Leyes Universales

LIBRE ALBEDRÍO 2

“Así es como se han producido en vuestro mundo muchos de los hechos que denomináis trágicos, y que fueron protagonizados por figuras preponderantes de la humanidad.

Por su capacidad de acción, por los hechos que realizaron, esos seres humanos representaban la acción de un espíritu más evolucionado que el común de los hombres de su época.

Y la tarea que esos seres debían realizar en la tierra de acuerdo con su propia determinación en el espacio, era de naturaleza positiva; pero, por su voluntad humana, cambiaron su decisión espiritual; transmutando, en consecuencia, su fuerza positiva de acción, en fuerza negativa.

Lógicamente que, en tales casos, el perjuicio real, sólo va
 en detrimento de su espíritu, aun cuando esa decisión, ese cambio, haya perjudicado a algunos o a muchos seres humanos. Porque, esos seres humanos perjudicados, fueron en realidad, beneficiados espiritualmente; pues, sin duda alguna, necesitaban esa purificación dolorosa y la han obtenido.

Las leyes lo han permitido, y por tanto ha habido un beneficio para todos los que debieron sufrir el mal originado por una transmutación negativa efectuada por ese ser, que encarnó para una finalidad positiva.

Esto significa que, por muy poderosos que seáis en el mundo, el poder de vuestra voluntad es limitado, el poder de vuestro libre albedrío es limitado; pues, todo lo vuestro, como todo lo que existe, tiene la limitación que imponen las leyes divinas.

No supongáis que vuestra tarea espiritual está supeditada únicamente a vuestra voluntad.

La Ley, que es siempre amor, la deja, aparentemente, supeditada a vuestra voluntad, a fin de que podáis obtener el máximo beneficio espiritual.

Porque, si realizáis vuestra tarea sólo porque os ha sido impuesta, no obtendréis con ella ningún beneficio espiritual.

En cambio, si esa tarea que, aun cuando lo ignoréis como humanos, ha sido pedida por vosotros cuando estabais en el espacio y la realizáis con amor, obtendréis el máximo beneficio para vuestro espíritu”.

Uno de los aspectos maravillosos de esta Ley, es poder escoger y poder planificar, antes de encarnar, la clase de vida humana a realizar, el ambiente, familia, etc., cuando la ley del karma no lo impide. Y la misma Ley, rige para la vida espiritual.

Y en cuanto al lugar de nacimiento, otra parte del mensaje nos dice:

“Para vosotros los humanos el lugar del nacimiento, es decir, el punto de planeta donde se produce la encarnación del Espíritu, establece diferencias que llegan a conformar verdaderas barreras, muchas veces insalvables, debido vuestros conceptos erróneos y a vuestra falta de amor y de conocimiento verdadero.”

En el espacio no existe diferencia alguna entre los hombres que nacieron en oriente y los que nacieron en occidente o en cualquier otro lugar de la Tierra.

La encarnación de los espíritus en diferentes lugares de vuestro mundo y entre los diferentes grupos de la humanidad, responde a las leyes divinas.

Los seres encarnan en determinados lugares y grupos, de acuerdo con la tarea que deben realizar, tarea que a su vez responde a las propias necesidades del Espíritu, sea como pago de deudas contraídas con la Ley, sea como misión fraterna de ayuda espiritual hacia determinados seres o grupos.

Así, un ser que en determinada encarnación fuera enemigo acérrimo de determinado grupo humano, en una próxima encarnación habrá de nacer como integrante de ese mismo grupo, para aprender a amarlo.

La Ley del Amor, es ley esencial en todo el Universo.

Estéis encarnados o en el espacio, el amor será siempre la ley que regirá vuestra vida, y ante la cual deberéis responder por todos vuestros actos, sentimientos y pensamientos.

Tened seguridad de que no podréis jamás odiar ni despreciar impunemente a un ser o a un grupo de seres, ya sea por conceptos religiosos, por conceptos políticos o sociales, o por propia aversión hacia los seres que constituyen determinados grupos de vuestra humanidad.

Quien como humano desprecie a un determinado grupo racial, religioso, social o de cualquier índole; deberá, indefectiblemente, encarnar en ese grupo antes o después, hasta eliminar completamente ese odio o desprecio, y transmutarlo en amor verdadero.

No supongáis que vuestra tarea espiritual está supeditada a vuestra voluntad humana. La Ley que es Amor, os deja libres, a fin de que podáis así obtener el máximo beneficio espiritual.

Porque, si la tarea que habéis pedido cuando estabais en el espacio, aun cuando la ignoráis como humanos, la realizáis con amor, obtendréis para vuestro espíritu el máximo de beneficio’’.

Por todo lo expuesto, puede apreciarse fácilmente que, las leyes espirituales que rigen la vida, son perfectas.

Pues, aun cuando alguien haga mal a otro, en el sentido humano, sin saberlo le está haciendo un bien, en el sentido espiritual transcendente. Y el mal, se lo hace a sí mismo, ya que recibirá el mismo mal que haya hecho o deseado hacer.

Y conociendo nosotros que el Camino del Amor, que es a la vez el camino de las superaciones y renunciamientos a todo lo que impide el progreso del espíritu, es el camino verdadero a recorrer, para una más rápida evolución; determinémonos a avanzar por ese camino, para alcanzar la felicidad plena, que  deseamos.

Ley de libre albedrio 2 por:     Sebastián de Arauco

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