LA ORACIÓN MÁS AGRADABLE A DIOS

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La oración más agradable a Dios

Sabemos con certeza que La oración más agradable a Dios es aquella que parte del corazón y se refleja en las buenas obras. Las fórmulas exteriores apenas tienen importancia; es desde el fondo del alma de donde parten los mejores sentimientos, deseos y anhelos.

No obstante, si tuviéramos la posibilidad de pedirle una oración al ser más perfecto que haya pasado por este mundo, la mejor fórmula para ponernos en contacto con el Todopoderoso ¿cuál sería? ¿Nos la podemos imaginar…? Sin duda que la tenemos; sin menospreciar otras expresiones nacidas de otras culturas o religiones, la oración conocida como el Padrenuestro, proferida por el Maestro Jesús, es a día de hoy la expresión verbal más perfecta de comunicación con Dios que se conoce. De una forma sencilla pero al mismo tiempo muy profunda, aglutina todas las características fundamentales que debe de reunir una oración, a saber: Loar, agradecer y rogar. Esta oración es, por tanto, fuente de inspiración y también un recurso muy poderoso para todos los cristianos que se encuentran en situaciones de tribulación y de angustia.

Hagamos un recorrido por sus frases y analicemos muy brevemente su mensaje, combinando el lenguaje poético con la prosa.

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO:

Padre Nuestro: Comienza la oración

hincados de rodillas y contritos,

diciendo que en los cielos infinitos

habita Tu infinita condición.

 

 Eres el Padre de todos y, por tanto, te invocamos para que atiendas nuestra llamada desde el plano físico, que es donde nos corresponde vivir a todas las criaturas imperfectas en proceso de evolución.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE:

Que sea Tu nombre santificado,

cualquiera con que el hombre te designe;

aun no lo conozcamos, es insigne.

Solo llamarte Dios nos ha bastado.

 

 Santo es tu nombre, gratitud plena por habernos creado, por permitirnos participar de la gran fiesta de la Creación. Santificado porque nos lo has dado todo. Nos creaste partiendo de lo más ínfimo, pero con la capacidad de crecer hasta extremos inimaginables para el pensamiento humano.

 

VENGA A NOSOTROS TU REINO:

Envíanos, Señor omnipotente,

tu Reino Celestial a este planeta,

y deja que tu luz, de amor repleta,

se muestre ante nosotros evidente.

 

 Caminamos hacia tu reino, un reino lleno de paz, de amor, de alegría y felicidad. Para que venga lo debemos desear con todas nuestras fuerzas, pero teniendo siempre muy presente que nos lo debemos ganar con nuestro esfuerzo y dedicación plena. No se trata de un reino contemplativo u ocioso, sino la expresión viva de las leyes universales en acción, donde todos los seres que poblamos el Universo somos los actores principales.

 

 HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO:

Sea tu voluntad, y no la nuestra,

la que haya de cumplir el ser humano

en la Tierra, en el Cielo, en todo plano,

pues Tú sabes guiar con mano diestra.

 

 Tu voluntad es soberana, es la expresión perfecta de sabiduría, justicia y amor incondicionales. Tu voluntad nos colma, nos envuelve con las suaves caricias protectoras que nos impulsan al infinito, al reencuentro con tu esencia pura.

 

DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA:

Danos, Señor, los panes del sustento

cocidos en los hornos del Nirvana;

recíbalos el alma como “prana”;

el cuerpo tómelos como alimento.

 

 Pan de alimento espiritual, no sólo el pan material. Un pan de experiencias, elaboradas con la masa de las pruebas que fermentan en enseñanzas. Un pan no para guardarlo exclusivamente para uno mismo, sino para repartirlo entre nuestros hermanos, con los seres más queridos.

 

PERDONA NUESTRAS OFENSAS, COMO TAMBIÉN PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN:

Perdónanos, Señor, nuestros deméritos

nacidos del espíritu imperfecto;

mas solo Tu perdón surtirá efecto

después de perdonar, a otros, sus débitos.

 

 Rogamos perdón a Dios, no sin antes perdonar a nuestros semejantes. Al reconciliarnos con los demás lo hacemos con nosotros mismos, encontrando la paz de conciencia y al mismo tiempo buscando el bien de todos. Perdonando crecemos en valores y al mismo tiempo rescatamos deudas del pasado; de lo contrario, se quedan pendientes y son fuente de sufrimiento.

 

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN Y LÍBRANOS DEL MAL:

No nos dejes caer en tentación

y líbranos del mal en buena hora,

 pues débil es el alma pecadora

y necesita de Tu protección.

 

 No solicitamos que nos apartes las tentaciones sino que no caigamos en ellas. Fortaleza para controlarlas y superarlas. Y librarnos del mal que podamos cometer, porque ahí es donde reside el origen de nuestras tribulaciones. Quien nos hace daño se hace daño a sí mismo. El problema es cuando devolvemos el mal o ensuciamos nuestro corazón de pensamientos, sentimientos o acciones reprobables. Es por ello que pedimos a lo Alto evitar el mal que pueda causar sufrimiento a alguien para que la conciencia quede limpia.

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AMÉN:

Son siete las estrofas que se ven

 formando la oración del Padrenuestro:

y solo un verso más puso el Maestro,

un verso que termina con “amén”.

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Así sea, ahora y siempre.

 

La oración más agradable a Dios:

Autor de la poesía: Jesús Fernández – Autor de la prosa: José M. Meseguer

© 2019 Amor, Paz y Caridad

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