Valores humanos

NATURALIDAD

He aquí una de las metas que todo aquél que pretende conseguir una realización espiritual ha de alcanzar, la naturalidad en su actos y forma de proceder que deje traslucir con toda limpieza la auténtica naturaleza de nuestros sentimientos y pensamientos.

Para llegar a conseguir esto está claro que nuestro corazón ha de estar limpio de toda sombra de rencores, resentimientos o malas inclinaciones, los cuales acostumbramos a esconder y dejarles rienda suelta cuando nos interesa. Igualmente hemos de estar libres de segundas intenciones, dobleces y de cualquier manifestación de hipocresía que es lo contrario de ser natural y espontáneo.

Muchas personas tienen dificultad en comportarse de modo natural porque también carecen de seguridad en sí mismos, y esto es sin duda una traba importante pues sus complejos, dudas e inseguridades son una barrera que les impide su libre manifestación, con lo cual tienen que hacer verdaderos esfuerzos para ser ellos mismos sin importarles el qué dirán ni el miedo al fracaso.

Ser natural es una gran virtud pues nos acerca a los demás sin obstáculos, las personas van conociéndonos tal como somos facilitando así el que día a día puedan tener una mayor confianza y seguridad en lo que pueden recibir de nosotros. Si una persona obra en conciencia y conforme a la naturaleza de sus sentimientos se va abriendo camino en sus relaciones humanas de forma progresiva, porque se llega a confiar en él, ya que no ofrece dudas y se sabe que su conducta no responde a mentiras, falsedades o artimañas para conseguir con su actuación un segundo objetivo oculto.

Es decir se puede ser natural cuando no se tiene nada que esconder, cuando no se teme al fracaso, cuando se es fiel a sí mismo y no se pretende conseguir a través de la mentira y la hipocresía ningún tipo de favores, prestigio o admiración que no responda a la realidad de uno mismo.

Hay personas en nuestra sociedad que están acostumbradas a pensar una cosa y, sin embargo, decir otra muy distinta de la que están pensando, o dan a entender que se encuentran en una situación o postura cuando la realidad es otra muy diferente, actuando así de forma hipócrita e interesada porque es evidente que no les interesa sacar a la luz sus verdaderos pensamientos o intenciones, sin embargo no se dan cuenta que muchas veces los que están a su alrededor saben que no está siendo fiel a la verdad, y por lo tanto mantienen un paréntesis hacia esta persona en prevención de lo que puedan querer obtener con su forma de proceder.

Esto es un gran error, pues las personas han de entenderse a través del diálogo y del respeto. Si entre varias personas no hay total comunión de ideas, pero algo que es muy importante comparten los proyectos y objetivos, siempre que haya sinceridad en sus relaciones y naturalidad en sus comportamientos, el camino de la armonía y del entendimiento entre ellos está trazado ya que se cierra el paso para otras complicaciones u obstáculos que se pueden producir al no tener claro cuál es su postura u opinión acerca de algo. El diálogo y la sinceridad traen de paso a la amistad y la simpatía entre las personas lo cual es también un punto de encuentro entre ellos que puede hacer desaparecer ciertas diferencias que son mínimas y que algunas veces toman mayor fuerza debido a la cabezonería propia del ser humano y al no querer reconocer los errores y estar dispuestos a aceptar que nos podemos equivocar.

Es una actitud muy distinta el dar a conocer nuestras verdaderas ideas u opiniones aunque sean distintas a las de los demás y entablar una relación natural y sincera, a la de llevar por “bajo manga”, como solemos decir, nuestras verdaderas ideas e intenciones y querer de forma poco noble que estas poco a poco vayan prevaleciendo y contagiando a otros. La primera actitud nos engrandece, nos muestra a los demás con transparencia, no deja lugar a recelos y nos une a los demás; mientras que la segunda nos rebaja al grado de hipocresía y nos separa de los demás porque va enfriando las relaciones, no deja lugar al diálogo y por lo tanto aleja el entendimiento que podría venir de una discusión tranquila serena y en la que todos puedan dar a conocer sus argumentos y razones para mantener su postura.

Por otra parte, la naturalidad tiene también sus inconvenientes y desventajas, ya que debido a que no somos perfectos hemos de saber controlar nuestros impulsos no dando rienda suelta a nuestra forma de ser ya que por el sólo hecho de que seamos de una forma u otra no quiere decir que sea siempre lo más correcto.

Fermín Hernández Hernández

2015  © Amor, paz y caridad

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