MANUEL ROBLES (LOS PASTOREROS)

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Manuel Robles

Recuperamos en esta ocasión la entrevista que se le realizó a Manuel Robles y que fue publicada el mes de enero de 1988, en la revista Amor, Paz y Caridad.

Manuel Robles Águila fue uno de los fundadores de la cooperativa Santiago Apóstol en 1967, más conocida como “Los Pastoreros”. Realmente la semilla original la dejó José Castillo mucho tiempo atrás, un hombre de origen muy humilde, de profunda espiritualidad y grandes facultades mediúmnicas.

Aunque la finalidad de este grupo era principalmente de orden espiritual, se dedicaron durante toda su trayectoria y como base de su economía a la comercialización de productos lácteos, a la ganadería y a la agricultura. La Comunidad de Los Pastoreros estaba localizada geográficamente en Fuente Vaqueros (Granada). Vivían en su mayoría en un grupo de casas ubicadas dentro de la propia Cooperativa, donde realizaban sus actividades materiales y espirituales.

La característica principal que les distinguía eran la solidaridad y la cooperación; también la hospitalidad, como muy bien nos lo demostraron en las múltiples visitas que les realizamos durante las décadas de los 80 y los 90. En 1997 crearon la Fundación los pastoreros, así como la construcción de una residencia para la 3ª Edad.

Durante toda su trayectoria llevaron a cabo una gran obra social y caritativa, pero por encima de todo destacaríamos su ejemplo de abnegación, de ser auténticos cristianos; dejando una profunda huella, un recuerdo imborrable en la memoria de todos aquellos que tuvieron el honor y la satisfacción de conocerlos.

Manuel Robles falleció a los 89 años, el día 9 de diciembre del año 2007. Sirva esta entrevista como homenaje al propio Manuel y a todos sus extraordinarios compañeros que hicieron posible un sueño, un ideal.

1.-APC: ¿Cuáles han sido los principios que habéis seguido para manteneros tan unidos como estáis hasta ahora?

Manuel Robles: No cabe duda que la base principal de que este grupo se haya mantenido tan unido, ha sido conocer la reencarnación, y al mismo tiempo conocer a fondo la consecuencia de la ley de  causa y efecto; de todo esto hemos llegado a sacar una conclusión, que es la siguiente: que no todas las personas que conocen estos dos determinados objetivos logran sacar fuerza de voluntad para vencer todos los obstáculos que tiene la vida. Todo esto depende del pasado, o sea, de la luz que ha traído a esta última existencia, pues hemos observado que conociendo al mismo maestro, la misma escuela, y por tanto, la misma enseñanza, a unos les sobra motor para subir la cuesta, y otros se quedan a mitad del camino.

Hemos entendido, entre otras muchas cosas, que el ejemplo que cada uno ha puesto en esta andadura han sido piezas fundamentales en el grupo. Hemos tenido en cuenta este refrán, que el pez gordo se come al chico, y esto existe entre el dominio del que más sabe, con el que ignora. Hemos comprendido que nada importa conocer la reencarnación para que vengamos a la vida, cada cual con un dominio, un capricho, una forma distinta en el trabajo y en nuestros quehaceres, y las claves para evitar las discordias que nacen de todo esto es ceder el paso a otro cuando los temas a tratar vengan a ser una misma cosa, o sea, irnos los dos por la misma calle que elija el otro, si los dos vamos a salir a la misma plaza.

2.-APC: ¿Cuáles piensas que pueden ser los tropiezos que puede encontrar un grupo que le impidan el progreso y la unión?

Manuel Robles: En las carreteras, parte de las veces, los tropiezos vienen por las imprudencias; en un grupo que conoce de dónde venimos y dónde vamos, pueden existir tropiezos por las causas siguientes:

– Porque los más inteligentes pierdan la luz, la serenidad, dejen de dar ejemplo, se crean superiores, no controlen su amor propio, no sean honrados, no amen al prójimo como Dios quiere, no tengan la capacidad necesaria en el timón de la nave, crean que siempre llevan la razón, y tengan la costumbre de criticar, etc., etc.

Quiere decir que, cuando un grupo tiene tropiezos, no se debe siempre a los más débiles, sino a los que, valiéndose de la incapacidad de los que menos comprenden, ellos justifican sus razones, considerándose iguales que los otros. Un grupo que ha levantado un edificio con piedras de origen espiritual nunca se derrumba por sistemas económicos, sino por la falta de capacidad, de entendimiento y de abnegación. Hay que encarnar en la parábola del hijo pródigo, tener mucha fe para admitir los contratiempos, confiar y no olvidar que las pruebas de esta vida son otros tantos pasos para alcanzar la dicha.

3.-APC: Los Pastoreros, además de una asociación con fines espirituales, formáis una cooperativa agrícola y ganadera. ¿Nos puedes explicar cómo surgió esta idea?

Manuel Robles: José Castillo, nuestro maestro, dijo que el hombre unido en el trabajo tendría más satisfacciones en la vida, por muchas cosas, porque una cooperativa de trabajo asociado, si el grupo conoce la reencarnación y la ley de causa-efecto, no hay fraudes ni desconfianza, porque triunfa el amor, en el trabajo, en las personas y en la abnegación hacia el prójimo. Unidos se pueden llevar a cabo muchas virtudes, y aunque en la vida no exista igualdad, puede llegar a hacer auténtica la solidaridad; esta convivencia unida mide mejor la calidad de la persona para desprenderse de la atadura de los intereses personales, tiene la persona un campo más amplio para progresar en la parte espiritual, y por último, cuando se trabaja con fines sociales, crecen los económicos, y éstos, cuando van unidos, sirven para solucionar muchas necesidades, no sólo para dar la sardina, sino para dar la caña de pescar, como dice el proverbio japonés.

4.-APC: ¿Tiene la Cooperativa algún otro objetivo, además de ser la fuente principal donde se obtiene el trabajo y el sostén de todos los componentes del grupo?

Manuel Robles: Sí, tiene otro. En nuestra experiencia hemos llegado a hacer un ensayo de cómo se puede vivir en otro mundo nuevo, donde nadie tenga envidia, ambición, egoísmo, amor propio y otros tantos defectos personales, porque al poner en práctica el amor y la caridad viene la paz por su propio paso. Hemos llegado a analizar, y al hacer pruebas nacidas de esa parte espiritual, no hemos encontrado diferencias de los hermanos carnales con los no carnales, y el objetivo que se ha conseguido, además de tener el trabajo y los medios para poder vivir, ha sido el siguiente:

Hemos quebrantado y deshecho la cizaña número 1 que destruye la parte espiritual, que son los bienes materiales; el estímulo hacia la propiedad, sea pequeña o grande, hemos hecho un minucioso estudio, y son pocas las personas que pueden poseer un salvavidas ante ese inmenso mar de llevar la condición de poseer. Los bienes materiales son enemigos de los espirituales, sean del dogma que sean, porque crees tener razón para dominar, porque te inclina a obrar por tu cuenta, porque los intereses tanto se pegan a la carne que hacen perder la razón, aumentan la envidia, encarna la premeditación, hace adormecer el espíritu, borra el amor; no le das importancia a la caridad si ésta tiene que nacer de tus bienes, y por lo tanto no hay paz ni tranquilidad de conciencia. ¡Cuál más dichoso será el desprendido que el poseído!, y puede, cómo no, entrar el camello por el ojo de la aguja, si estos bienes están sueltos y no arraigados a la carne, para que surtan su efecto en aquel otro, y tú le des la mejor manzana de tu árbol, ya que éste otro jamás en la vida tuvo la ocasión de ponérsela en los labios.

Entrevista extraída de la revista Amor, Paz y Caridad – año VI, enero 1988 – nº66, pág. 7

Redacción

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