros objetivos por alcanzar: formar parte de la Vida.

La vida es el aire que respiramos y, sin embargo, no nos damos cuenta que sin él nos asfixiaríamos. La vida es el sol, que junto con el agua, son quienes sustentan el suelo. El mar, las montañas, los ríos, la nieve, las plantas y animales…, y nosotros. Todo esto es la Vida, pero para verla hay que parar… dejar de correr, sentarse, mirar a nuestro alrededor y aprender a ver, porque se puede mirar sin ver; aprender a sentir; comprender que todo lo que nos rodea es vida; sumergirse en ella hasta notar que formamos parte de ese todo, un todo que nos enseña lo que realmente somos: entes espirituales a los que se les ha otorgado vida para que puedan avanzar y crecer, desarrollando armónicamente todo lo que hasta ahora hemos entendido como Vida, y que es imprescindible para la evolución: nacer, alimentarse, crecer, reproducirse y… ¿morir?

Nosotros, entes espirituales, no morimos, porque somos Vida, y la vida no puede morir: Dios la ha creado eterna; y así, cuando hayamos de partir, según nuestros merecimientos llegaremos a otro lugar, pero a seguir formando parte de esa Vida, ya por siempre inmortal.

Tengamos, pues, presente que la vida somos nosotros, con el poder de modificarla siempre que, parándonos de vez en cuando, observemos que estamos en desarmonía con el Todo.

María Luisa Escrich

© 2021, Amor, Paz y Caridad.

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