Editorial

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA

“Había salido de Nazaret como un simple “Tekton” (carpintero). Y había vuelto siendo otro. Su transformación creo una profunda distancia entre él y su comunidad. Les costaba reconocer al predicador ambulante que había reaparecido en la aldea..” (Reza Aslan)

“Hasta sus hermanos y su madre estaban escandalizados por lo que las gentes decían de él y trataban de silenciarlo…. ” (Marcos 3:21)

Transcurría el año 29 de nuestra era cuando Jesús de Nazaret regresaba de Judea a Galilea. Había decidido volver a su tierra de nacimiento después de pasar varios años en compañía de Juan el Bautista y sus discípulos; el apresamiento de este último por sedición le animó a volver a su Nazareth natal, la pequeña aldea galilea, y junto a él le acompañaban algunos discípulos de Juan, como Andrés y Felipe que, una vez tuvieron noticias del ajusticiamiento de su maestro, siguieron a Jesús.

Hasta entonces nadie conocía a Jesús; pues no había comenzado su vida pública, es a partir de este momento cuando, equipado con las enseñanzas recibidas en la comunidad de Juan (históricamente es bastante probable que se tratara de una comunidad esenia*) y con la sabiduría y lucidez de su espíritu angélico, se determinó a comenzar su actividad pública, creyendo que el mejor sitio donde podrían comprenderle y escucharle sería allí dónde nació (el Jesús histórico nació en Nazaret, no en Belén) y se crió durante los primeros años de su vida.

Cuando llegó acompañado de los pocos discípulos de Juan el Bautista que se le unieron, pudo comprobar con tristeza que “la mayoría de sus vecinos estaban profundamente perturbados por su presencia y sus enseñanzas, convirtiéndose rápidamente en un marginado de la pequeña aldea de Nazaret; Jesús no fue capaz de hallar seguidores en su aldea, y antes de cambiar ésta por un cercano pueblo de pescadores llamado Cafarnaum dijo: Nadie es profeta en su tierra. Reza Aslan , Dr. en Sociología de las Religiones, Historiador,  por UCLA en su libro: “El Zelote”

¿A qué obedece esta actitud de rechazo hacia personajes que destacan a lo largo de la historia por parte de aquellos que les son próximos o que les conocen desde niños?. Sin duda pueden argumentarse variadas causas, y algunas detalladas por Allan Kardec:

“El principio de esta verdad es una consecuencia natural de la debilidad humana que puede explicarse así: la costumbre de verse desde la infancia, en las circunstancias vulgares de la vida, establece entre los hombres una especie de igualdad material que, a menudo, lleva a rehusar el reconocimiento de superioridad moral en quien fue compañero y comensal, salido del mismo medio y de quien se conocen ciertas debilidades. El orgullo sufre en razón del ascendiente que debe soportar. Quien quiera que se halle por encima del nivel medio siempre está expuesto a los celos y a la envidia.”Allán Kardec – El Génesis . Cap. XVII

Efectivamente, estas son razones de peso que la mayoría de las personas pueden comprender, en base al rechazo que la notoriedad produce en una comunidad cuando de repente aparece alguien con un rol diferente al que se le presuponía. Si a esto añadimos el bajo nivel socio cultural de la Nazaret del siglo I, una pequeña aldea de campesinos y artesanos analfabetos prácticamente en un 95%, es más fácil entender las causas de este rechazo.

Sea como fuere, la incomprensión o el desprecio de las gentes nunca ha preocupado lo más mínimo a la mayoría de hombres ejemplares que han pasado por la tierra ofreciendo un ejemplo a los demás. Si hay una característica que define a todos estos personajes, es la de luchar contracorriente; tanto en el ámbito científico, artístico, filosófico, político o religioso. Los grandes innovadores y paradigmas de la evolución humana a lo largo de la historia, han presentado una determinación y perseverancia excepcional para luchar contra las adversidades, por muy difíciles que estas fueran.

Tenemos ejemplos como los de Nelson Mandela en política, Newton, Galileo y Pascal en la ciencia, Sócrates o Giordano Bruno en la filosofía, Buda o Madre Teresa en el ámbito religioso, Leonardo Da Vinci o Miguel Ángel en el arte, Gandhi en la justicia social, Martín Luther King en los derechos civiles, etc. Tantos y tantos hombres de bien y de férrea voluntad que, con su determinación y fe en la causa que defendían, lograron cambiar la sociedad y alcanzar sus ideales a pesar de las enormes dificultades; el rechazo de fuerzas adversas, la incomprensión y el escarnio de muchos; siendo con frecuencia los más virulentos, aquellos que más cerca de ellos se encontraban (familiares, amigos, vecinos, etc)

Así pues, la conclusión que podemos extraer de este análisis no es otra que el hecho de que aquellos hombres y mujeres que han contribuido notablemente al desarrollo y progreso de la humanidad han tenido que solventar obstáculos importantes, siendo uno de ellos la incomprensión de sus contemporáneos y el desprecio de muchos de aquellos que les conocían.

Al final, todos ellos abanderaron causas nobles, altruistas e impulsoras del progreso de la humanidad; causas que no sólo permitieron un avance social, de justicia y de igualdad, sino también pusieron de manifiesto que, el ejemplo de esas vidas quedó indeleblemente grabado en la huella de la historia y en el inconsciente colectivo de las generaciones futuras. La auto-realización de estos personajes no vino únicamente por su excepcional fe y voluntad en lo que hacían, sino porque a su determinación y valentía se unió la conciencia clara de que su lucha no era otra cosa que su misión en la vida.

“Mi experiencia coincide con la de Victor Frankl, en que la gente que busca la auto-realización directamente, sin unirla a una misión en la vida, en realidad no llega a alcanzarla.”

Abraham Maslow. Fundador de la Psicología Humanista

La indiferencia ante la incomprensión, y el no ser entendidos por sus contemporáneos, no restó un ápice de fortaleza y convicción en las causas que defendían. Y, aunque como hombres, tuvieran momentos de debilidad o de duda; una fuerza interior basada en el amor a la verdad, la justicia y el bien común, fue siempre el acicate que les permitió superar los momentos de zozobra, calumnias o difamaciones que todos ellos tuvieron que soportar.

No es necesario ser profeta en tu tierra para alcanzar las más altas cotas de sublimación personal, psicológica o espiritual. Lo importante es comprender cuál es el sentido de nuestra vida y, una vez aceptado, abrigar el propósito de llevarlo a cabo a pesar de las dificultades. El significado interior, que represente para nosotros los pasos dados en ese fin superior, nos dará la medida del acierto de nuestras decisiones.

“Por el fruto se conoce el árbol”
Jesús de Nazaret

Y al mismo tiempo, si el propósito final se concreta en una causa superior de beneficio al prójimo, nos ayudará sobremanera a alcanzar la plenitud y el cumplimiento del deber, estado psicológico que nos llenará de felicidad interior.

“Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan; entonces ganas”
Ghandi

Nadie es profeta en su tierra por:   Redacción

©2016, Amor,paz y caridad

(*) Esenios: Comunidad judía de monjes alejados de los postulados de la clase sacerdotal judía; abogaban por la austeridad, la castidad y el recogimiento interior como vía de iluminación hacia Dios.

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