Leyes Universales

HECHIZAMIENTO Y MALEFICIO

En el concierto cósmico existe armonía perfecta, aun cuando en los planos físicos apreciemos aspectos desarmónicos, resultantes del mal uso del libre albedrío o libertad de acción de la persona humana, en la fase primaria de su evolución.

Y es en esa fase que el espíritu ha de pasar por los múltiples aspectos y vicisitudes necesarias para el desarrollo de las facultades, a fin de alcanzar la plenitud que confiere la conquista de la sabiduría, el amor, la pureza y la fortaleza, para las grandes realizaciones.

Y aun cuando esto se dice pronto, en la medida humana del
tiempo, esa meta de felicidad para el ser espiritual, es alcanzada después de miles y miles de años de constante esfuerzo en la superación de las imperfecciones y el dolor consecuencial de las mismas.

Todas las leyes universales conocidas y desconocidas por el ser humano, son perfectas en sí mismas. Y han sido creadas para ser orientadas hacia el bien, para contribuir al desarrollo armónico de toda la creación, incluyendo el ser humano, que es la última expresión y compleja manifestación de la vida en los planos físicos.

Por ello, todas las fuerzas físicas y psíquicas, en sus diversos aspectos, están dentro de esas leyes emanadas de la Sabiduría Cósmica, que no han sido creadas para el mal sino para el bien. El bien, es el camino que conduce a la felicidad; el mal, al dolor. Pero, el ser humano de nuestro planeta, en su miopía psíquica, propia del atraso evolutivo, suele hacer uso indebido de esas fuerzas, creando desarmonía, destrucción y dolor.

Hecho este preámbulo orientador, y dado la conveniencia de conocer los aspectos de los llamados hechizamientos y maleficios, conocidos también como magia negra y brujería; pasemos a analizar algunos argumentos acerca de los mismos. Pues, el objeto de este tema, es dar a conocer la existencia real de unas fuerzas sutiles que mentes perturbadas usan para el mal, ignorantes de la responsabilidad que asumen; a la vez que, cómo poder defenderse de las mismas.

Aun cuando la ciencia oficial niega la realidad del hechizamiento y maleficio, considerándolos como supersticiones, tales fenómenos psíquicos y suprafísicos existen, por desventura, y que son causa de dolor en muchas personas. Y estos fenómenos de efecto en el psiquismo humano, existen como consecuencia de! uso de las fuerzas mentales orientadas con intenciones de producir un efecto determinado en las personas; aunque lo niegue el Diccionario de la Lengua, pues, reza así:

Maleficio: (del latín maleficium) “Daño que según vana creencia vulgar es causado por arte de hechicería”.

Tanto el hechizamiento como el maleficio, son obra de magia, denominados también “brujería”. Es la orientación hacia el mal de las fuerzas mentales, con el objeto de obtener ciertos resultados de interés personal, pero indignos y reprobables; que algunas personas, dominadas por sus pasiones y ambiciones, peroignorantes de las consecuencias finales, realizan ya directamente, ya valiéndose de “profesionales” inescrupulosos e ignorantes de su responsabilidad y de las consecuencias dolorosas que para sí mismos crean, con la práctica del maleficio por medio del hechazamiento.

La magia, que es la base del hechizo y maleficio, es el efecto de los poderes mentales puestos en acción sobre las fuerzas sutiles.


Y esa acción puede producir resultados benéficos o maléficos, según la orientación que se les dé por medio del deseo y sentimiento.

Cuando esos poderes son empleados para el bien, como proyecciones de energía vitalizante, sanadora, armonizadora, etc., se les denomina “magia blanca” o “teurgia”. Y cuando esas proyecciones son orientadas para causar daño, cargadas de energía psíquica negativa, maléfica, ya valiéndose de objetos motivo del hechizo, se les denomina “magia negra” o “goecia”.

Porque necesario es conocer que, la magia en sí misma, es neutra en cuanto a su aplicación.

El hechizamiento puede ser positivo o negativo. En ambos casos, es el empleo de energía mental en acción, orientada para el bien o para el mal. Y éste, el maleficio, puede ser directo o indirecto.

En el hechizamiento y maleficio directo, intervienen y cooperan también seres desencarnados de baja condición moral de los planos del astral inferior, que actúan en contubernio con el hechicero y obedecen sus indicaciones. Naturalmente que, todo hechicero de maleficios queda unido kármicamente a esos seres de tinieblas durante siglos y siglos, hasta la purgación total del magnetismo deletéreo del que voluntariamente se va impregnando en sus actuaciones contrarias a la Ley.

En el maleficio indirecto, o sea en el que el mago negro se vale de objetos, con preferencia los pertenecientes a la persona que desea hechizar, aunque también muy frecuente de retratos y muñecos, y hasta de animalitos (aves, sapos, etc.). Y mediante un determinado ritual concentra, en dichos objetos, energía mental orientada al efecto del hechizo. Pues, los objetos usados para tal fin, desempeñan la función de condensadores y acumuladores magnéticos de fuerzas mentales que actúan en el plano psíquico y físico hacia donde sean dirigidos, alcanzando el aura psíquica de la víctima y en ella penetra, si su sintonía vibratoria es de baja vibración.

Muchas de las múltiples dolencias y enfermedades que no pueden ser identificadas por los métodos de la medicina clásica, se deben a las influencias magnéticas desequilibrantes, al penetrar en la psiquis de las personas, a través del aura psíquica que, por sus hábitos viciosos y por su conducta contraria a la ley del amor, se convierten en receptores de esas influencias y campo propicio para la recepción de las miasmas astrales, absorción y penetración de las mismas en el cuerpo físico-orgánico, a través de las emanaciones áuricas, originando esas enfermedades y padecimientos físicos difíciles de identificar.

Necesario es conocer también que, cuando la persona hacia la cual el maleficio va dirigido, es de un grado espiritual elevado y vibra en la sintonía de bondad y actuaciones bienhechoras, su aura es invulnerable al maleficio, sea éste directo o indirecto. Pero, aquí puede efectuarse también el raro fenómeno de que ese maleficio sea percibido por otro familiar que, aun cuando no haya sido para él o ella, le alcance, por su ruindad y condición moral baja, que impide toda protección espiritual. Pues, el maleficio afecta al radio de acción donde va dirigido.

Si bien hay personas de bondad notoria o aparente, que son víctimas de maleficio, se debe al residual psico-morboso contenido en su alma, como efecto de fuerzas destructivas empleadas en sus vidas pasadas.

Salvo algunas excepciones, como consecuencia del conocimiento o intuición de la propia conciencia, las personas enfermas por hechizamiento rara vez conocen el origen de su perturbación.


Y esta clase de enfermedades y dolencias, no pueden ser identificadas por los médicos, que sólo diagnostican por los síntomas externos aparentes, prescribiendo medicamentos muchas veces nocivos.

Conociendo la acción de la ley de vibración y ley de afinidad, podemos deducirfácilmente que, el modo más seguro de librarnos de los efectos maléficos de todo hechizamiento directo o indirecto es, orientando nuestra vida humana dentro de la moral espiritual, en la cual está implícita la práctica del bien con amor sentido, la fraternidad vivida. Porque, el amor sentido y realizado en nuestras relaciones humanas, fortalece el espíritu que, al vibrar en amor puro, su irradiación rechaza toda influencia negativa doquiera venga. Y la esperanza para la curación del hechizamiento maléfico, está en el cambio completo y total de conducta y la práctica de la oración por parte de los afectados, y también de los componentes del hogar del enfermo, ya que de ese modo aumentan las defensas psíquicas, estimuladas por la conducta superior, que a la vez atraen a los espíritus benefactores que ayudan a disipar los malos fluidos.

Sabido es que, toda acción buena o mala redundará en beneficio o perjuicio de quien la ejecute. Y ésto, debe tenerse en cuenta siempre. Por ello, el hechicero o mago negro, recibirá los efectos dolorosos del maleficio. Y no tan sólo al volver aúna nueva vida física en condiciones deplorables, como las que pueden apreciarse en algunas personas aquejadas de muchos males incurables por la ciencia médica; sino que mucho más dolorosas al pasar a la otra vida, donde comienza a recoger el efecto de sus maleficios, al caer en los abismos del astral inferior.

Sebastián de Arauco

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