Enfocando la actualidad

LA MEMORIA

 “Función cerebral que permite al organismo, almacenar y recordar el pasado”

Esta es la definición biológica de lo que es la memoria; no obstante otras definiciones de memoria aluden a la “facultad psíquica” por medio de la cual recuperamos información del pasado.

Sin duda la memoria viene asociada al aprendizaje y a la capacidad de retener experiencias pasadas, sea de forma consciente o subconsciente. Por ello se habla de diferentes tipos de memoria; la memoria a corto plazo, la de largo plazo, la memoria subconsciente e incluso la memoria extra-cerebral. Además de asociada al aprendizaje, se identifica a la memoria a menudo con “los recuerdos” que una persona pueda tener en un momento dado. En este sentido Platón, cuatro siglos antes de Cristo, decía con gran sabiduría:

“Aprender es recordar lo que ya se sabe”

El avance de la biología evolutiva y de la psicología cognitiva han explicado los procesos cerebrales y psíquicos según se procesa, almacena y recuerda la memoria; así como también algunos trastornos y patologías que se producen sobre ella.

No obstante en este campo todavía la ciencia está en la niñez de las investigaciones; prueba de ello es la terrorífica enfermedad neuro-degenerativa del alzheimer que no tiene cura; y se caracteriza precisamente por la pérdida de los recuerdos y de la memoria; algo que, con el tiempo, lleva aparejada la pérdida también de funciones fisiológicas y el deterioro de los órganos físicos como consecuencia del mal funcionamiento del cerebro.

Si tenemos que escoger sobre que tiene más peso, en el proceso de la memoria del ser humano, entre la definición biológica y la psicológica, nos decantamos por esta última. Pues las conexiones neuronales (sinapsis), explican una parte muy pequeña del funcionamiento cerebral en el que se ve implicada la memoria.

Sin duda es más coherente el planteamiento psicológico, al definir la memoria como una “facultad de la psique (alma)”. Las últimas investigaciones de la neurociencia y neurología cognitiva demuestran que la mente puede modificarse y manipularse afectando al órgano biológico del cerebro y modificando su estructura; lo que lleva a la conclusión de que la mente está por encima del cerebro, y no al contrario, como se creía hasta hace unas pocas décadas.

“La memoria es el centinela del cerebro”
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico

Esto confirma que la mente inconsciente y la memoria que ella procesa, retiene y estimula, son procesos más psicológicos que biológicos. Hay muchos tipos de memoria, como hemos detallado arriba, pero hay muy pocas explicaciones coherentes sobre lo que se denomina como “Memoria Extra-cerebral”; y esta es el objeto principal de este artículo.

Esta última tiene que ver notablemente con multitud de procesos cognitivos que, sin explicación alguna desde el enfoque puramente materialista, se presentan a millones en todo el mundo. Algunos de esos procesos son los “estados alterados de conciencia”, o los “recuerdos espontáneos de vidas anteriores”, otros tienen que ver con el “deja Vu”, otros con los “recuerdos de los niños” que de dos a siete años (etapa de desarrollo final del cerebro humano) tienen memoria de otras vidas, hechos probados por multitud de investigadores como el Dr. Ian Stvenson.

E incluso otro de los hechos que únicamente puede explicarse por la memoria extra-cerebral son las “terapias de Vidas Pasadas” (TVP) que con notable frecuencia utilizan médicos, psicólogos y neurólogos de reconocido prestigio (Ej.: Dr. Brian Weis) para conseguir sanar traumas y patologías cuyo origen se sitúa en vidas pasadas del sujeto.

Adentrándonos en la explicación trascendente; la memoria extra-cerebral no es más que los recuerdos que almacena el espíritu humano de sus experiencias vida tras vida, en el incesante recorrido del progreso evolutivo a través de diferentes cuerpos físicos en distintas épocas y etapas. Toda experiencia, positiva o negativa, desdichada o feliz pasa a formar parte del acervo de nuestra alma inmortal. Y aquellas situaciones emocionalmente muy fuertes tienden a marcar una “impronta psicológica” que acompañará al individuo a través del tiempo y el espacio, incluso durante varios siglos, en distintos cuerpos o distintas vidas.

Todo esto no hace más que confirmar; como otra de las pruebas evidentes, la inmortalidad del alma humana y su trayectoria evolutiva hacia nuevas capacidades intelectuales y morales que constituyen la base del progreso del ser humano. Como bien definía Carl Jung; se trata de ir abandonando “la sombra”: las tendencias primitivas arquetípicas de nuestro “ego” inferior, para ir trasmutándolas por el desarrollo del “self” (Esencia, Espíritu, Alma), alcanzando así la madurez psicológico-espiritual.

Hasta que la ciencia no se permita la investigación del ser humano bajo un aspecto integral: biológico, psico-social y espiritual; seguirá con la venda puesta, y sin poder explicar multitud de aspectos que acontecen no sólo en lo que hace referencia al funcionamiento del cerebro, sino a los fenómenos que acontecen con respecto a la conciencia, la memoria extra-cerebral y la mente humana.

En estas últimas décadas se observa, en todas las ramas de disciplinas científicas, un acercamiento permanente de la ciencia a la parte trascendente del ser humano; prueba de ello son las investigaciones de la Psicología Transpersonal, la Neurociencia afectiva, la Biología molecular, y la Genética.

Demos la bienvenida al cambio de rumbo; que como un mar inmenso, imparable y extraordinario, esta rompiendo los diques del exclusivismo científico y el dogma de la supina ignorancia, que algunos pseudo-científicos mantienen a toda costa negándose así mismos el esfuerzo de la búsqueda de la verdad, aferrados a su orgullo y arrogancia intelectual y negándose a investigar aquello que desconocen.

La memoria por:    Antonio Lledó Flor

©2016, Amor, paz y caridad

Sostengo que el reduccionismo científico rebaja de manera increíble el misterio de lo humano con su prometedor materialismo, con la pretensión de poder explicar todo cuanto sucede en el mundo espiritual por medio de patrones de actividad neuronal. Esta idea debe catalogarse como superstición. (…) Debemos reconocer que somos criaturas espirituales, dotadas de almas que moran en un mundo espiritual, así como seres materiales cuyos cuerpos y cerebros existen en un mundo material”

SIR JOHN ECCLES: (Neurofisiólogo Australiano – Premio Nobel en 1963)

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