Leyes Universales

PESIMISMO Y OPTIMISMO 2

Firmeza de propósito.- No hay tarea que pueda llegar a buen término, si no hay una firme determinación de realizarla. La firmeza de propósito, mantiene en acción continuadora las energías mentales. Demostrado está por la psicología experimental que, la perseverancia en la realización de un propósito, obtiene resultados muchas veces mayores que la inteligencia.

Fe y confianza en sí mismo.- En toda persona existen recursos internos para realizar todo lo que se proponga, dentro del buen sentido; si los pone en acción. En toda persona hay fuerzas latentes, energías mentales adormecidas, con las que puede efectuar realizaciones sorprendentes. Para ello, ha de tener una fe firme en el éxito de tal realización y plena confianza en si mismo; ya que la mente contiene, potencialmente, los atributos de la Divinidad.

La gente desconoce las energías que el espíritu humano contiene en sí, potencialmente, hasta que alguna circunstancia o vicisitud las despierta y aviva.

¡Cuántas y cuántas personas ignoran los grandes recursos mentales que poseen, por desconocimiento de su propia realidad! ¡Y cuántas personas han despertado esos recursos, esas reservas contenidas en la mente, ante una vicisitud adversa o un incidente!

Nadie conoce sus capacidades mentales, hasta que las pone en acción.

Cuando la persona conozca que ha nacido para triunfar en la vida, tanto en el aspecto material como en el aspecto espiritual, pocos serán los fracasados.

Quien sólo admita lo que conoce de su pobre personalidad, su capacidad realizadora estará muy limitada, y puede cometer el desacierto de dar cabida a la duda y al temor, que frenarán su potencialidad realizadora.

La primera condición para triunfar en la vida, para conquistar y vivir una vida más feliz, de paz. armonía y prosperidad; es adoptar una actitud mental de entusiasmo, fe y confianza en sí mismo, y perseverancia frente a toda dificultad y vicisitudes.

Tengamos por cierto que, cuando nos propongamos realizar algo que esté dentro de la Ley, estaremos estableciendo contacto mental con nuestra superconciencia y con el Amor Divino, de donde recibiremos energía que pondrá en acción nuestras potencialidades adormecidas. Porque, por ley, atraeremos lo que necesitamos, en la proporción a la intensidad de la fe y persistencia en el propósito.

Afabilidad.- Hay un cierto refrán que reza así: ‘‘Acuden más moscas a una gota de miel, que a un litro de vinagre” ¿Por qué? Porque la miel es dulce y el vinagre es agrio.

Así la afabilidad, la sonrisa a flor de labios, son el pasaporte de entrada al éxito en los diversos aspectos y actividades. ¡Cuán agradable es tratar con personas afables, que irradian simpatía! Un carácter jovial, animoso y afable, conquista la simpatía de quienes le traten y abre la puerta del éxito en la vida.

Quien aprenda a ser jovial y darse a los demás con afán de servicio, quien mantenga un semblante risueño; no tan sólo conquistará el éxito en la vida, sino que le ayudará a mantenerse en paz y armonía mental-emocional, que endulzará su diario vivir.

Son reflejo de optimismo, los caracteres alegres, afables, serviciales, realizadores; que van prodigando amabilidad, simpatía, cordialidad. Y ésos, son factores necesarios para una vida de éxitos, y a la vez de gran efecto cuando son manifestados con naturalidad, sin ficción (la ficción es falsa y se refleja en el semblante); y cuyas condiciones pueden cultivarse.

La afabilidad es connatural de un carácter optimista y servicial, con cuya condición se obtiene armonía mental-emocional, que contribuye a un mejor funcionamiento de los sistemas glandulares y consecuencialmente a una mejor salud, y hace la vida más agradable.

Servicialidad.- Cuando la gente conozca que, la verdadera felicidad está en el dar (que es una manifestación de amor fraterno generador de armonía) y no en el recibir (que es manifestación de egoísmo); podrá conquistar una vida de paz y armonía, más sana y feliz.

Servicialidad, significa dar a los demás lo que a nosotros mismos nos agradaría recibir. ¿Quién no puede dar un saludo afectuoso, una frase amable, una palabra estimulante, una sonrisa, un poco de amor? Todos podemos, si adoptamos una actitud mental y afectiva de servicio. ¡Cuesta tan poco y produce tanto!

Más que necesidades materiales, nuestra sociedad humana de hoy está necesitada de afecto, de amor fraterno, de comprensión. Y esto que cuesta tan poco, todos podemos y debemos prodigarlo. Sólo los misántropos amargados, están incapacitados para ello. Cuando aprendamos a dar de nosotros amor, en forma de afecto, comprensión, servicio desinteresado; nos será la cosa más fácil del mundo, y seremos felices. De esto no nos quepa la menor duda.

Pesimismo y optimismo 2 por:    Sebastián de Arauco

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