Valores humanos

AUTOESTIMA

Autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía personal y de nuestra capacidad ¡Qué importante es la autoestima en la vida de una persona! Más aún lo es cuando dicha autoestima está exenta de egoísmo y la persona no enfoca sus capacidades hacia sí mismo, sino que las pone en práctica para desenvolverse positivamente y servir de ayuda a todos aquellos que tienen la oportunidad de relacionarse con él.

Se puede decir que el sentimiento de autoestima que nos profesamos es una especie de conducto que nos ayuda a amar y a servir a los demás. Si no somos capaces de sentirnos bien con nosotros mismos es difícil que podamos sentirnos bien con los demás. Es por tanto necesario que nos tracemos una meta constante que consiste en ser fuertes para superar día a día las dificultades que se nos presenten, no permitiendo que éstas amilanen nuestro carácter o nos hagan hundirnos por los fracasos o tropiezos que podamos sufrir.

Es importante en este sentido tomar las cosas con la debida serenidad, adoptando una actitud positiva en nuestra vida diaria, dejando que las situaciones que vivamos nos ayuden a aprender un poco más de nosotros mismos y vayan moldeando nuestro carácter. Estamos construyendo nuestra personalidad día a día, hasta el mismo día que dejemos este mundo debemos aprender de las experiencias. El estar dispuestos a aprender forma parte también de la autoestima que hemos de profesarnos, así no estaremos estancados y nuestro talante estará siempre dispuesto a admitir nuevas cosas y a adoptar nuevas iniciativas.

Hemos de hacer hincapié en adoptar cada día y a cada momento una actitud positiva hacia nuestra vida, sin permitir que los errores y tropiezos nos estanquen en nuestro desarrollo personal. El temor, el miedo al fracaso, desconfiar tanto de uno mismo como de los demás y todos esos escollos que forman parte de las actitudes pesimistas y negativas hemos de dejarlos aparte, afrontando nuestras experiencias con valentía, con fe y optimismo para que nos resulte lo más fácil posible adoptar el curso de nuestra vida con entereza, con firmeza, deseando obtener logros y éxitos en vez de rehuir los fracasos. Para alcanzar cualquier meta debemos afrontar la realidad y ser conscientes de los pasos que hemos de dar sin miedo al fracaso.

En principio son los padres quienes deben ir aumentando el caudal de autoestima en sus hijos, animándoles en todo momento, los padres deben ir día a día alimentando en sus hijos un sentimiento de auto estima, haciéndoles sentirse queridos, amados, de forma incondicional sea cual fuere el momento que estos estén atravesando. Este sentimiento de cariño y amor por los hijos hace que estos se sientan importantes, seguros, tranquilos, siendo éste el mejor clima para que los hijos se suelten y comiencen a exteriorizar sus sentimientos, se sientan queridos y respetados y tengan la base que les impulse a ofrecer esas mismas pautas de conducta como su comportamiento normal.

La práctica de ser amables, considerados, serviciales, cariñosos con nuestros semejantes debería ser algo común y normal. Las personas de elevada autoestima van por la calle con la sonrisa siempre dispuesta, con el deseo de agradar, regalando buen humor, irradiando delicadeza y sentimientos positivos hacia sí mismos y hacia sus semejantes. Su forma de ser nos invita a estar a su lado, nos hace olvidar los malos ratos y nos predispone para aceptar la vida con más garantías de éxito. Su sola presencia es una ayuda para nosotros, ¿por qué entonces no nos proponemos adoptar también esa actitud?

Por muy autosuficientes que seamos, capaces de todo,autoconfíados, seguros, etc…, si nos falta el amor y la estima de los demás, nos falta lo más importante y difícilmente llegaremos a sentirnos satisfechos. Todo lo contrario nos volvemos egoístas, disciplinados pero severos, intolerantes, intransigentes, etc…; es por ello que la base de la autoestima podríamos considerarla dentro de estas dos creencias que de forma tan clara nos define Bernabé Tierno:

  1. Soy una persona amada incondicionalmente y soy digno del amor que recibo.
  2. Soy competente, inteligente, válido y capaz. Soy alguien, tengo peso específico, puedo valerme por mí mismo y me encuentro integrado en mi entorno, dueño de mí mismo y de las circunstancias que estoy viviendo.

Con nuestro buen hacer, y dedicación iremos ganándonos el apoyo, la simpatía, el respeto y el cariño de nuestros semejantes, en la misma medida en que nos volquemos en distintas realizaciones haciendo algo a favor de la sociedad, ayudando a un amigo y de un sinfín de formas, iremos alcanzando niveles de aceptación por parte de los demás, que nos ayudarán a mantenernos firmes en la vida, con la mente clara de lo que queremos y con fuerza para sortear los obstáculos que se interpongan en nuestro camino.

Como vemos todo requiere un trabajo, tampoco se nos regala la autoestima, pues por mucho que nos quieran, si por nuestra parte no devolvemos todo ese amor y entrega a la sociedad, nos convertimos en algo estéril. Como un objeto lleno de amor propio pero carente de valor para los demás. Por lo cual no puede haber verdadera autoestima en nosotros si no somos conscientes y reflexivos sabiendo la importancia que tiene nuestra persona en la vida y lo que se espera de nosotros, aquello en lo que nos ha tocado participar y que tenemos que cristalizar con nuestras obras. Cuando estemos en nuestro sitio y sepamos lo que tengamos que hacer y así lo llevemos a la práctica estaremos en perfectas condiciones para desarrollar nuestra personalidad, respirar con sabor cada minuto y sentirnos útiles, dichosos y con deseos de vivir.

Fermín Hernández

© 1998 Amor, paz y caridad

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