Leyes Universales

LA FE

 
  Dado la importancia que la acción de la fe tiene en el proceso evolutivo del espíritu, analicemos ahora el aspecto espiritual de la fe. La fe es un estado mental que intensifica la fuerza del pensamiento, que al proyectarse al espacio como vibración
, alcanza el mundo Espiritual Superior y puede establecer contacto con los Seres Espirituales de Luz y Poder. Y cuando esa vibración va sustentada por el amor y la humildad, que es la tónica que prima en los Planos Espirituales Superiores, esa vibración es recibida, y ese reclamo, pedido o plegaria, es atendido.
 
  La Fe y el Amor, al proyectarse al espacio como vibración, actúan como fuerza de atracción, y permiten al Espíritu encarnado recibir las vibraciones sutiles desde las esferas superiores de Luz, Amor y Poder; y que le fortalecerán para superar las vicisitudes adversas, en la realización de su programa de progreso espiritual, así como recibir la Luz de la Sabiduría para iluminar la mente humana a través de la Mente Espiritual. Porque, necesario es conocer que, la Fe y el Amor, así como el Conocimiento, son alimento para el Espíritu.
 
  Tanto en el aspecto psicológico humano como en el aspecto espiritual, la fe es completamente necesaria para la realización de todo propósito, porque es la fuerza impulsora de todos los grandes éxitos y en la realización de todas las grandes obras y grandes ideales. Pero, así como en el aspecto material humano, la función de la fe es infundir confianza y dinamismo en la personalidad; en lo ideológico, en lo espiritual y religioso, no podemos admitir una fe ciega.
 
  La fe debe ser por convencimiento, no por creencia. Convencimiento que debe llegar a través de la razón, mediante el análisis profundo, no superficial. Y en el aspecto espiritual, la razón nos indica, por ejemplo, que formamos parte del Todo Cósmico, que es DIOS, Amor, Sabiduría y Poder.
 
  Y esa fe sustentada, nos conectará con esa vibración poderosa que fortalecerá nuestro espíritu en los momentos difíciles que en nuestra vida humana puedan presentársenos. No se trata de una suposición o creencia, sino de la convicción de que formamos parte de Él, somos parte de ese TODO-DIOS, estamos en ÉL y ÉL en nosotros.
 
  Como parangón, digamos que, así como cada uno de los trillones de células que componen nuestro cuerpo orgánico (que es un microcosmos) forman parte y están en cada uno de nosotros; asimismo, cada uno de nosotros formamos parte de ÉL, somos como células de ese Macrocosmos que es DIOS. Correlativo a esto, el espíritu individual es con el Gran Espíritu.
  Y con este convencimiento que fortalece nuestro espíritu, debemos sentirnos unidos a ÉL con amor y fe, que infundirá en nosotros una fortaleza capaz de superar las pruebas más difíciles y resistir con firmeza los embates de la vida humana, así como para mayores realizaciones.
 
  Pongamos nuestra fe en lo que deseamos y esperamos realizar; pero, no una fe a modo de creencia cómoda, sino una fe con conocimiento de causa y fortalecida por el deseo intenso de realización; no dando cabida nunca a la duda, que neutralizaría la acción de la energía que una fe intensa genera.
 
  En la vida humana de cada cual, se producen ciertos aspectos no gratos que podemos apreciar fácilmente, como el que acontece en ciertas circunstancias desfavorables en la vida humana, tales como incomprensiones e ingratitudes, o maldades de quienes no esperamos, y ante los reveses económicos; y todo lo cual, puede producir un desánimo deprimente en el primer momento.
 
  Pero, pronto, muy pronto podremos rehacernos y muy poco nos afectarán, si mantenemos esa fe a la que hemos hecho referencia. Y no tan sólo no nos afectarán si mantenemos una fe firme, que desarrollará una fuerza psíquica poderosa, sino que nos servirán de experiencias valiosas.
 
  Una fe firme, nos dará vigor para superar todas las pruebas que nuestro espíritu haya programado (aceptado o pedido) e incluido en su destino humano.
 
  Por consiguiente, con la fe firme puesta en esa Grandiosidad que es Dios, podremos emprender cualquier propósito (digno), comenzando con el de la superación de nuestras imperfecciones, cual es la realización interna; y simultáneamente extendiendo esa realización externa hacia nuestros semejantes; para lo cual nos ayudará en mucho esa fe en el Amor, Sabiduría y Poder de la Divinidad; fe que establecerá la unión vibratoria con esa Fuerza Poderosa y fortalecerá nuestro espíritu para esas realizaciones.
 
  Con una fe firme, podremos sobreponernos a las fuerzas negativas de nuestro medio ambiente, podremos vencer todas las tentaciones de nuestra naturaleza inferior, podremos triunfar en todo propósito de perfeccionamiento y superación en el diario vivir, así como de nuestras taras e imperfecciones. Y de este modo, ir ascendiendo hacia la meta liberadora de las reencarnaciones en los mundos de sufrimiento.
 
  Cuando en ciertos momentos de nuestra vida, los obstáculos, dificultades, reveses y sufrimiento amenacen nuestra tranquilidad, no debiliten nuestra fe con la duda o temor, ya que esas vicisitudes de la vida son necesarias para el desarrollo de las facultades mentales. No nos rebelemos nunca. En estos casos, elevemos nuestro pensamiento a lo Alto, al Amor y Poder Divino, pidiendo con humildad y fe intensa, Luz y Fuerza espiritual, a fin de poder superar esas vicisitudes de la vida humana. Si así lo hacemos, tendremos por cierto que seremos escuchados y auxiliados.
 
SEBASTIAN DE ARAUCO
 
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