PALINGENESIA (VI)

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  Aquellos casos que apreciamos a veces, de personas con tendencias hacia el mal en familias buenas, son generalmente reajustes de vidas pasadas, ya que seres buenos también tienen caídas como humanos, y algunas veces se unen al karma de seres de menor evolución, que a ellos vuelven para el reajuste indispensable. También casos hay, de seres que han pedido unos
padres rectos y virtuosos, como ayuda a su determinación de corregirse, y que a menudo esto es concedido para tal fin; pues, ello también constituye una prueba para esos padres, prueba de la que no siempre salen bien librados. 
 
  En nuestra condición humana vemos tan sólo a través del prisma de las conveniencias trans­cendentales, sin embargo son las necesidades del espíritu, las que deciden la clase de vida más conveniente para el espíritu reencarnante. Por ello, muchos son los espíritus que aceptan una vida privada del uso temporal de la inteligencia conquistada en vidas pasadas, como medio de regeneración por el mal uso que de esta inteligencia hayan hecho. Así mismo, el crimen, el orgullo, el despotismo y aún la vanidad despectiva, se expían con la reencar­nación en cuerpos defectuosos, como en los casos de deformaciones físicas, mongolismo, idiotez, parálisis, dolencias y enfermedades congénitas, etc. condiciones esas, aceptadas por esos seres que, en el astral se hallan en condiciones de gran sufrimiento. No obstante, hemos de conocer que, en estos casos, los afectados son libres de aceptar o rechazar las condiciones impuestas para las repa­raciones imprescindibles. Pero, como fue explicado en otros artículos, ante la situación torturante ante la que se hallan inmersos, aceptan para libe­rarse de esos tormentos que se les hacen insoportables. 
 
  Hemos de conocer también que, en su sober­bia, algunos rechazan toda ayuda, con lo que se ven compelidos a permanecer en esos ambientes dolorosos, hasta que, el alma cansada de sufrir, se arrepiente y clama por la ayuda liberadora, dispuesta ya a rectificar sus errores. Y aún cuando esto se dice pronto, en los más de los casos suelen pasar muchos años. 
 
  Tan pronto como es percibida esa vibración, esa petición de ayuda con arrepentimiento y deseo de renovación, por los seres espirituales supe­riores, estos acuden a su llamado iluminando la mente del ser en conflicto, y con amor y razo­namiento le dan a conocer el modo de liberarse. Y una vez aceptado, se planifica el rescate y es conducido a sectores de rehabilitación para una nueva encarnación depuradora del magnetismo deletéreo de que esa alma está impregnada. 
 
  En estos centros de rehabilitación, reciben enseñanzas de los espíritus de luz, que les hacen ver entre otras cosas, los compromisos asumidos en su vida anterior e incumplidos, asi como los males y sufrimientos causados, de los cuales es responsable. Y a la vez que adquiere mayores conocimientos de la vida para una dignificación de los actos, comienza, generalmente, a tomar parte en tareas de asistencia fraterna en el astral que le servirán de progreso. Y en esos casos de mayor urgencia, pasan a. recibir los cuidados preparato­rios para una inmediata reencarnación, en la que encontrarán a sus acreedores o las circunstancias imprescindibles para su regeneración. 
 
  Hay, no obstante, casos en los que se efectúa la reencarnación sin consulta previa. Estos son solamente aquellos que, por su incapacidad para razonar, necesitan un cuerpo con determi­nadas condiciones de invalidez, que les ayude a depurar las emanaciones deletéreas de esas almas, como acontece con ciertos criminales que han llegado a la perturbación de sus facultades mentales o pérdida temporal de la razón. 
 
  Incapaces de discernir y decidir por sí mismos, debido al estado de desequilibrio en que se hallan, son internados en la carne como enfermos aislados para ser atendidos por aquellos humanos que tuvieron que ver con ellos en el pasado y le deben abnegación y cariño. Los encontramos naciendo como enfermos de idiotez y otros aspectos de completa invalidez, en lugares lujosos y pobres también; pero, unidos a esos familiares por nexos de asociación en acciones delictivas en el pasado. 
 
 Múltiples aspectos hay, como aquellos que vuelven para continuar la obra emprendida y truncada por la muerte física; así como aquellos que, sintiendo ansias de progreso renuncian temporalmente a la felicidad del mundo espiritual para venir como humanos en ayuda de los seres queridos a cooperar en la rehabilitación de sus semejantes en alguna de las diversas tareas de servicio fraterno. Y concluimos con la frase del comienzo: Un cuerpo carnal, es uno de los más valiosos auxilios en el largo camino de la ascensión espiritual. 
 
Sebastián de Arauco
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